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Discurso
de clausura II Congreso de la Lengua Española 2001
La
Voz de los Personajes
por
Miguel
Delibes
VIILLA
por villa, Valladolid en Castilla, dice un viejo y expresivo
aforismo que mis paisanos, con cierto e iluminado candor, gustan de
repetir. Pero seguramente este pueblo no sólo se enorgullece de su
pasado, sino de su ascendencia literaria, por más que no sea cosa
de repasar ahora la lista de los que aquí han vivido, como Miguel
de Cervantes, o que aquí han nacido, como Jorge Guillén.
No me considero un hombre de letras en el más riguroso sentido del
término. He dicho en otras ocasiones, y lo repito ahora ante este
universal Congreso de la Lengua, que algunos escritores no somos lo
que se dice hombres de letras. Quienes nos dedicamos a la narración,
a construir historias de hombres, paisajes y pasiones de acuerdo con
la fórmula que reiteradamente hemos puesto de manifiesto,
respondemos mejor al título de hombres de palabras que al más
convencional de hombres de letras.
Las emociones y los sentimientos se crean y se transmiten con
palabras, siquiera sean necesarias las letras, adosadas unas a
otras, como los ladrillos de un edificio, para la más modesta
construcción literaria. Pero es indudable que hubo narradores antes
de que existiera la escritura, y también que todavía sobreviven
generalmente en los pueblos los famosos abuelos, esos viejos
fabuladores orales que raramente han puesto en su vida una letra
detrás de otra, como no fuera para estampar su firma allí donde
eran requeridos.
Mi preocupación por las letras se ha reducido, pues, a su utilidad.
Utilidad que se deriva de su necesidad para reproducir las palabras
y expresiones que se emplean en el lenguaje común, en el modo de
hablar de la gente de mi entorno.
Hace más de medio siglo, cuando pergeñaba mi novela ?El camino?,
hice un gran descubrimiento: se podía hacer literatura escribiendo
sencillamente, de la misma manera que se hablaba. No eran precisas
las frases o construcciones complicadas. No se trataba de hacer
literatura en el sentido que los jóvenes de mi tiempo entendíamos
en el lenguaje rebuscado y grandilocuente, sino de escribir de forma
que el texto sonara en los oídos del lector como si lo estuviéramos
contando de viva voz.
Debo confesar una limitación: siempre he escrito de oído, con la
regla y el estilo de aquellos a quienes previamente he escuchado
para luego cederles la palabra. Si los comentaristas literarios han
dicho que soy antes que nada creador de personajes, son estos
personajes los que ponen voz a mi literatura. No en vano, he pasado
más de seis décadas siguiendo el rastro de las palabras y
expresiones ajenas, para intentar encontrar las mías propias. Y a
estas alturas puedo decir que, en buena medida, una manera de ser es
una manera de hablar.
No es mucho, pues, lo que he aportado al idioma castellano, aunque
tampoco se me pedía más. Por eso quiero manifestar ante este
Congreso que la voz y la palabra de mis personajes no son otros que
la voz y la palabra de la gente de mi tierra, es decir, de
Valladolid
y de Castilla.
Hace unos años di a uno de mis libros el título de ¿Castilla
habla? y, en rigor, toda mi obra podría cobijarse bajo este título,
incluso la voz del roto chileno que el protagonista de ¿Diario de
un emigrante? va asimilando insensiblemente, día a día, a lo largo
de su aventura americana.
Como hombre antes de palabras que de letras, de intuición antes que
de erudición, es decir, con la distancia que media entre el artista
y el sabio me uno a los afanes de este Congreso y espero aprender a
asombrarme, como alguno de mis personajes, con los intríngulis y
las maravillas de la gramática y de la sintaxis.
Leyendo a narradores de otras tierras me vienen ahora a la mente
relevantes nombres de Hispanoamérica. Se advierte que por sus bocas
hablan también gentes del pueblo, de los más diversos pueblos.
Desde México a la Tierra de Fuego y, pensándolo bien, ellos son
los protagonistas de este Congreso. Los que hacen el español y van
ensanchando, paso a paso, esta hermosa lengua de Castilla.
Miguel
Delibes
Valladolid 19 octubre 2001


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