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EL OTRO BORGES
por
©Ramón
Eder
Ramón
Eder poeta, periodista y editor
ha
publicado varios libros, "Hablando en plata"
(El Híbrido 2000),"Lágrimas de cocodrilo"
(Editorial Hiperión 1988) , "La mitad es más que el
todo" (Ediciones El Paisjae 1988), "Axaxaxas Mlö"
( Editorial Pamiela 1985) colabora en las revistas
"Claves" "Cinemanía" "El Híbrido"
"Artyco" . www.galeon.com/ramoneder
¿Qué decir, qué no decir de Borges, el escritor contemporáneo
sobre el que probablemente más cosas se han escrito? Simplemente
constatar que su obra ha contaminado la literatura actual. Sus
breves textos crecen en la imaginación del lector y abarcan el
universo. Esa es su magia. Leídos sus libros ( no muy numerosos),
ya sólo nos queda releerlos aprendiendo y disfrutando siempre. Pero
Borges hizo de la entrevista, como entrevistado, una especie de género
literario. Es, quizá, el escritor más entrevistado de todos los
tiempos. Por eso siempre nos queda por leer alguna de esas centenas
de entrevistas sabias e irónicas que van apareciendo en forma de
libro periódicamente en las librerías. Son libros que nunca
decepcionan, porque Borges es siempre un malicioso , interesante e
ingenioso entrevistado. Aunque, a veces,
alguna de esas entrevistas nos produce una ingrata
sorpresa...
Hay quien acusa a Borges de gelidez, de plagio, de
ingeniosidad, de pedantería libresca. Son objeciones frívolas. De
lo único que se le puede acusar
es , no de pasividad, sino de haber defendido encendidamente
los gobiernos militares, infames, dictatoriales y asesinos de su país.
De haber dicho en diversas entrevistas cosas como que esos militares
siniestros ( que , entre otras barbaridades, ordenaron arrojar al
mar desde aviones a cientos de argentinos vivos ) eran
"caballeros y decentes". Éste es , la verdad, un capítulo
penoso de la biografía de Borges. Bien es verdad que
no lo hizo para medrar ( al contrario, le perjudicó muchísimo),
sino por obnubilación . Estaba medio ciego, no leía los periódicos,
vivía en un mundo irreal con su anciana madre
...Y , además , más tarde se autocriticó con honradez y
con severidad. Esto lo salvó de la infamia , tardíamente, pero lo
salvó. Vivía en otro mundo, lo cual le da esa fuerza especial a su
literatura, pero esa circunstancia le hizo vivir " sin
comprender verdaderamente lo que pasaba a su alrededor", como
señaló Octavio Paz que lo admiraba.
Yo llamaría José Luis Borges al gran escritor y Jorge Luis Borges al ser humano
con ese extravío lamentable. Porque nunca le gustó a Borges su
nombre. Alguien le llamó en una ocasión José
Luis Borges y él más tarde comentó: " Y me di cuenta de que
no era una equivocación sino una corrección. Porque Jorge
Luis Borges es muy duro; en cambio, José
Luis Borges suena mucho más atenuado. ¿Por qué repetir un sonido
tan feo como orge ? Creo que no urge repetir el orge ¿no? Creo que , a larga,
yo voy a figurar en la historia de la literatura como José Luis Borges."
¿ Por qué no? Muchas personas cuando hablan de él, sin
darse cuenta, corrigen su nombre y le llaman
José Luis Borges.
Parece lo correcto. De hecho, el Larousse lo llama José Luis Borges en la edición de 1952. Y él mismo llegó a
dedicar algún libro suyo firmando como José
Luis Borges. Creo
que estaría bien contribuir a esa modificación como homenaje póstumo
a ese mago de las palabras. Su oído de poeta rechazaba la cacofonía
de su nombre. Llamémosle Borges a secas, pero cuando tengamos que
decir su nombre completo, digamos José Luis Borges por eufonía
como cuando queremos hablar de Daniel Foe decimos, como él
quiso, Daniel Defoe.
©Ramón
Eder 2002


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