ESPECIAL LITERATURA en INTERNET ESPECIAL LITERATURA en INTERNET ESPECIAL LITERATURA en INTERNET ESPECIAL LITERATURA en INTERNET ESPECIAL LITERATURA en INTERNET ESPECIAL LITERATURA en INTERNET ESPECIAL LITERATURA en INTERNET ESPECIAL LITERATURA en INTERNET ESPECIAL LITERATURA en INTERNET
|
DOCUMENTO 1 Literatura
en Internet
por ©Joaquín Mª Aguirre Romero ©Manuel Girón Artista Visual
1.- Introducción Uno de los campos culturales más desarrollados actualmente en la WWW es el de la literatura. Esto tiene una fácil explicación: la WWW es esencialmente un sistema de publicación, es decir, una forma de hacer pública una información. La literatura ofrece un tipo de material, los textos, que es el más sencillo de hacer circular por las redes. Si a esto le añadimos las ventajas de su velocidad y bajo coste de producción, la gran autonomía que posee frente al campo tradicional de la producción impresa, es natural que en la Red hayan proliferado las publicaciones dedicadas a la literatura en la totalidad de sus facetas, tanto a la producción literaria en sí como a todo lo relacionado con ella. El presente trabajo pretende tipificar el material de carácter literario existente en la Red. No se trata tanto de ofrecer una exhaustiva información sobre los lugares concretos de información —tarea complicada por la rápida y constante aparición de nuevos lugares—, sino de mostrar los diferentes tipos de espacios literarios o relacionados con la literatura que hoy se pueden encontrar en esta "telaraña". Habitualmente se ofrecen listados de direcciones de utilidad en determinados campos; aquí pretendemos más bien acercarnos a sus rasgos característicos, a sabiendas de que la Red es, por su propia naturaleza, proteica. Las posibilidades que van introduciendo los avances en programación, la simplificación del software, el constante desarrollo del lenguaje HTML, las mejoras en las sucesivas versiones de los navegadores, etc. van incorporando novedades que los usuarios repartidos por todo el mundo se encargan rápidamente de llenar de contenido aplicándolas a sus necesidades expresivas e informativas. Nos proponemos, pues, recorrer el panorama actual de las posibilidades que cualquier persona interesada en la Literatura puede encontrar en el entramado que denominamos Internet. Las direcciones que se incluyen en cada uno de los apartados tienen como objetivo mostrar diferentes formas de llevar hasta nosotros la literatura y todo lo relacionado con ella. 2.- La literatura en Internet Hemos hecho una referencia inicial al carácter proteico de los espacios en la Red. Aquí es difícil encontrar formas puras y es fácil, en cambio, encontrar formatos de publicación que tienden a combinar diferentes posibilidades. Frente a la estructuración característica de los medios impresos, la Red ofrece un espacio múltiple, cambiante, con un alto grado de adaptación hacia las nuevas formas, en definitiva, innovador, que partiendo inicialmente de los modelos del mundo de la impresión (libros, periódicos, revistas, bibliotecas, etc.) tiende a realizar combinaciones entre ellos para dar lugar a espacios propios. La clasificación que aquí proponemos tiene que ser forzosamente funcional y elástica. Al menos lo suficiente para albergar espacios cuyo contenido, estructura y apariencia está sujeta a constantes renovaciones en función del progreso del medio y de las capacidades, ingenio, y dedicación de quienes los desarrollan. Algo nos gustaría dejar claro inicialmente: Internet es un medio artesanal y aficionado por excelencia. Con esto queremos decir que aunque podamos encontrar espacios altamente sofisticados en su presentación, son siempre los contenidos los que le dan su razón de ser y éstos no provienen generalmente de instituciones o personas dedicadas profesionalmente a la comunicación. La rentabilidad y el desarrollo vertiginoso de Internet se ha producido precisamente porque permitía casi a cualquier persona, grupo o institución difundir la información que por cualquier otro medio hubiera requerido la participación de otros como intermediarios, ya productivos, ya difusores, o de ambos a la vez. Internet permite ser, a la vez, autor, editor, distribuidor y librero; todo el proceso puede estar en unas mismas manos. Esto le confiere ese carácter peculiar del que hablábamos anteriormente. También este es uno de los factores que más críticas generan contra el medio: cualquiera puede publicar información. Acostumbrados como estamos a la división del trabajo y a ciertos filtros en las publicaciones, hay quienes se irritan ante esta posibilidad que, indudablemente, genera muchos espacios de poca o ninguna calidad en cualquier sentido. Hay que comprender, en este caso, que Internet es un medio libre, más asequible que cualquier otro, cuya elevada facilidad de producción favorece la presencia de todo tipo de publicaciones, desde las de alta calidad hasta las más pobres, desde las realizadas por especialistas hasta las del aficionado. Todas tienen su razón de ser; todas satisfacen una función en un espacio universal, ya sea dar salida a una investigación o creación o simplemente satisfacer un gusto personal del que la realiza. Son las diversas instituciones existentes en la red las que se encargarán de clasificar, de recomendar, de señalizar el material que por ella circula en beneficio de los usuarios. De ahí la importancia de los espacios dedicados a "recomendar" o clasificar lugares; poco a poco, van trazando un mapa estratificado del cyberespacio. Son lugares a los que una persona con un interés determinado y con un nivel de exigencia concreto puede dirigirse para localizar fuentes de información con ciertas garantías de que no perderá el tiempo. La crítica en la Red es tanto o más necesaria que en los medios impresos, precisamente en razón del volumen de producción que provoca la necesidad de orientación cuando se busca algo más que el placer de navegar. En el terreno de la literatura también nos encontraremos con páginas al ciudado de especialistas, con páginas realizadas por lectores admiradores de algún autor, publicaciones institucionales, comerciales, etc. Es decir, un mundo variado, de calidad muy diversa y con diferentes objetivos. Habrá páginas de divulgación, para especialistas o, simplemente, para satisfacer una devoción. Es el navegante quien decide qué le interesa. Para encontrar información sobre Cela, por ejemplo, podemos dirigirnos a la Fundación Cela, a las páginas creadas por la Fundación Nobel con los galardonados, o a alguna creada por un admirador en un servidor australiano en la que vierte sus opiniones personales sobre el autor. Todo cabe y nosotros elegimos. 2.1.-Espacios WWW sobre Autores Una de las publicaciones más populares y frecuentes en Internet son las páginas dedicadas a los autores literarios. Podemos decir que la popularidad de un autor en la Red se puede medir por el número de "páginas" que le han dedicado. Quienes tienen un autor favorito, las fundaciones dedicadas a preservar y difundir la obra de autores determinados, asociaciones -nacionales o internacionales- de especialistas en la obra de un autor, sus editoriales, etc. han desarrollado páginas de información sobre su autor en cuestión. En ellas podemos encontrar muy variada información: la biografía, la relación de su producción, bibliografía, acceso a material sobre el autor (ensayos, artículos, etc.) a cargo del creador o creadores de la página, material gráfico (fotografías, portadas de sus ediciones, etc.), enlaces con otros sitios de la Red dedicados al mismo autor... Este tipo de páginas ha servido para sacar a la luz un fenómeno casi oculto por otros más propios de la cultura de masas: la capacidad de suscitar entusiasmo por parte de los autores literarios. Los usuarios manifiestan su entusiasmo o admiración, como se prefiera, creando estos espacios dedicados a los autores con los que han conseguido disfrutar de la lectura. En otras ocasiones es el interés académico de un especialista o grupo de especialistas sobre un autor el que motiva la creación de la página. En estos casos, como es lógico, el material que se puede encontrar es de otro tipo de calidad y puede incluir desde material inédito hasta reproducciones facsimilares de los manuscritos del autor o autora al que está dedicada la página. Tampoco hay que desdeñar las páginas creadas por aficionados; las hay de gran calidad y generalmente se anticipan a las más profesionales académicas. En cualquier caso, es un fenómeno interesante que los estudiosos de la recepción y la sociología del hecho literario no deberían de desaprovechar como fuente de información de las actitudes socioculturales actuales.
Las editoriales también se han lanzado a la creación de páginas sobre los autores estrella de sus catálogos. En estos casos, las páginas que les dedican suelen tener un carácter distinto, centrándose en la biografía o en entrevistas y promocionando el material de que disponen. Su interés está más centrado en los aspectos publicísticos de la Red y adolecen de la falta del entusiasmo característico de las realizadas por los aficionados o admiradores y de las ventajas de las académicas, fruto de la investigación de especialistas. Como ventaja algunas de ellas disponen de los derechos sobre un interesante material gráfico sobre los autores que han ido acumulando con los años. Hay en la Red interesantes páginas gráficas, calificadas generalmente como "galería" o "álbum", en las que se puede revisar la vida de algún autor a través de imágenes, muchas de ellas inéditas o difíciles de encontrar. Estas galerías no siempre son creadas por las editoriales. A veces las imágenes son digitalizadas desde obras ya publicadas por instituciones, investigadores que poseen su propio material gráfico o por aficionados que han coleccionado fotografías aparecidas en distintos medios. Según se busque un tipo de información u otro, el navegante elegirá cuál es su fuente más adecuada para localizar ese dato, estudio o espacio afectivo sobre su autor.
2.2.- Espacios WWW de Autores ¿Perderán pronto los escritores el miedo a la Red? A diferencia del caso anterior en el que los autores eran el objeto de la páginas, algunos de ellos se están lanzando a experimentar este nuevo medio expresivo y comunicativo. La Red no es sólo un medio de publicación, es también un medio de comunicación, a la vez, masivo y personalizado. Permite tanto que miles de personas accedan a la información que ponemos en nuestras páginas, como el contacto personalizado. Es una costumbre de la Red -una buena costumbre, añadimos- que los firmantes de un texto inserten en él un enlace activo con su dirección de correo electrónico. Esto significa una puerta abierta, una invitación al diálogo entre el firmante y el lector. Para algunos autores esto puede significar un engorro, pero para otros es un gran atractivo de la Red. La posibilidad de establecer un contacto directo con sus lectores es una fuente de información que hace al autor recibir impresiones y comentarios al margen de las de los críticos profesionales. Pero no sólo son autores los que publican en medios impresos o lo consagrados en mayor o menor medida. La Red ha hecho aflorar miles de personas que sienten el deseo de mostrar sus obras. Son innumerables las páginas personales que incluyen todo tipo de obras de creación: cuentos, novelas, poemas, etc. Una "página personal" es un auténtico "hogar", un espacio privado al que se permite el acceso a los visitantes. Las páginas personales son la auténtica base social de la Red, su tejido. La gran revolución de Internet ha sido convertir en emisores a sectores sociales que hasta el momento sólo podían ser pasivos receptores en el mundo de la comunicación. Esos millones de personas conectadas por todo el mundo sienten el deseo de mostrar a otros sus aficiones, su personalidad, sus producciones, su familia o, si se tercia, su mascota. Muchos de ellos deciden mostrar sus creaciones literarias, aquellas que dormían en cajones o sólo pasaban por las manos de sus amistades. Como es previsible, los niveles de calidad son muy variables. La facilidad de publicación en la Red alienta la producción literaria. Muchos alegarán que los filtros de edición del mundo impreso son una garantía de calidad, pero, ¿es así siempre? Si nos alejamos de una concepción elitista del arte, es bueno que se escriba, independientemente de la calidad que se pueda alcanzar; no creemos que haya nada censurable en que si a alguien le apetece escribir un relato o un poema, pongamos por caso, no pueda hacerlo y compartirlo con quienes estén dispuestos a llegar hasta la última línea. La Red no es un museo o un panteón de hombres ilustres; es un medio vivo, dinámico, que se hace día a día con la aportación de millones de personas repartidas por todo el mundo. Nadie impone nada a nadie; sólo se crea un espacio en el que se acoge al visitante que nos llega. En la Red podemos encontrar textos tradicionales, que la utilizan como medio de publicación y distribución. En estos formatos, los textos son similares a los que nos encontramos en la literatura impresa. Pero también existen autores que se lanzan a la creación experimentando con las posibilidades que este nuevo medio y soporte ofrecen. Aparecen así relatos hipertextuales (hiperficción o hipernarración (tree literature o "literatura ramificada"), en los que se aprovechan los formatos que permite el sistema de hipertexto, característico de la World Wide Web. Otra faceta creativa que el carácter inmediato de la Red está favoreciendo es el de la composición colectiva: textos participativos en los que el texto se va construyendo gracias a las aportaciones de los lectores. Existen en la Red un elevado número de espacios en los que es posible participar en la composición de un texto —una novela, por ejemplo—. El visitante puede participar en el desarrollo de las líneas de acción propuestas con sus propios escritos que, a su vez, serán continuados por otros. Un caso reciente es del novelista norteamericano John Updike que ha escrito el párrafo inicial de una posible novela, Murder makes the Magazine, que puede ser continuada por los visitantes. Updike será el que escriba también el párrafo final y, como se dice en la página, "we need your help filling in the middle". La página (http://www.amzon.com/exec/obidos/subst/features/g/greatest-tale/greatest-tale-home.html) está recibiendo cientos de correos con textos para continuar la historia, que concluirá el doce de septiembre próximo. No deja de ser un juego literario, pero este término —juego— ha tenido y tiene un importante papel en el desarrollo de la literatura de este siglo. Pensemos en los surrealistas, en R. Queneau, en Calvino... Por otro lado, debemos señalar que una gran parte de la reflexión cultural sobre la Red, su soporte teórico, procede del campo de la literatura. Dos de las personalidades más destacadas del nuevo espacio creativo y comunicativo, George P. Landow (cf. reseña de Hipertexto. La convergencia de la teoría crítica contemporánea y la tecnología, en Espéculo nº 2) y David J. Bolter, proceden el primero de la enseñanza de la literatura inglesa y el segundo del mundo de la literatura clásica. (Sobre la narrativa hipertextual puede consultarse en este mismo número el estudio de Susana Pajares Toska: Las posibilidades de la narrativa hipertextual). Escritores com Lawrence Sterne, Diderot, James Joyce, Borges o Cortázar y pensadores como Walter Benjamin o Roland Barthes, entre otros muchos, son invocados como anticipadores de conceptos o planteamientos que han visto su plasmación con el advenimiento de la red y los hipertextos. Liberados de los condicionamientos estrictos del texto impreso, algunos autores aprovechan las posibilidades crecientes del nuevo medio. La introducción de planteamientos multimedia revolucionan el concepto de texto, que deja de ser simplemente escritura secuencial cerrada para adentrarse en los caminos convergentes de la escritura con lo audiovisual. El escritor tradicional sólo se preocupaba del texto; algunos se lanzan a producir obras en las que los elementos plásticos, el sonido, etc. cumplen nuevas funciones expresivas. ¿Un nuevo género? ¿Una nueva vanguardia? Lo evidente es que la Red está permitiendo salir de los cajones innumerables textos creativos, que está generando un nuevo tipo de "autor" al margen de los canales impresos tradicionales y está dando lugar a nuevas formas y géneros. Desde los puntos de vista social, cultural y estilístico, estos fenómenos no deben ser ignorados. Valorados en sus justos términos, pero no ignorados.
2.3.- Espacios WWW dedicados a obras literarias En ocasiones el centro de interés no lo constituye un autor, sino una obra concreta. Podemos considerar tres casos típicos: la obra maestra, la obra recuperada y la obra de culto. En el primer caso, es habitual que algunas de las grandes obras de todas las literaturas hayan generado asociaciones, congresos, celebraciones de centenarios, etc. que se concretan posteriormente en publicaciones periódicas, actas... Uno de los ejemplos más claros de este caso son las páginas generadas sobre El Quijote. La obra de Cervantes dio lugar a páginas en todo el mundo y hoy es posible encontrarla en varios idiomas en la Red y en diferentes formas de edición: facsimilares, hipertexto, ASCII... Internet está sirviendo también -en el segundo caso- para recuperar obras difíciles de localizar impresas. Suelen ser obras antiguas de las que no existen ediciones disponibles y que Internet permite ofrecer sin apenas gasto. En muchas ocasiones, los especialistas universitarios disponen de transcripciones que han utilizado para sus trabajos o se realizan digitalizaciones de las páginas de viejas ediciones para ofrecerlas en versiones facsimilares. Este es uno de los aspectos de más interés para los especialistas. El poder disponer de ediciones fácilmente accesibles de obras que requerían traslados a lugares distantes o complicadas búsquedas es una gran ventaja. Obras dignas de coleccionistas aparecen en los lugares más insospechados de la Red. Viejos libros y panfletos casi desconocidos se revitalizan digitalmente para disfrute de muchos. El tercer caso pertenece más al mundo de la cultura escondida, a los grupos minoritarios que comparten el entusiasmo por alguna obra y cuyas manifestaciones de admiración llevan a la creación de clubes, fancines, etc. El carácter global de Internet, su capacidad para mantener unido lo disperso, de tener enlazados a los seguidores a través de publicaciones, listas o chats, ha dado una nueva dimensión a este fenómeno. Cualquier lector que tenga una obra favorita puede tener casi la seguridad de que encontrará otros adeptos con los que compartir su devoción en las más diversas partes del mundo. En ocasiones se trata sólo de intercambiar impresiones sobre la obra, pero en otras se generan complejos espacios partiendo de la obra misma, de sus personajes o situaciones, que posibilitan todo tipo de actividades. Este tipo de páginas dedicadas a obras literarias pueden incluir el texto de la obra o no, dependiendo del estado de los derechos. Internet es ahora el reino del "dominio público". Es decir, cualquier obra que haya pasado a este estado legal, puede ser digitalizada y puesta al alcance de los lectores de todo el mundo. Como la legislación sobre el paso a dominio público tiene algunas diferencias según los países, este hecho ha dado lugar a algunas curiosas advertencias. En algunos casos nos encontramos con avisos que nos advierten que si somos lectores de unos determinados países no podemos acceder a esa obra, ya que en ellos todavía no han prescrito los derechos de sus propietarios.
2.4.- Editoriales virtuales Una editorial virtual es una empresa dedicada a la edición y distribución de obras en formato electrónico a través de la Red. Hay ocasiones en que el autor se "edita" a sí mismo, como en los casos vistos anteriormente en el apartado correspondiente, pero en otras prefiere que su texto o textos sean alojados en un "espacio" calificado como "editorial". Debemos aclarar algo: la terminología utilizada refleja la del mundo de lo impreso y trata de diferenciar funciones distintas sobre una misma forma de producción. Básicamente no hay diferencias técnicas entre las páginas WWW de una "editorial virtual" y las de, por ejemplo, una revista o una publicación personal. Las diferencias son funcionales, es decir, se diferencian en la función que cumplen dentro de la Red y el tipo de servicio que ofrecen. Una editorial virtual es, por tanto, una persona u organización que acepta publicar los trabajos de otros, bajo unas determinadas condiciones, a través de la Red. Debemos diferenciarlas claramente de aquellas editoriales del mundo de lo impreso que también pueden difundir determinados textos por la Red. Tendremos, pues, "editoriales en la Red" y "editoriales virtuales", que serían aquellas cuya actividad se desarrolla íntegramente en la WWW.
Este último tipo, del que nos ocuparemos aquí, ha proliferado en los últimos tiempos. Su virtud principal es que evita la dispersión de los textos literarios al agruparlos en un espacio común. Los textos que podían estar repartidos en diferentes páginas de servidores, dificultando su localización por parte de los posibles lectores, son más fáciles de encontrar dirigiéndose a un punto de alojamiento que se califica como "editorial". Hay otro factor importante: el autor que desea obtener algún rendimiento económico a su producción literaria deja en manos de la editorial la gestión de sus derechos y el cobro, en su caso, de su obra. Este es uno de los puntos más complejos del mundo de la publicación en línea. La obra deja de ser un objeto material (el libro, la revista) y pasa a ser energía que se dirige allí donde es solicitada. Ya no existe una "tirada" de una obra, un número de ejemplares que son producidos materialmente y distribuidos a unos puntos de venta a la espera de la llegada de los lectores compradores. Ahora existe un espacio al que los interesados acceden para revisar el material existente y obtener una copia digital del texto. En la Red se están observando dos tendencias básicas. La primera es su utilización como fuerza distribuidora y ahorradora de recursos. Basta con tener un solo original del texto para satisfacer la demanda de millones de posibles lectores. A diferencia del mundo impreso, en el que hay que realizar tantas copias materiales como compradores se estime que van a desear adquirir la obra (siempre por encima para poder alcanzar más puntos de venta), con el consiguiente esfuerzo económico y riesgo empresarial, en el mundo digital existe un solo original del que no es necesario realizar copias para llegar a más posibles lectores. Sólo en el caso de que la obra se materialice para su envío por otro medio exterior a la Red en un soporte ya sea digital (disquete, CD-ROM) o en copia impresa (edición bajo demanda o tirada tradicional) es necesaria una inversión económica complementaria, la del soporte y la duplicación. Sin embargo, existe también una segunda fórmula, la de la gratuidad. El proyecto editorial, en este caso, ofrece la posibilidad de la edición en línea sin ningún tipo de contrapartida. Ya no es el negocio editorial, sino el mecenazgo cultural el que que prima. Puede que el autor no desee obtener un rendimiento económico por su obra, sino que lo haga por el mero placer de escribir y ser leído. En estos tiempos comerciales nos puede parecer extraño, pero la Red siempre ha sido una fuente de material libre y del deseo de compartir. Sólo en estos últimos tiempos se ha contemplado como un espacio comercial, como un mercado. La editorial, en estos casos, puede conseguir financiarse mediante alguna institución que apoye la iniciativa o mediante publicidad si logra un número suficiente de accesos para atraer patrocinadores. Las editoriales virtuales pueden ofrecer obras de todo género o especializarse en algún tipo de textos que atraigan a los aficionados. Las hay especializadas en poesía o en géneros como la ciencia ficción, etc. Algunas publican en varios idiomas y otras lo hacen sólo en uno. Es previsible que las editoriales virtuales sirvan de antesala a la publicación impresa. La Red puede ser un buen banco de pruebas para comprobar la aceptación de los textos, si bien las condiciones en uno y otro medio son muy distintas, pero, en cualquier caso, permiten conocer sus posibilidades en mayor grado que las del original que llega directamente a la editorial sin ningún tipo de referencia y queda a expensas de la intuición de los editores.
2.5.- Revistas sobre Literatura Dentro del panorama de las publicaciones en la Red, las revistas de y sobre literatura ocupan un lugar destacado. Es fácilmente explicable este interés si tenemos en cuenta que es uno de los campos que podríamos considerar como de "interés general". Es decir, no son sólo cuestiones que interesen a especialistas, sino que también pueden interesar a muchos otros usuarios de la Red. En este campo tenemos desde revistas generales -no centradas en un marco concreto para sus artículos o estudios- hasta revistas con un alto grado de especialización temática o genérica. Muchas de ellas son versiones de revistas ya existentes y con larga tradición en el mundo impreso y otras, por el contrario, han nacido con la Red. Constantemente está apareciendo en todos los puntos del globo revistas que buscan ocupar los huecos temáticos existentes. En nuestra opinión, este es el mundo más favorecido por la irrupción de las nuevas tecnologías de las telecomunicaciones y la informática. Las revistas literarias o académicas siempre han tenido problemas de subsistencia, básicamente derivados de circunstancias económicas y de distribución. La Red ofrece un medio asequible para que esas publicaciones, que tendrían dificultades para sobrevivir en el caro mundo del papel, puedan desarrollar su labor cultural. En otro lugar (J.Mª Aguirre, «Las posibilidades de la edición electrónica en línea en el ámbito universitario», en José Romera, Fco. Gutiérrez y M. García-Page (eds.), Literatura y Multimedia, Madrid, Visor-UNED, 1997. Cf la reseña de la obra en este mismo número de Espéculo) hemos explicado ya los diferentes tipos de publicaciones electrónicas en línea y sus diferentes posibilidades. Aquí nos limitaremos a señalar las características esenciales de los diversos tipos relacionados con el campo de la literatura. Revistas generales Las revistas generales no tienen un eje temático sobre el que hacer girar sus informaciones. Esto suele considerarse, especialmente en el mundo académico, como un cierto problema y se tiende más a la especialización. Sin embargo, los que plantean este problema desconocen las características de la Red y piensan en términos y con conceptos de la impresión. En el mundo del papel, las revistas son objetos materiales aislados, situados en el espacio y el tiempo. La revista impresa es una unidad cerrada que busca su especialización como forma de identificación, como rentabilización de la inversión del especialista que la adquiere y como facilidad de localización de un material sobre aspectos concretos. Es decir, una revista se especializa para atraer a un sector muy específico de interesados en el tema que desarrolla. La Red, por el contrario, no es un espacio diferenciador sino integrador. Con esto queremos decir que la Red es realmente una gigantesca base de datos en donde la unidad mínima y real es el documento; la revista, por el contrario, es una unidad formal, una apariencia organizadora, en resumidas cuentas, lo que se denomina una interfaz. A un artículo concreto se puede llegar a través de la misma revista (su índice), directamente a través de una búsqueda temática o a través de una publicación que agrupe la producción existente sobre un tema concreto. Pongamos tres ejemplos para aclarar este punto importante, generalmente mal comprendido desde los términos del mundo de lo impreso. En números anteriores de esta misma revista, aparecieron dos documentos: un artículo sobre Mark Twain y una entrevista inédita con Julio Cortázar, realizada en 1983. El primero de ellos aparece ahora recogido en una publicación norteamericana de la Red dedicada a la bibliografía internacional de estudios sobre Twain, desde la que le es posible a cualquier investigador o interesado en el autor acceder directamente a la página de Espéculo para su consulta. En el segundo caso, el de la entrevista con Cortázar, se encuentra recogido por la editorial Alfaguara en la página de información dedicada al autor argentino, es decir, en una página también especializada en un autor. Por último, los diferentes artículos y reseñas sobre Gabriel García Márquez han sido recogidos en páginas dedicadas a este autor. Lo importante de todo esto es comprender la Red en términos globales, de integración. La Red es conexión, vínculos entre millones de documentos con sofisticados instrumentos de búsqueda, con elasticidad para agrupar lo que se encuentra en servidores situados a miles de kilómetros y que dan lugar a una nueva síntesis en cada página de enlaces.
2.6.- Proyectos literarios El término "Proyecto" (Project) se utiliza en la Red para espacios con un objetivo, generalmente de gran entidad, que se ha de cumplir en un plazo medio o largo. Un "proyecto", pues, es una obra en progresión hacia un objetivo determinado. Mientras otras páginas se construyen mediante acumulación, los "proyectos" van completando etapas más o menos definidas de antemano hacia su objetivo. Quizá el más célebre proyecto en la Red sea el Proyecto Gutenberg, una iniciativa para construir una biblioteca universal con textos electrónicos aportados por voluntarios de todo el mundo. En estos días, el Projecto Gutenberg ha alcanzado su texto número mil, la Divina Comedia, de Dante. Hay muchos otros proyectos importantes en la Red. Seleccionamos dos de los existentes con más ambición. El primero de ellos es el Project Muse, una iniciativa de la Johns Hopkins University que agrupa a más de cuarenta revistas del campo de las humanidades y las ciencias sociales, muchas de ellas dedicadas a estudios literarios. El Proyecto Muse ofrece estas revistas a las universidades e instituciones que desean suscribirse para que todos los integrantes de esa comunidad puedan tener acceso a ellas. Puede accederse de forma abierta a un ejemplar de prueba (sample) para la evaluación de la calidad de la revista. Podemos decir que este Proyecto es uno de los más ambiciosos de la Red en cuanto al área de las publicaciones universitarias y unos de los que irán definiendo la forma del futuro. Las revistas que ofrecen están ya consolidadas en el mundo de lo impreso y son trasladadas al formato digital para su distribución por la Red. La suscripción al formato digital permite descuentos en la adquisición de los ejemplares impresos para las bibliotecas de los centros, departamentos, etc. que las soliciten (hemos tratado con cierta extensión el análisis de este proyecto en Aguirre Romero, J., Sistemas de gestión y producción editoriales en línea y sus aplicaciones en el ámbito universitario, en Actas del II Congreso de Usuarios de Internet e Infovía "Mundo Internet 97", Madrid, 1997, pp. 259-265). El otro proyecto que queremos destacar aquí es el Cervantes 2001, creado por la Universidad de A&M de Texas, el Centro de Estudios Cervantinos de Alcalá de Henares, el Center for the Study of Digital Libraries (CSDL). Este proyecto tiene establecidas tres líneas de acción. La primera de ellas es poner en la Red toda la bibliografía cervantina; la segunda la digitalización de las obras de Miguel de Cervantes para hacerla accesible a través de la Red con instrumentos de consulta; y la tercera la creación de un banco de imágenes de la época cervantina.
2.7.- Bibliotecas virtuales El mundo de las bibliotecas ha jugado un papel fundamental en el desarrollo de las redes de comunicación. La posibilidad de compartir los recursos de información entre bibliotecas distantes, unido a los esfuerzos por la normalización que permitiera el intercambio, supuso un avance importante en los primeros pasos de las redes. Como sucedía en el caso de las editoriales virtuales, reservamos el término "biblioteca virtual" a aquellas que manejan exclusivamente los recursos digitales. Sin embargo, la tendencia universal es a que las bibliotecas tradicionales incorporen cada vez más textos en formatos distintos a los de los libros impresos. Los problemas de espacio, de accesibilidad, de duplicaciones de compras, etc. están haciendo que sean cada vez más las bibliotecas que introduzcan en sus fondos material digital. Para algunos el futuro de las bibliotecas será digital; no sabemos si esto será así de forma general, pero sí creemos que serán muchos los tipos de documentos que pasarán a soportes digitales. Una biblioteca digital es, como en casos anteriores, un tipo de función especializada dentro de la Red. A semejanza de la biblioteca tradicional, es un espacio destinado a albergar textos para su consulta. La diferencia es que este tipo de bilioteca no necesita disponer de los textos, sino tan sólo enlazarlos. Es decir, la función de estos bibliotecarios se asemeja a la del documentalista: localiza recursos en la red y los pone clasificados a disposición de los usuarios. Una muestra más de la reconversión que está trayendo la denominada "sociedad de la información". Las bibliotecas virtuales pueden tener un acceso generalizado o, por el contrario, uno limitado mediante algún tipo de filtro (miembros de una organización, comunidad académica, empresa, etc.), dependiendo del origen de su material.
Un buen ejemplo lo tenemos en la IPL (Internet Public Library), que dispone de material de todo tipo aparecido en la red y está organizada con sus "salas de lectura" según los materiales que reune. Hay bibliotecas virtuales que acogen textos en todos los idiomas y otras, en cambio, se especializan en el idioma de la institución que la patrocina. Hasta el momento, la mayoría de ellas están vinculadas con instituciones académicas. El material que clasifican puede ser por sus propios criterios de selección o mediante envío de la solicitud de inclusión por parte de los creadores de los textos. Como es lógico, se limitan a clasificar un material similar al que acogería una biblioteca tradicional: libros, revistas, periódicos, etc. y no otro tipo de espacios de la Red.
2.8.- Bases de datos de información literaria Anteriormente hemos calificado Internet como una gigantesca base de datos, como un archivo repartido por todo el mundo. Existen también en la Red, esta vez no en sentido metafórico, auténticas bases de datos cuya información es de carácter literario o lingüístico. Una base de datos es un programa que permite mediante un sistema de preguntas obtener unas informaciones. Una base de datos tiene, de forma esquemática, un dispositivo que permite introducir cuestiones sobre las que deseamos obtener una respuesta, un dispositivo de búsqueda que localiza la información solicitada, y un dispositivo para mostrar los resultados de una forma determinada. Pregunta, búsqueda y respuesta es, pues, su estructura básica. A este tipo de bases de datos en línea podemos dirigirnos para buscar datos sobre autores, obras, lenguas, etc. Los dispositivos de formulación de preguntas pueden ser mas o menos complejos y permitir unas búsquedas con mayor o menor precisión. Los resultados obtenidos dependerán, como es lógico, de la cantidad de información de que disponga la base. Los accesos para las consultas pueden estar abiertos a cualquier navegante o, por el contrario, accederse a sus servicios mediante alguna fórmula de pago. En algunos casos, el acceso esta limitado a los miembros de determinadas instituciones. Las bases de datos más frecuentes en la Red son las bibliográficas. Las universidades y otras instituciones públicas o privadas permiten la consulta de los títulos de los fondos existentes en sus bibliotecas. La consulta a distancia de fondos bibliográficos es una de las grandes ventajas de la Red. Las bibliotecas, como ya señalamos, han sido desde los inicios pioneras en los procesos de automatización de consultas y de la interconexión. No es de extrañar su presencia generalizada en la Red y que se puedan considerar como uno de los servicios básicos. Además de los fondos disponibles en las universidades, se puede acceder a los de la Biblioteca Nacional (y a las equivalentes en la mayoría de los países, como, por ejemplo, la Biblioteca del Congreso, en Estados Unidos), al catálogo del ISBN, etc., instrumentos siempre útiles en los casos en que tenemos que buscar o verificar los datos de alguna publicación, su disponibilidad actual, número de ediciones, etc. Bases de datos son también los diccionarios en línea, que nos permiten resolver dudas en casi cualquier idioma. Desde nuestro ordenador podemos acceder a una gran cantidad de ellos directamente.
2.9.- Espacios WWW de recursos literarios seleccionados Una de las secciones más útiles que poseen generalmente las publicaciones en Internet es la que destinan a la recopilación de direcciones de interés de otros lugares de la Red. Frente al sentido de competencia que impone el comercial mundo de lo impreso, la Red es un espacio de colaboración. Este cambio de estrategia es fácil de entender si se tiene en cuenta que la Red sólo puede existir como un espacio interrelacionado. La "Red" sólo existe si la malla se forma y para hacerlo debe unir sus puntos. Los hilos que tejen la red son las conexiones existentes entre los diferentes puntos o nodos. Es decir, cualquier publicación es punto de entrada a otras. La progresiva comercialización de la Red ha hecho que, en ciertos sectores, las conexiones sean interesadas, es decir, son realmente publicitarias y pueden suponer incluso un beneficio económico, pero aún así son un signo de la necesidad de mantener los lazos, aunque sean restringidos y condicionados. Por el contrario, las páginas de instituciones sin ánimo de lucro o las de personas particulares siguen manteniendo el espíritu colaborativo de la "selección recomendada". En este tipo de páginas, como en El viajero virtual de esta misma revista, se incluyen enlaces con otro lugares de la Red recomendados por su interés a lo propios visitantes de nuestras páginas. Estos espacios, que generalmente se encuadran bajo las denominaciones de "cool links", "cool sites", o simplemente "links" o enlaces, agrupan las selecciones temáticas realizadas por los encargados del mantenimiento de las páginas (webmasters), los editores, etc. La selección se puede realizar al encontrar casualmente un lugar interesante o mediante el aviso de la aparición de un nuevo lugar. Es una costumbre de la Red que cuando surge una nueva publicación sobre algún tema específico, lo comunique mediante correo electrónico a las demás publicaciones relacionadas, invitando a visitar sus páginas. Tras la visita, los encargados deciden si incluyen o no la nueva dirección en sus listas de enlaces. Estas listas puede estar comentadas o no; en el primer caso, la extensión de los comentarios puede ser muy variable, desde la simple explicación sobre el contenido, institución que la ampara o autores, hasta una breve reseña orientadora. Algunas publicaciones incluyen ya la invitación a enviar las direcciones relacionadas con sus centros de interés, ya sea mediante la dirección de correo electrónico o mediante la inclusión de formularios en los que los que desean verse incluidos rellenan los datos correspondientes. Los denominados "buscadores" también suelen realizar sus clasificaciones temáticas de la información que rastrean por toda la Red e incluyen secciones sobre "literatura". Los criterios de clasificación no son siempre demasiado claros y a veces es necesario localizar la información entre diferentes opciones. Por ejemplo, para encontrar una revista como ésta, puede ser necesario buscar en las secciones "cultura", "literatura", "humanidades", "filología", "español" (cuando se realiza en espacios extranjeros), "revistas", "revistas en línea","universidades", etc. En muchos casos, los "buscadores" dan la opción de que sea el propio solicitante el que elija el apartado en el que quiere verse reflejado, facilitándose así la posibilidad de elegir el más adecuado entre los criterios de clasificación que se ofrecen.
|