¿Sabías qué?



 





























 
 

 

     

 

 

 

 

 
 

 

El  e-book no acaba de cuajar entre los lectores

por

©Eva Orúe

Subdirectora del periódico digital  español 

www.micanoa.com  

Hace un año, día más, libro menos, los expertos estadounidenses de la edición y la electrónica se dieron cita en un hotel de Manhattan para proclamar la buena nueva: el e-book, estaba a la vuelta de la esquina. "En 2005, los libros electrónicos supondrán el 10 por ciento de las ventas", llegaron a decir. Sin embargo, doce meses han pasado y los mismos augures han tenido que revisar sus predicciones a la baja: "tal vez nos equivocamos", admiten.


En aquel tiempo no tan lejano (corría el mes de agosto de 2000), Jack Romanos, presidente de Simon & Shuster, uno de los asistentes a aquel parto fallido, se mostraba eufórico: "Creemos que la revolución del e-book tendrá un efecto sobre la industria editorial similar a la revolución de los libros de bolsillo en los 60".
Lástima que los lectores potenciales no se hayan enterado. Excepción hecha de Stephen King (ver más abajo), se pueden contar con los dedos de una mano los autores que han conseguido vender más de 1.000 copias de un libro electrónico. De hecho, la experiencia King, tras desatar la euforia, no tuvo continuidad. El mensaje y el autor se revelaron más poderosos, atractivos y convincentes que el medio.

Todo lo cual disgusta, pero no desanima a quienes siguen confiando en el futuro, brillante según ellos, del libro electrónico. Aseguran estos inveterados optimistas que cuando la tecnología acompañe y el precio no disuada, el e-book acabará imponiéndose.

¿Qué pasa?

Las razones que justifican la apatía del público son varias. Por un lado, la piratería rampante desanima a los proveedores de contenidos, que se horrorizan ante la simple idea de ver sus textos al alcance de cualquiera sin percibir sus correspondientes derechos de autor (o de editor). Por otro lado, el 'libro', el aparato, cuesta mucho y convence más bien poco.

Pero, insisto, que nadie pierda la fe porque perspectivas, además buenas, hay. Por ejemplo, el Centro de Textos Electrónicos de la Universidad de Virginia facilita ediciones electrónicas gratuitas de los grandes clásicos y en diez meses, desde agosto de 2000 hasta junio de 2001, los usuarios encargaron más de 3 millones de copias de 1.600 títulos.

Por cierto, una sorpresa: según un portavoz de Thomson Multimedia citado por The New York Times, el 70 por ciento de los lectores de libros electrónicos son lectoras, tal vez porque una de las grandes estrellas de la televisión USA, Oprah Winfrey, se ha mostrado como una defensora acérrima de esta modernidad. Y aún otro motivo de pasmo: el e-book se lee no en la calle, ni en el salón, ni en la oficina o el metro. Se lee, sobre todo, en la cama. ¿Por qué? Porque como la pantalla tiene luz, su lectura no molesta al compañer@ de sueños.


"El libro electrónico (e-book) -escribió Umberto Eco- será tan distinto como el primer folio de Shakespeare de 1623 lo es de la última edición de Penguin. Algunas personas que afirman que nunca leen libros impresos, ahora están leyendo a Kafka, por ejemplo, en un libro electrónico. Leer a Kafka en papel o en páginas electrónicas es igual desde el punto de vista del lector, aunque no desde el oculista".

 
El semiólogo italiano se preocupa por el previsible estado de nuestros ojos, pero no parece inquieto por el futuro de la edición: se leerá más o se leerá menos y eso dependerá de la gente, no del soporte de la obra literaria.

Además, el enfrentamiento entre partidarios del papel y forofos de los bits está demodé. Por lo pronto, lo más probable es que "lo manuscrito, lo impreso y lo digital siga conviviendo durante varios decenios", o eso cree Roger Chartier, especialista en la historia del libro. Y, en cualquier caso, como dijo Manfred Grebe, responsable del gigante alemán Bertelsmann, cuando justificó su incursión por un mundo ignoto, "hay que estar ahí, amigos". Estemos, pues, pero sabiendo de qué hablamos cuando hablamos de libro electrónico.

¿Qué es el e-book?

El e-book es al menos dos cosas bien distintas, aunque emparentadas. Al decir "libro electrónico" podemos estar refiriéndonos a un texto editado electrónicamente que el lector puede descargar en su ordenador. ¿Para qué? Pues o para leerlo directamente sobre la pantalla o para imprimirlo y disfrutarlo más tarde. En ambos casos, no es inhabitual que se trate de archivos de texto (extensión .TXT), aunque lo mejor es que se presente en formato Portable Document Files (PDF), para lo cual el usuario necesita tener un programa tipo Adobe-Acrobat-Reader.

El futuro...

... ya no es lo que era, que diría el poeta al ver sus versos en un libro electrónico. Y eso que ni el Rocket e-Book ni el SoftBook han tenido un despegue demasiado espectacular. Nada que pueda extrañarnos: son caros, son muy yanquis y son demasiado revolucionarios, es decir, alteran excesivamente nuestros hábitos tradicionales de lectura.

Sin embargo, empieza a ser no diremos corriente, pero sí normal que la gente se descargue los libros en su ordenador, o que se suscriba para recibirlos por correo electrónico. Llegados a este punto, conviene plantearse una nueva cuestión: ¿interesa este sistema a los autores? ¡Qué se lo pregunten a Stephen King y a Arturo Pérez-Reverte! El rey del suspense probó fortuna con la publicación en la red de Riding the bullet y en 48 horas vendió 500.000 copias del primer capítulo; en cuanto al mejor vendedor español, lanzó a navegar a su Capitán Alatriste en pos de El oro del rey y los primeros cuatro días registró 4.000 descargas.

Y los escritores superventas no son los únicos beneficiados. Los consagrados más minoritarios, si es que se deciden, verán cómo sus obras llegan más lejos y más rápido, puesto que la edición electrónica reduce los plazos; eso por no hablar de las ventajas que puede suponer, si es que se prestan al juego de la interactividad, el conocer casi de inmediato los comentarios y las reacciones de sus lectores. En cuanto a los noveles, dispondrán de un fantástico canal para hacer llegar sus creaciones al gran público y para hacerlo ora en colaboración con las editoriales (incluso virtuales), ora embarcándose en la aventura sin encomendarse ni a Dios ni al diablo.

¿Y los editores, qué?

Los editores deberán ir acostumbrándose. Por lo pronto, es un desarrollo inevitable y, como dice la Unión Nacional de Editores de Francia, de lo que se trata es de evitar que se repita en el sector editorial la batalla librada en el campo musical entre las compañías discográficas y los productores de MP3. Pero es que, además, pueden sacar partido del invento puesto que, en la red, los gastos de edición (no digamos los de distribución) son ridículos. Muchos se han puesto ya manos a la obra virtual y las editoriales menudean: ahí están, por citar sólo a tres, Librored, Manuscritos.com y Libros en red.

Lo cierto es que, en esta Era de Internet, la red es la ley, y como dice Jason Epstein, ex director de Random House, Internet "detesta a los intermediarios". En un artículo publicado en la prestigiosísima The New York Review of Books, Epstein predijo un cambio radical en la industrial editorial: conforme editores, autores y lectores vayan tomando conciencia de las ventajas que traerá la edición electrónica, sus temores se irán desvaneciendo. Para unos y para otros, es cuestión de acostumbrarse. "Los libros electrónicos -afirma Roger Chartier- organizan de una manera nueva la información, la relación entre lo que se muestra y lo que se esconde (la documentación, las fuentes), el orden de la argumentación, la lógica del discurso, la del contexto, pero también los criterios de las pruebas, de las notas a pie de página, de las citas..."

©Eva Orúe  2001


MÁS COSAS DE INTERÉS

ROCKET E-BOOK. Es un artilugio no muy distinto de un notebook en el que, a partir de Internet, se pueden descargar libros y revistas. Entre sus características técnicas destaca una, apabullante: en él se pueden acumular el equivalente a unas 4.000 páginas de texto y gráficos. Además, permite realizar anotaciones al margen, subrayar, cambiar el tamaño de la fuente, incluso marcar la página en la que terminamos la lectura.
Obras disponibles para Rocket e-Book


SOFTBOOK READER. Es un artefacto que, sobre todas, tiene una característica sobresaliente: aspira a reproducir las mismas condiciones que se dan en la lectura de un libro de papel, es decir: tiene cubierta de cuero y no presenta un scroll sino que permite pasar páginas. Eso sí, pesa más kilos que un simple libro de bolsillo (1,4 kilos).

ADOBE ACROBAR E-BOOK READER

Software gratuito para la lectura de libros electrónicos con el tradicional formato  PDF. Te lo puedes descargar en www.adobe.es 

 

EDITORIALES ELECTRÓNICAS 

Aodweb
Badosa
Premura
Ccgediciones
E-libro.net
Anceo.com
 


Noticias Literarias | Libros | Entrevistas | La Polémica | Opinión | Rutas Literarias | EscaparateDocumentos | Memoria | Monográficos | Tablón Literario | Lectores Opinan | Galería de Letras | Vistazos Literarios | Sabías Qué | Editores | AsociadosQuiénes somosEscríbenos | Publicidad |