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por
©Alejandro
Pérez-Prat Madera

El
21 de febrero de 1964 un accidente de automóvil ocurrido en las
proximidades de Vitoria-Gasteiz segó la vida de Luis Martín-Santos,
un joven medico y novelista donostiarra de cuarenta años, privando
a las letras y a la profesión medica española de un singular
talento creador.
Luis
Martín-Santos nació en Larache, Marruecos, en 1924. En 1929,
cuando tenia cinco años, su familia se traslado a vivir a San
Sebastián donde transcurrió su infancia y la mayor parte de su
vida.
Estudió
Medicina en Salamanca y posteriormente obtuvo el doctorado en
Psiquiatría en la Facultad de Madrid, donde tuvo la oportunidad de
conocer a especialistas en la materia como Lain
Entralgo, López Ibor y Carlos Castilla del Pino. Durante su
estancia en la capital, sus inquietudes literarias le llevaron a
frecuentar el Café Gijón y entrar en contacto con algunos de los
novelistas de la generación de posguerra como Aldecoa, Benet y Sánchez
Ferlosio.
En
1951 gano por oposición la plaza de Director del Psiquiátrico de
San Sebastián y dos años más tarde, en el 53, se casó. El
destino, sin embargo, no le trataría demasiado bien. A los diez años
de matrimonio, su mujer Rocío murió a causa de un escape de gas y
un año más tarde el mismo también fallecería en un accidente de
automóvil.
PERFILES
Hasta
su muerte Martín-Santos participó de forma activa en la vida
cultural de Donostia. Fue miembro de la Asociación Artística de
Guipúzcoa y de la “Academia Errante”, una institución cultural
de gran trascendencia en Guipúzcoa en los años 50 y 60 cuya dinámica
consistía en una serie de reuniones de intelectuales vascos de
ideologías dispares –socialistas, nacionalistas, comunistas- que
hablaban y discutían sobre aspectos culturales diversos.
Sus
ideas políticas le llevaron a militar en el Partido Socialista
–por lo que fue detenido en tres ocasiones-, llegando a ser
miembro de su Comité Ejecutivo.
Escribió
varios ensayos sobre Psiquiatría entre los que destacan “Libertad,
temporalidad y transferencia en el psicoanálisis existencial” (Seix
Barral, 1964) y “Dilthey, Jaspers y la comprensión del enfermo
mental” 1955. Ejerció también de articulista en varias
revistas. Su primera incursión como literato fue un libro de poemas
titulado “Grana Gris”, publicado en 1945.
En
1962 Seix Barral publicó “Tiempo de silencio” que supuso
su consagración definitiva como novelista y que, lamentablemente,
fue la única que vio editada en vida ya que dos años después
tendría lugar el fatal accidente que acabo con su vida. La muerte
le sobrevino cuando se hallaba a punto de concluir la que iba a ser
su segunda novela “Tiempo de destrucción”, obra que a
pesar de estar inconclusa Carlos Barral se encargo de recuperar haciéndola
llegar a los lectores en 1975. En 1970 Barral editó también una
recopilación de diversos textos de Martín-Santos bajo el titulo de
"Apólogos".
En el
año 2000 y de la mano de Huerga y Fierro editores sale la
obra "Política, Historia y Verdad en la obra de F.
Nietzsche", con la participación de varios autores entre
ellos Luis Martín-Santos.

OBRAS
POR ORDEN CRONOLOGICO DE PUBLICACION
Tiempo
de silencio (1962)
Apólogos
(1970)
Tiempo
de destrucción (1975)
BREVE
SINOPSIS
Tiempo
de silencio
La
aparición de “Tiempo de Silencio” supuso una ruptura con la
monotonía de la narrativa coetánea centrada sobre todo en un
realismo critico excesivamente objetivista y trillado. Aunque el
tema se englobaba dentro de ese mismo realismo, fue la forma de esta
novela la que realmente supuso una innovación, contribuyendo además
de forma definitiva a la renovación de los modos narrativos de su
propia generación..

Se puede decir que la novela de Martín-Santos desempeño en
su momento un doble papel, por un lado fue la necesaria llamada de
atención sobre una renovación inaplazable, cuyas líneas maestras
marco en parte, y por otro, la revelación de un escritor cuya
genialidad quedo lamentablemente truncada por la muerte.
©Alejandro
Pérez-Prat Madera
por
©Blanca
Gago
“Por
hacer de mí misma un personaje literario en la vida real fracaso en
mi intento de hacer literatura con mi vida real, ya que la última
no existe: es literatura.”

La
escritora argentina falleció el 25 de septiembre de 1972 por una
sobredosis de seconal que tomó de su propia mano. Ese fin de semana
había salido del psiquiátrico donde estaba interna con un permiso
por buena conducta. Su muerte no sorprendió a sus conocidos, según
ellos, la escritora nunca había podido sobrellevar el acto diario
de vivir. Pero ella tenía sus razones.
Alejandra
Pizarnik nació en Buenos Aires el 29 de abril de 1936. Su familia
procedía del este de Europa. Creció en la capital argentina, donde
fue a la universidad para estudiar filosofía y letras y pintura.
Publicó su primer libro de poesía en 1955, y a partir de ahí
comenzó su carrera como escritora y crítica en varias revistas
literarias. Entre 1960 y 1964 vivió en París, donde trabó amistad
con escritores como Octavio Paz, Rosa Chacel o Julio Cortázar. Al
volver a Buenos Aires, su trayectoria poética cobró una gran
importancia : la publicación de obras como Los trabajos y las
noches o Extracción de la piedra de locura la
convirtieron en una autora considerada por la crítica. A pesar de
ello, nunca formó parte de la intelectualidad bonaerense, lo cual
la fue convirtiendo en una autora marginal y complicada. Su ingreso
en el sanatorio psiquiátrico marcó el final de su carrera, que fue
también el final de su vida.
PERFILES
La
leyenda negra que se ha tejido con los años alrededor de la figura
de Alejandra Pizarnik no ha ayudado en absoluto al conocimiento de
su obra fuera de Argentina. Desde que tenía veinte años y publicó
su primer libro de poemas, Alejandra no respondió nunca a lo que el
mundo literario esperaba de ella. Tenía un carácter fuerte y
sincero que muchos confundieron con el narcisismo e incluso la
crueldad. Pero ella nunca escuchó las críticas, en ningún
sentido, o quizá sí, pero sin dejar traslucir su vulnerabilidad y
su miedo detrás de la máscara de indiferencia. Ahí estaban sus
poemas para todo aquel que se interesara por ella. En ellos lo
explica todo. Es por ello una autora en que se unen
indefectiblemente vida y obra. Y al leer sus poemas, vemos que la niña-monstruo,
la desarraigada, la que era incapaz de adaptarse a cualquier
costumbre cotidiana, se parece muchísimo a nosotros. Tal vez no era
tan diferente.
OBRAS
POR ORDEN CRONOLÓGICO
La
tierra más ajena (1955)
La última
inocencia (1956)
Las
aventuras perdidas (1958)
Árbol
de Diana (1962)
Los
trabajos y las noches (1965)
Extracción
de la piedra de locura (1968)
Nombres
y figuras (1969)
El
infierno musical (1971)
Los
pequeños cantos (1971)
La
condesa sangrienta (1971)
Botella
al mar (1976)
Zona
prohibida (1982)
Poesía
Completa (2.000 ) Edición Ana Beccui
En preparación
y aun sin título la prosa completa que saldrá en febrero de 2002 y
los Diarios previstos para mayo del 2002 en la editorial Lumen
.
BREVE
SINOPSIS DE ALGUNAS DE SUS OBRAS
La
tierra más ajena
Con
apenas 19 años, la autora ofrece una visión clara de su mundo, de
su conciencia, y perfila los que se convertirán en símbolos básicos
y líneas temáticas de su poesía. El miedo al paso del tiempo, el
miedo como una sensación física y angustiosa que anula la voluntad
está claramente reflejado en esta obra. Los recuerdos de infancia,
de aquellos años que aparecen idílicos y seguros, son un bálsamo
peligroso para el miedo, porque no sirven para vencerlo y seguir
adelante.
Árbol
de Diana
Prologado
por Octavio Paz, esta obra supuso el reconocimiento definitivo de la
autora por parte de la crítica. Los poemas son mayoritariamente
cortos, todos en verso libre, plagados de contradicciones y
sugerencias a veces increíbles por su lucidez. La soledad de la
conciencia, del ser humano, se afronta sin contemplaciones y sin
renuncias. La gente habla para no verse, evita cuestionarse a sí
misma para no caer en la desolación. El lenguaje puede ser una
trampa, hay que conocerlo bien para lograr intuir una vía de
comunicación entre nosotros. Y a eso se dedica Alejandra, a
desenmascarar las palabras y darles un sentido verdadero para ella,
una traducción exacta de lo que piensa y de lo que siente.
Los
trabajos y las noches
La
noche es un símbolo en la poesía de
Pizarnik. Ya aparece
anteriormente en su obra, pero es aquí donde adquiere su pleno
significado. La noche es contradictoria, es a la vez ausencia y
presencia del otro, temor y seguridad. La noche es el mundo en su
estado natural, que ella siente deslizarse y escurrirse, es la
nostalgia de los recuerdos, es el fluir de la vida en oposición a
un sol “quemante y estéril”. La luz diurna no inspira en los
poemas más que rechazo. Pero la autora no puede aprehender todo lo
que la noche le ofrece, es incapaz de olvidarse un segundo de sí
misma, de su miedo y su soledad, para entrar en comunicación con el
exterior. Y al final,
la derrota, la impotencia, el aislamiento...
Extracción
de la piedra de locura
La
constatación del fracaso empieza a obsesionar a la autora, que se
debate entre la desesperación insoportable y el rechazo a cualquier
tipo de ayuda por parte de los otros. Su “ayúdame a no pedir
nada” es claro en este sentido. La batalla contra las palabras se
ha perdido, y ante eso poco queda esperar. El rencor hacia el ser
humano es a veces muy patente, las humillaciones se contraponen a la
fragilidad de la autora, que se confiesa incapaz de seguir el tránsito
vital humano: trabajar, veranear, procrear y morir. Es a partir de
aquí cuando Alejandra empieza a dejarse llevar por el lenguaje, que
ya no domina. Pero su lucidez siguió hasta el final, hasta el día
en que le dieron un permiso por buena conducta y se fue a casa
sabiendo que no volvería a ninguna parte.
©Blanca
Gago es Licenciada en Filología Francesa y Traductora
por
©Blanca
Gago
José
Agustín Goytisolo murió en Barcelona el 19 de marzo de 1999.
Estaba solo en su casa y cayó por la ventana a la calle, donde un
vecino encontró el cuerpo tendido. Varios amigos hablaron enseguida
de suicidio -el poeta llevaba algún tiempo muy deprimido-, pero la
familia desmintió más tarde esta suposición. Aún sigue sin
aclararse la causa de esta muerte en la saga de los
Goytisolo, una
familia de grandes escritores marcada por grandes desgracias. “La
gente se muere igual que un geranio.”, dijo una vez José Agustín,
“A mí me gustaría morir con la cabeza clara y sin dolor”. No
sabremos nunca si su deseo se cumplió.

Nació
en Barcelona el 13 de abril de 1928, en una familia burguesa de
origen vasco (según un poema suyo, Goytisolo quiere decir “campo
de arriba”). Era el mayor de tres hermanos; los dos menores, Juan
y Luis, son escritores
reconocidos en la narrativa española, mientras que él se dedicó
fundamentalmente a la poesía . La muerte de su madre durante un
bombardeo en 1938, en plena Guerra Civil, cuando compraba regalos
para José Agustín, marcó la vida y la literatura del poeta.
Estudió derecho en Barcelona y Madrid, y desde muy joven
frecuentó el grupo que luego sería conocido como Escuela de
Barcelona (Carlos Barral, Jaime Gil de Biedma, Marsé o el propio
J.A Goytisolo entre otros), la cual forma parte de la Generación de
los 50.
Se
dio a conocer como poeta en 1954, al ganar el Premio Adonais con El
retorno. A partir de entonces, destacó como figura
representativa de la poesía antifranquista, tomada como arma social
y política, tan importante en la España de la dictadura. Sus obras
poéticas alternan con la publicación de traducciones de poesía,
notablemente de autores italianos y catalanes. En este sentido, el
autor hizo un gran esfuerzo por acercar los escritores en lengua
catalana a los castellanohablantes.
Tuvo
siempre un público fiel que sabía de memoria varios poemas suyos,
a los que Paco Ibáñez, Rosa León o Amancio Prada pusieron música.
A pesar de sus crisis creativas y personales, José Agustín mantuvo
siempre su compromiso con la literatura, con la justicia, con la
libertad, en el marco barcelonés que pocos escritores han sabido
vivir y sentir tanto como él.
PERFILES
José
Agustín Goytisolo pasó su juventud luchando contra la dictadura.
Se autodefinía como un “francotirador de izquierdas”, y aunque
no llegó a militar en ningún organismo, fue detenido varias veces.
Su lucha social está presente en su obra, calificada en algunos
casos como poesía política, y dotada de un anticonformismo que
también se reflejaba en su carácter. Goytisolo era bebedor,
fumador, vitalista, bohemio...un hombre que se tomaba la vida como
libertad y como exceso.
Con
el tiempo, acabó decepcionado de la política y su poesía
evolucionó hacia terrenos más personales. La muerte de su madre
está presente en muchos de sus poemas, alentada por un carácter
difícil que, sin buscar la compasión, intentaba expresar todo el
dolor que sentía y que lo llevó a sufrir varias depresiones y
pensar en el suicidio. Así, los períodos creativos se sucedían
con las etapas más estériles, pero José Agustín se mantuvo
siempre fiel a su perspectiva poética ( lenguaje sencillo,
desprecio hacia las modas literarias...) y a su público. Durante
uno de estos períodos creativos escribió su poema tal vez más
conocido, Palabras para Julia, pensando en las dos mujeres más
importantes de su vida, su madre y su hija, unidas por el mismo
nombre.
Los
poemas de Goytisolo están alejados del academicismo, llenos de
verdad y de sufrimiento, mostrando
a un hombre que al cumplir los setenta años afirmó: “Si tuviera
que vivir todo lo que he vivido, preferiría no volver a vivirlo”.
OBRAS
POR ORDEN CRONOLÓGICO
El retorno
(Premio Adonais, 1955)
Salmos al
viento (Premio Boscán, 1956)
Claridad
(Premio Ausias March, 1961)
Antología
bilingüe de poetas catalanes (1966)
Años
decisivos (1968)
Algo
sucede (1968)
Posible
imagen de Lezama Lima (1970) Ensayo
Nueva poesía
cubana (1972) Antología
Posible
imagen de Jorge Luis Borges (1974)
Bajo
tolerancia (1977)
Palabras
para Julia (1979)
Del tiempo
y del olvido (1980)
Los pasos
del cazador (1980)
Sobre las
circunstancias (1983)
El príncipe
malo (1983) Narrativa infantil
Final de
un adiós (1984)
El rey
mendigo (1988)
La noche
le es propicia (Premio de la Crítica, 1992)
Como los
trenes de la noche (1994)
Cuadernos
de El Escorial (1995)
BREVE
SINOPSIS DE ALGUNAS DE SUS OBRAS
Algo sucede
José Agustín
Goytisolo se dirige a todos los poetas para explicar cuánta
responsabilidad hay en sus manos, en sus versos, en sus miradas.
Ellos pueden cambiar la historia si unen su voz a la del pueblo. La
solidaridad es la base de esta obra, que contiene toda una teoría
de la literatura expresada y puesta en práctica en cada poema. La
nostalgia por el pasado poético del país ( los que hicieron
posible lo que hoy se conoce como Generación del 27) complementa la
perspectiva literaria en tanto que elemento social en la España de
los años sesenta.
Palabras para Julia
La palabra sirve para
enseñar a vivir. Los poemas reflexionan sobre la necesidad de ser
valiente: hasta en los momentos más duros encontramos amor y
amigos, porque la vida sólo es posible en relación con los demás.
Cuando escribe estos versos, Goytisolo ya está decepcionado de su
lucha política, pero
la conciencia de la derrota no le permite abandonar. El está “en
perpetuo combate”, siempre aspirando a construir un nuevo
humanismo en un mundo mutilado por las injusticias.
La infancia y el recuerdo de la madre son los únicos paraísos
accesibles.
Del tiempo y del olvido
El paso del tiempo
asume esta vez el protagonismo. Recuerdos, objetos y juguetes de
infancia, sueños y pesadillas recorren los poemas. El autor habla
de sí mismo en un intento por llegar hasta cada uno de nosotros,
porque si sentimos la soledad como él la siente, así todos
dejaremos de estar tan solos. Los amigos perdidos, la familia
lejana, la juventud...Todo ha ido quedando atrás, excepto la
esperanza del cambio político. Goytisolo retrata así el cansancio
de una generación harta de luchar, que a veces ha preferido el
poder y la comodidad antes que la honestidad y la justicia.

Cuadernos de El Escorial
Es una obra enteramente
compuesta de epigramas, poemas de cuatro versos capaces de expresar
un pensamiento con ironía y brillantez. El autor emplea la
crueldad, la indulgencia o la ternura para mostrar sin pudor y sin
remilgos en mundo literario. Las referencias a su vida privada son
continuas: vemos desfilar amigos, familia, amantes, críticos,
editores...La voz del poeta va siempre acompañada de una valoración
subjetiva, que como siempre se decanta por las personas infelices,
extrañas, introvertidas. Es quizá su obra más divertida, para un
lector poco acostumbrado a los entresijos del mundo literario y sus
personajes típicos ( trepas, homosexuales, ninfómanas, maníaco-depresivos...).
©Blanca
Gago es Licenciada en Filología Francesa y Traductora
por
©Blanca
Gago
El
1 de febrero de 2001 moría en Madrid el último representante de la
Edad de Plata en la cultura española (1868-1936), aquel grupo de
intelectuales liberales formados en el espíritu de la Institución
Libre de Enseñanza (ILE). Con su muerte, a los 92 años, Rafael
Lapesa no sólo nos deja más de 200 obras de un valor lingüístico
y filológico enorme, sino también la herencia de una forma de
enfrentarse al texto, a la palabra, llena de respeto riguroso y a la
vez de libertad intelectual. Se trata de llevar a sus últimas
consecuencias el sentido etimológico de filología: amor a la
palabra escrita, que Lapesa convirtió en modus vivendi.
Nació en Valencia en 1908, pero a los pocos años su familia se
trasladó a Madrid, donde estudió y se doctoró en Filosofía y
Letras. Consiguió una beca en el Centro de Estudios Históricos, y
allí trabajó con los que serían sus maestros, Ramón Menéndez-Pidal
y Américo Castro, para los que en 1942 escribió la obra que hoy
sigue siendo un manual de referencia en las universidades, Historia
de la lengua española. Durante la guerra fue catedrático de
instituto en varias ciudades de la península, hasta que Américo
Castro lo convenció para dar clases en Estados Unidos. Lapesa,
desanimado por el ambiente rancio y opresivo de la posguerra, aceptó
y se quedó allí durante cinco años para volver e instalarse
definitivamente en España. En 1949 ganó una cátedra en la
Universidad de Madrid y, un año después, fue elegido miembro de la
Real Academia Española, donde desarrolló desde el principio una
labor fundamental paralelamente a su trabajo como profesor.
Su
trayectoria como investigador de la lengua española ha sido
premiada en muchas ocasiones, entre las que destacan, en 1983, la
Gran Cruz de Alfonso X el Sabio o, tres años más tarde, el Príncipe
de Asturias de las Letras, compartido con Mario Vargas Llosa.
En
1988, como homenaje a sus 90 años, la Fundación
Menéndez-Pidal
editó uno de sus trabajos más importantes: El Glosario del
primitivo léxico ibero-románico. Proyecto de informatización.
PERFILES
Rafael
Lapesa dedicó su vida al trabajo, que veía como un placer y una
pasión más que una obligación. A sus 92 años se consideraba
joven porque seguía siendo curioso, y esa curiosidad es la que le
ha permitido convertirse en un héroe de la inteligencia,
como lo llamaba Dámaso Alonso. Lapesa vivió siempre rodeado de
libros, estudiando con exigencia, rigor y precisión. Fue un hombre
tímido, generoso, a quien los homenajes recibidos en los últimos años
de su vida hacían sentir “desperdigado, desorientado”.

Sus
alumnos y discípulos destacaban de él sus virtudes como profesor.
Es difícil atraer el interés de los oyentes con algo tan árido
como la evolución de una lengua, pero Rafael Lapesa lo conseguía,
sencillamente porque le apasionaba. De ahí sus numerosos discípulos
y seguidores, entre los cuales destacan Domingo Yndurain o Diego
Catalán, a los que Lapesa quiso muchísimo. Ellos le ayudaron a no
echar demasiado en falta un hijo: “Sí, hubiera sido bonito
enseñar a un hijo, aunque he tenido miles de hijos-alumnos”.
En sus manos está la pervivencia de su interés y devoción por el
estudio de la lengua española.
OBRAS
MÁS IMPORTANTES POR ORDEN CRONOLÓGICO
Historia de la legua
española, 1942
La trayectoria poética
de Gracilazo, 1948
Asturiano y provenzal
en el fuero de Avilés, 1948
La apócope de la vocal
en el castellano antiguo, 1951
La lengua de la poesía
lírica desde Macías hasta Villasandino, 1953
Sobre el ceceo y seseo
en Hispanoamérica, 1956
Sobre el ceceo y seseo
andaluces, 1957
La obra literaria del
Marqués de Santillana, 1957
Sobre el texto y el
lenguaje de algunas jerehyas mozárabes, 1960
Las odas de Fray Luis
de León y Felipe Ruiz, 1961
Dela Edad Media a
nuestros días, 1967
Poetas y prosistas de
ayer y de hoy, 1977
De la pronunciación
medieval a la moderna en español, 1998 ( según textos de Amado
Alonso)
Léxico e historia,
1991
El español moderno y
contemporáneo, 1996
De Berceo a Guillén:
estudios literarios, 1997
Al pie de la letra,
2001 ( junto a todos los miembros de la RAE)
EL
ESCRITOR
Rafael
Lapesa escribió muchísimos ensayos, artículos, monografías o
conferencias a lo largo de su vida. Sentó las bases del estudio
lingüístico riguroso de la lengua española, investigando sus orígenes
y su evolución a través de los siglos. Cada giro, cada cambio lingüístico
tiene una explicación razonada, tanto si hablamos de fonética como
de gramática o sintaxis, y eso se esforzó en demostrar Lapesa en
sus obras.
A
tres de ellas dedicó toda su vida: un glosario español
preliterario, la edición conjunta de los estudios de sintaxis histórica
y la publicación completa de los textos que Amado Alonso le confió
poco antes de morir.
La
crítica literaria también se ha enriquecido con los estudios de
Lapesa. De ellos, el más conocido es La trayectoria poética de
Garcilaso, que analiza los recursos literarios del poeta del
siglo XVI de una forma muy cercana a la de la escuela estilística
española, cuyo máximo representante es Dámaso Alonso, compañero
de generación de Lapesa.
EL
ACADÉMICO
Lapesa ingresó en 1954
en la Real Academia Española con el discurso Los decires
narrativos del Marqués de Santillana. Desde entonces ocupó el
sillón k. Diez años después se convertía en secretario perpetuo
de esta institución, cargo al que renunció al poco para dedicarse
por entero al Diccionario Histórico de la Academia. De 1987
a 1989 fue director interino de la RAE.
Como
buen académico, Rafael Lapesa defendió con optimismo la
importancia a nivel mundial de la lengua española, y contemplaba su
expansión como un signo evidente de fortaleza del idioma. Así, en
una entrevista concedida al diario El País con motivo de su
noventa aniversario, el académico afirmaba que “el inglés nunca
logrará arrinconar al español”. Su actitud no era la de un
purista anacrónico, sino la de un lingüista que conoce el
funcionamiento de un idioma y sabe analizar con precisión sus
evoluciones, influencias, contaminaciones, usos...sin considerarlos
peligrosos (más bien enriquecedores) para la pervivencia y el
desarrollo de la lengua.
EL
PROFESOR
La
mayoría de su alumnos reconocían en Rafael Lapesa una vocación
incuestionable para la enseñanza. A pesar de sus numerosas
obligaciones, siempre corregía minuciosamente los ejercicios y exámenes
de los estudiantes, para así fomentar el diálogo y estimular el
interés de estos. Y los jóvenes se lo agradecían con una
asistencia masiva a sus clases y un seguimiento atento de sus
explicaciones, que no estaban en los libros. Rafael Lapesa reconocía
que le apasionaba “encontrar explicaciones a los interrogantes que
planteaban los estudiantes”, y recordaba emocionado cómo se
levantaban de pura emoción tras escuchar en clase la lectura de
unos versos de Rosalía de Castro. Ayudó a publicar varios trabajos
de estos alumnos, que en algunos casos han pasado a ser referentes
en el panorama lingüístico y filológico más actual. Es aquí, en
la faceta pedagógica de Rafael Lapesa, donde quizá más se nota la
huella de la Institución de Libre Enseñanza, que hombres como él
se han encargado de difundir para que, aún hoy, quede un resquicio
de esperanza en el legado a las nuevas generaciones.
©Blanca
Gago es Licenciada en Filología Francesa y Traductora
por
©Blanca
Gago
Hace
ya diecisiete años que murió este genial escritor argentino, pero
su presencia es aún muy viva entre sus numerosos y fieles lectores,
así como entre la crítica más actual. Su personalidad, como
escritor y como hombre, nos sigue fascinando. Y es que a Cortázar aún
se le echa mucho de menos.
Julio
Cortázar nació en Bruselas el 26 de agosto de 1914. A los cuatro años
se trasladó a Argentina, de donde eran sus padres, para pasar allí
su infancia y juventud. Trabajó como maestro en provincias mientras
empezaba a publicar sus primeras obras, hasta que en 1951 abandonó
Argentina por motivos políticos –oposición al régimen de Perón-,
iniciando así un exilio que duraría el resto de su vida. Se
estableció en París como traductor, y allí desarrolló con éxito
su carrera literaria. Participó con entusiasmo en la vida cultural
francesa y europea, sin dejar de preocuparse nunca por la situación
política y social en Latinoamérica ( fue un activo defensor de la
Revolución cubana y el sandinismo nicaragüense). Murió en París
el 12 de febrero de 1984, y fue enterrado en el cementerio parisino
de Montparnasse.
PERFILES
La personalidad de
Julio Cortázar se descubre en cada uno de sus libros, que retratan
las pasiones, inquietudes y obsesiones de este “argentino
universal”. Lector incorregible, políglota, devoto del jazz, gran
fumador y excelente conversador, afirmaba orgulloso que en su
madurez nunca había dejado de ser un niño. De ahí quizás su gran
afición por el juego, la ironía, la carcajada... elementos
constantes en su obra. Odiaba la novela rollo chino y, a través
de las posibilidades del surrealismo ( el sueño, la
inconsciencia...) se esforzó en buscar respuestas más allá de la
realidad cotidiana y aburrida. El amor y el erotismo son piezas
claves de esta búsqueda; de hecho, no nos cuesta creerlo cuando
afirmaba: “Yo soy un tipo realmente cursi, y una vez por semana
salgo llorando del cine o del teatro, es realmente horrible, pero
tan hermoso”.
OBRAS
POR ORDEN CRONOLÓGICO
Presencia (1938, con el
seudónimo Julio Denis). Poesía
Los Reyes (1949).
Teatro
Bestiario (1951).
Relatos
Final del juego (1956).
Relatos
Las armas secretas
(1959). Relatos
Los premios (1960).
Novela
Historias de cronopios
y de famas (1962). Textos diversos
Rayuela (1963). Novela
Todos los fuegos el
fuego (1966). Relatos
La vuelta al día en
ochenta mundos (1967). Textos diversos
62/Modelo para armar
(1967). Novela
Último round (1969).
Textos diversos
Prosa del observatorio
(1972). Prosa poética
Libro de Manuel (1973).
Novela
Octaedro (1974).
Relatos
Alguien que anda por ahí
(1977). Relatos
Territorios (1978).
Textos diversos
Un tal Lucas (1979).
Relatos
Queremos tanto a Glenda
(1980). Relatos
Deshoras (1982).
Relatos
Nicaragua tan
violentamente dulce (1983). Textos periodísticos
Los autonautas de la
cosmopista (1983, escrito con Carol Dunlop). Textos diversos
Divertimento (1986).
Relatos
El examen (1986).
Novela
Diario de Andrés Fava
(1995). Novela
Adiós, Robinson
(1995). Textos diversos
BREVE
SINOPSIS DE ALGUNAS DE SUS OBRAS
Los Reyes
Obra teatral (o poema
dramático) de juventud, en donde aparece una nueva visión del mito
del Minotauro. Esta vez, Ariadna, enamorada del monstruo, da el
ovillo de hilo a Teseo para que la lleve junto a su amado. Es un
texto muy complejo, de una riqueza simbólica y una erudición
excepcionales.
Bestiario
Fue la obra que dio a
Cortázar su reconocimiento como escritor ante crítica y público.
El conjunto de relatos muestra que la verdadera realidad escapa
siempre a nuestros sentidos, porque todo tiene su cara oculta. En
cada casa hay un tigre que domina nuestra vida, el autobús puede
llevarnos adonde siempre hemos deseado ir... La sorpresa acecha por
todas partes, sólo hay que dejarse sorprender.
Las armas secretas
Aquí se incluye el
relato más venerado de Cortázar: El perseguidor, basado en
el jazzman Charlie Parker. Como buen artista de vanguardia, el
personaje lucha contra las reglas anquilosadas de la música y de la
vida humana; en él, la improvisación irracional y la libertad de
creación son la llave del conocimiento, la única verdad. Por ello, este perseguidor se comporta siempre de forma
espontánea y sincera, pero esto lo conduce poco a poco a la
incomprensión de su entorno y a su propia destrucción.
Historias de cronopios y
de famas
La función básica de
esta obra, inclasificable dentro de los géneros literarios
tradicionales –como tantas otras del autor-, es la de advertir a
sus lectores del peligro de convertir su rutina diaria en un total
acto reflejo, para el cual no necesitemos en absoluto pensar. Así,
acciones tan sencillas como subir una escalera o hacer girar un
picaporte son explicados desde una nueva perspectiva. Porque,
realmente, todo puede cambiar al abrir una puerta...
Cortázar
introduce y define aquí el concepto de cronopio, hoy
bastante utilizado en el lenguaje literario, para designar a la
persona que busca y encuentra por sí misma, no se limita a aceptar
lo impuesto. Como sus personajes, sus lectores, y él mismo, claro.
Rayuela
Está considerada como
su obra más importante, una novela inagotable que revolucionó en
su momento el panorama literario. Sus infinitas posibles lecturas se
estructuran alrededor de los personajes de Horacio Oliveira y la
Maga, sentimentalmente divididos (como el autor) entre el lado de
acá (Europa, París) y el lado de allá (Latinoamérica,
Buenos Aires). Él es un intelectual incapacitado para ser feliz y
ella es una dadora de infinito que siente intensamente cada
instante de su vida. El amor, la literatura, la música...todo tiene
cabida en esta novela que, una vez leída de verdad (como Cortázar
exigía), supone una profunda e irreversible reflexión personal.
La vuelta al día en
ochenta mundos
Obra compuesta de
relatos, artículos, críticas, recortes, fotografías, poemas...,
que construyen un diálogo constante con una finalidad: el
acercamiento entre el lector y el autor. La cantidad de datos
autobiográficos (Cortázar nos presenta a su gato, nos habla de sus
vacaciones, sus amigos) facilita este intercambio de impresiones y
permite conocer de cerca al autor.
Libro de Manuel
A partir de una serie
de artículos extraídos de varios diarios, el argentino describe
las injusticias que se viven en la Hispanoamérica de los años 70.
Fue su obra más polémica debido a esta manifiesta crítica social.
Aparecen dos personajes que de nuevo crearán historia: Polanco y
Calac –desvergonzados, absurdos, brillantes, tan divertidos...-.
Los autonautas en la
cosmopista
Julio Cortázar y Carol
Dunlop recorrieron durante treinta y seis días la autopista París-Marsella,
en un juego con estrictas reglas impuestas por ellos mismos. De esa
experiencia nació la obra, cuyo final involuntario habría de ser
la muerte de Carol Dunlop y el epílogo que Cortázar escribe en
memoria de ella, su segunda esposa.
©Blanca
Gago es Licenciada en Filología Francesa y Traductora
por
©Blanca
Gago
José
Ángel Valente murió el 18 de julio de 2000 en Ginebra y fue
enterrado en Almería, en presencia de su familia y de cientos de
amigos que se trasladaron a la ciudad, donde el poeta pasaba largas
temporadas y que sentía como su propia tierra.
Nació en Ourense un 25 de abril de
1929. Se trasladó a Madrid muy joven para estudiar filología románica,
y allí conoció a los que serían sus compañeros de generación poética:
Ángel González, Jaime Gil de Biedma o Claudio Rodríguez. Todos
ellos formarían el llamado grupo poético del medio siglo. A los 25
años ganó el Premio Adonais de Poesía con A modo de esperanza,
que lo dio a conocer en España. Pero enseguida fijó su residencia
en el extranjero: en Oxford y Ginebra, donde fue profesor
universitario; en París, donde trabajó como traductor...Hasta 1986
no regresó a nuestro país, instalándose en Almería aunque sin
dejar de pasar largas temporadas en Ginebra.
En esta época era ya un poeta reconocido por la crítica y
un gran ensayista, cuya obra fue premiada con el Nacional de Poesía
( en 1993) o el Príncipe de Asturias ( en 1998, compartido con
Carmen Martín Gaite ). Su constante presencia en la prensa diaria,
a través de la
escritura de artículos, hizo que también el público conociera y
admirara su obra poética.
Perfiles
“Como todos los
grandes hombres, él era muy sencillo”, así lo describía la
bailaora Carmen Linares, que Valente iba a ver a menudo al tablao
como buen amante del flamenco. Eligió Almería como residencia
porque allí disfrutaba del retiro, el desierto, la independencia
que buscó toda su vida y que le hizo permanecer casi treinta años
en el exilio –aunque nunca olvidara sus raíces ni dejara de
escribir en gallego, su lengua materna-. Esta condición de exiliado
le dio siempre un aire melancólico y sereno que no se permitía el
pesimismo ni en los momentos más difíciles, como la pérdida de su
hijo.
Valente
negó y superó sólo por voluntad propia el estigma de “los niños
de la guerra”, aquélla generación maldita nacida poco antes de
1936 que no podía esperar de la vida más que miseria y penurias. Y
lo superó gracias a su curiosidad y su afán por aprender, según
el ideal de “hombre del Renacimiento”, diestro y virtuoso, que
él tanto admiraba.

BREVE
SINOPSIS DE SUS ETAPAS POÉTICAS
1954-1970 – LA
POESÍA DEL COMPROMISO ÉTICO
Durante esta
etapa de juventud, Valente forma
parte del grupo poético del medio siglo. Aunque comienza a
vivir en el extranjero, el pensamiento y la mirada continúan en
España. A través de sus poemas, utilizando la ironía y las
vivencias personales, describe y critica una sociedad que no le
gusta nada. De ahí su compromiso ético, que consiste en intentar
zarandear un poco a los que están cansados de que las cosas vayan
mal pero no se esfuerzan por mejorarlas. Poesía contra el
aburrimiento, deseos de transformar el mundo y, sobre todo, de dejar
atrás un Dios tirano e intolerante y perderle el respeto de una vez
por todas para ser un poco más libres. Esta visión del hombre como
esclavo de la religión está muy presente en Poemas a Lázaro,
que obtuvo el Premio de la Crítica en 1960. Sólo la sutil
inteligencia de los poemas hizo que la censura diera el visto bueno.
1970-1983 – LA
POÉTICA DEL SILENCIO
En esta segunda
etapa, Valente reside en Ginebra y trabaja como profesor. Con la
publicación de El inocente en 1970, se aleja de la poesía
social y cotidiana para adentrarse en un terreno mucho más oscuro.
Muchos críticos han hablado de conceptismo barroco ( léxico culto,
juegos de palabras, pluralidad de significados... poesía difícil y
silenciosa ), que a Valente le encantaba. Pero la influencia más
importante en esta época es la mística y, en concreto, la poesía
de San Juan de la Cruz , muy admirada y estudiada por Valente. De
hecho, es entonces cuando publica varios ensayos y artículos sobre
el poeta religioso del siglo XVI.
La
obra más importante, que culmina esta “poética del silencio”,
es El fulgor. Aquí podemos decir que Valente es, o escribe,
como un místico, porque para él vida, muerte, amor, palabra, todo
es lo mismo. Son poemas muy abstractos pero mantienen siempre la
ironía y el juego como partes fundamentales. Valente supo enseguida
que la seriedad nunca puede conducir a ninguna parte.
1986-2000 –
ENTRE GINEBRA Y ALMERÍA . POESÍA
DE LA SENCILLEZ
En esta última
etapa, el poeta deja
atrás los artificios retóricos y conceptistas y utiliza un
lenguaje mucho más simple. Desde 1992 hasta el día de su muerte,
trabajó en lo que se publicaría como obra póstuma e inacabada, Fragmentos
de un libro futuro. La crítica lo ha definido como
su “testamento poético”.
A lo largo de 90 poemas y algo de prosa breve, Valente, que
presiente ya su fin, habla de la nostalgia que le produce mirar
hacia atrás y recordar lo vivido. Es una obra clave para conocerlo,
como hombre y como poeta, y darnos cuenta de que su exordio de
juventud se ha cumplido con creces:
“Y
ahora danos
una
muerte honorable
vieja
madre
prostituida,
Musa”
OBRAS
POR ORDEN CRONOLÓGICO
A modo
de esperanza (1954)
Poemas a
Lázaro (1960)
La
memoria y los signos (1966)
Siete
representaciones (1967)
Breve
son (1968)
Presentación
y memorial para un monumento (1970)
El
inocente (1970)
Número
trece (1971) Texto narrativo
Las
palabras de la tribu (1971) Ensayo
El fin
de la edad de plata (1973) Texto narrativo
Ensayo
sobre Miguel de Molinos (1974)
Interior
con figuras (1976)
Material
memoria (1979)
Tres
lecciones de tinieblas (1980)
Sete cántigas
de alen (1981)
Punto
cero (1981)
Variaciones
sobre el pájaro y la red (1981) Ensayo
Mandorla
(1982)
El
fulgor (1983)
La
piedra y el centro (1983) Ensayo
Al Dios
del lugar (1989)
No
amanece el cantor (1992)
El
fulgor. Antología poética (1998)
Fragmentos de un libro
futuro (2000)
©Blanca
Gago es Licenciada en Filología Francesa y Traductora
Juan
Iturralde
por
©Alejandro
Pérez-Prat Madera
Juan
Iturralde nació con el nombre de José María Pérez Prat, en
Salamanca el 15 de Junio de 1917. Su vida puede llenar, a lo sumo,
una cuartilla…" (Juan
Iturralde- Autobiografía 1917 - 1999)

Comienza
el bachillerato en los salesianos de Salamanca y los jesuitas de
Chamartín de la Rosa. Tras la muerte de su padre en un accidente de
automóvil, su madre con sus siete hijos, se ve obligada a
trasladarse a Ciudad Real donde Juan-José María finaliza sus
estudios en el colegio de los marianistas. En esta ciudad les
sorprende el levantamiento de 1936. Por aquel entonces Iturralde es
miembro activo de las Juventudes Tradicionalistas, es un
"requeté", lo que le obliga a permanecer escondido
durante varios meses para evitar "el paseo". Finalmente es
descubierto, pero gracias a la intervención de un par de "ángeles
custodios", uno de ellos con mono de miliciano, se libra de dar
con sus huesos en una cuneta. Se alista, entonces, en el ejercito
republicano y es destinado a una batería de costa, en Denia. Allí,
en su puesto de artillero, tiene mucho tiempo para leer. Descubre a
Huxley, a Conrad y a otros muchos autores que lleva en su macuto, y
sus ideas políticas empiezan a hacerse más liberales.
Terminada
la guerra, cursa Derecho en Madrid y Salamanca, y en 1942 ingresa en
el Cuerpo de Abogados del Estado. Desde entonces se dedica a su
profesión, "aprendiendo poco a poco a escribir". Es
destinado a Las Palmas donde se casa y nacen sus dos primeros hijos
y sus primeras novelas. En 1953 vuelve a Madrid donde continua
ejerciendo y se convierte en padre en dos nuevas ocasiones.
En
el año 57 tiene, por fin, la oportunidad de publicar dos cuentos en
la revista Blanco y Negro (Un concierto y El
viaducto). Años más tarde, una vez fallecido Franco, sin
el obstáculo de la censura, consiguen ver la luz sus tres novelas: El
viaje a Atenas y Labios descarnados
(cuyo germen inicial, Lázaro, había quedado
finalista en un premio Sésamo), editadas por Barral en un sólo
volumen en 1975, y Días de llamas, editada por la
desaparecida editorial de Rosa Regás, La Gaya Ciencia, en 1979. Las
tres obtienen el reconocimiento unánime de la crítica y la última
de ellas, Días de llamas ha llegado a ser
considerada como una de las mejores novelas sobre la guerra civil,
debido principalmente al profundo conocimiento de las técnicas
narrativas que demuestra su autor y a la objetividad con que están
relatados los hechos. En 1989, Ediciones B reeditó esta gran
novela, con un elogioso prólogo de Carmen Martín Gaite y, en la
colección de bolsillo y por separado, El viaje a Atenas
y Labios descarnados. A pesar de ello, nunca han
llegado a calar del todo en el público lector.

El
7 de abril de 1999 Juan Iturralde y José María Pérez Prat fallecen
en Madrid a la edad de 81 años a consecuencia de un paro cardíaco,
dejando inacabada una novela con un hermoso título, Hans y
las lluvias de abril. Según palabras del propio
autor se trataría de una "especie de versión contemporánea
de fausto".
Iturralde
no frecuentaba ningún circulo literario, ninguna tertulia. La mayor
parte de su tiempo libre, que no era demasiado, lo dedicaba a leer y
a escribir. Sí tuvo, en cambio, varios amigos muy relacionados con
la literatura: Pedro Lezcano y su hermano Ricardo, José María
Gironella y Alberto Oliart. A través de este último conoció a
Juan Benet, Carlos Barral, Rosa Regás y Juan García Hortelano,
entre otros.

Durante
su estancia en Las Palmas había escrito otras tres novelas: La
gran algarabía, sobre la guerra civil, Aventuras de
Juan Davalillos, una historia de piratas (que, al parecer,
presentó a algún certamen literario) y Todos los días,
una novela de ambiente canario. Ninguna de ellas ha sido
publicada.
Recientemente,
gracias a la labor de Rosa Regás y al buen hacer de un par de
editores empeñados en recuperar a este excelente escritor casi
olvidado, y a otros mucho como él, podemos encontrar en las librerías
nuevas y flamantes ediciones de Días de llamas (Debate,
2000), El Viaje a Atenas (Viamonte, 2001) y Labios
descarnados (Viamonte, 2001).

OBRAS
POR ORDEN CRONOLÓGICO
Un concierto 1958 Cuento
El viaducto 1958
Cuento
El viaje a Atenas 1975 Novela corta
Labios descarnados 1975 Novela corta
Días de llamas 1979 Novela. Reeditada en el 2000
©Alejandro
Pérez-Prat Madera es hijo de Juan
Iturralde o mejor dicho de José María Pérez Prat.
por
©Elena
Fuentes
La escritora salmantina murió a la
edad de 74 años la madrugada del 23 de Julio de 2.000 en una
clínica madrileña cuatro días después de la muerte de José
Angel Valente, poeta y amigo con el que, en 1988, compartió ex
aequo el Premio Príncipe de Asturias de las Letras

Carmen Martín
Gaite nació en Salamanca el día 8 de diciembre de 1925 ciudad en
la que se licenció en Filosofía y Letras, donde conoció a Ignacio
Aldecoa y a Agustín García Calvo. Empezó a colaborar en varias
revistas como Trabajos y Días.
Se traslada a Madrid donde Ignacio
Aldecoa la introduce en su círculo literario, Josefina Rodríguez,
Juan Benet, Jesús Fernández Santos y Rafael Sánchez Ferlosio -con
quien se casaría en el año 1954 y del que se separaría dos años
más tarde- desde este grupo de la Revista Española, conocido también
como la generación del medio siglo, la escritora salmantina
compartió sus inquietudes y la necesidad de la renovación
literaria .
La escritora conoció desde muy temprano
el reconocimiento a su labor literaria con la concesión, en 1954,
del premio Café Gijón a su novela El balneario. Desde entonces los
premios, el apoyo de la crítica y, sobre todo, la incomparable
respuesta de un público joven y entregado que ha ido agotando las
sucesivas ediciones de su obra, han labrado una carrera de difícil
parangón en el panorama de las letras españolas contemporáneas.
Tres años después presenta su gran Obra, Entre visillos al Premio
Nadal y lo gana subrayando el emergente valor de una autora
celebrada por la crítica y muy estudiada en Universidades de todo
el mundo que, sin embargo, no conocería la entusiasta acogida de su
literatura por parte del público hasta el principio de la década
de los noventa.
OBRAS
POR ORDEN CRONOLOGICO
1. Un día de libertad 1953 Cuento
2. El Balneario 1955 Novela
3. Entre visillos 1958 Novela
Ganadora del XIV Premio Nadal
4. Las ataduras 1960 Novela
5. Ritmo lento 1963 Novela
6. El proceso de Macanaz. Historia
de un empapelamiento 1970 Ensayo
7. Ocho siglos de poesía gallega
1972 Ensayo
8. Usos amorosos del dieciocho en España
1972 Ensayo
9. La búsqueda de interlocutor y
otras búsquedas 1973 Ensayo
10. Retahílas 1974 Novela 
11. Macanaz,
otro paciente de la Inquisición 1975 Ensayo
12. Fragmentos de interior 1976
Novela
13. A rachas 1976 Poesía
14. El conde de Guadalhorce, su época
y su labor 1977 Ensayo
15. Cuentos completos 1978 Cuentos
16. El cuarto de atrás 1978
Novela
17. El castillo de las tres murallas 1981
Cuento
1 8.
El reinado Witiza 1982 Ensayo
19. El cuento de nunca acabar 1983
Ensayo
20. El pastel del diablo 1985
Cuento
21. Dos relatos fantásticos 1986
Cuentos
22. Usos amoros de la postguerra española
1987 Ensayo Ganadora del XV Premio Anagrama
23. Desde la ventana 1987 Ensayo
24. Caperucita en Manhattan 1990
Novela
25. Nubosidad variable 1992 Novela
Finalista del Premio Nacional de Narrativa
26. Agua pasada 1993 Ensayo
27. Cuentos completos y un monólogo 1994
Cuentos
28. La reina de las nieves 1994
Novela Ganadora del Premio Nacional de las Letras
29. Esperando el porvenir: Homenaje a
Ignacio Aldecoa 1994 Ensayo
30. Lo raro es vivir 1997 Novela
Finalista del Premio Fastenrath
31. Irse de casa 1998 Novela
32. Cuéntame 1999 Ensayo
33. La hermana pequeña 1999
Teatro
34. Cartas de amor de la monja
portuguesa Mariana Alcoforado 2000 Cartas Obras Colectivas
35. Los Parentescos 2001 Novela
Perfiles
Lamenta
la prisa de la gente, escribe a mano y no le gustan los teléfonos móviles.
Tampoco le importan especialmente los premios ni aspira a entrar en
la Real Academia de la Lengua. Y sin embargo, Carmen Martín Gaite
es una de las autoras españolas más leídas en España, sobre todo
por los jóvenes, un detalle que personalmente le encanta. En
realidad, a esta autora salmantina que emborrona cuartillas desde
que tenía uso de razón, sólo le interesa escribir y vivir,
saboreando en lo posible cada momento. Contra la prisa, recomienda "hacer
una cosa detrás de otra, como las puntadas de una labor",
y está convencida de que la vida es algo muy curioso, "lo
que pasa es que no sabemos verlo, pero en un sólo día anodino nos
suceden muchas más casualidades que en cualquier novela".
La vivacidad y el magnetismo personal de Carmen Martín Gaite
provienen de una curiosidad inagotable por todo lo que la rodea, y
le gusta tanto narrar como observar y escuchar a la gente. "Yo,
quiero morir aprendiendo" decía.
Breves
sinopsis de alguna de sus obras
El
Balneario 1955
Primera
obra de la autora y galardonada con el Premio Café de Gijón en
1954. Consta de una novela breve homónima y de tres relatos: Un día
de libertad, Los informes y La chica de abajo.
Entre
visillos 1958
Entre visillos narra la vida en una
ciudad de provincias llena de rutina, conservadurismo e hipocresía.
A través de la charla aparentemente banal de un grupo de muchachas,
conocemos sus ocupaciones cotidianas, sus angustias, la insalvable
tristeza que asoma tras el aburrimiento y la falta de imaginación.
La presencia de Pablo Klein, llegado a la
ciudad para ocuparse de la clase de alemán del instituto, es el
pretexto narrativo que centra la mayor parte de los sucesos. Pablo,
persona reservada y observadora, honesta y poco convencional, choca
con el ambiente plano y conformista. Con recursos estilísticos bien
cuidados y un enfoque directo y realista, Carmen Martín Gaite nos
da este retazo de vida española pintado con las tintas de la
desilusión, los imposibles y las aceptaciones de una juventud
condenada a ver pasar la vida entre visillos.
Ritmo
lento 1963
A lo largo de su itinerario narrativo,
Carmen Martín Gaite nos ha dado una retahíla de personajes que
conciben la existencia como un desafío vital a las cambiantes
contradicciones del presente que les rodea. Entre
ellos se sitúa David Fuente, el protagonista de Ritmo lento. Empeñado
en escapar a la cotidianeidad aceptada, encarna, desde la marginación,
los valores de la autenticidad, la reflexión crítica y el
anticonvencionalismo frente a una sociedad que pretende imponer su
ley y que tiene en su hermana Aurora su más amenazador
representante. Carmen Martín Gaite construye una novela a la vez
profunda y de superficie, donde destaca la honda textura de los monólogos
y la aventura formal. Análisis de la naturaleza humana en un
ambiente sumido en un presente devastador y una extraordinaria
meditación sobre las dificultades de realizar la vida en un
horizonte temporal e histórico
La
búsqueda de interlocutor y otras búsquedas 1973
Desde hace muchos años, Carmen Martín
Gaite viene simultaneando su dedicación a la novela con una serie
de artículos y ensayos en muchos de los cuales reflexiona sobre los
mismos temas que pueden rastrearse, ampliados, en esas mismas
novelas, y que constituyen su más radical fundamento. Uno de ellos,
el predilecto de la autora, es el tema del interlocutor, base
indudable, por ejemplo, de Retahílas y El cuarto de atrás.
En este volumen se seleccionan dieciocho trabajos de épocas
diferentes, en todos los cuales se roza más o menos lateralmente un
asunto al que, según sus propias palabras, acaba remitiendo
cualquier reflexión sobre los conflictos humanos: el de la
necesidad de espejo y de interlocución. Para los estudiosos de la
obra de Carmen Martín Gaite este libro, donde pueden encontrarse
además consideraciones muy lúcidas acerca de la soledad y de la
condición femenina, es de interés esencial.
El
cuarto de atrás 1978
En el cuarto de atrás -Premio Nacional
de Literatura 1978- Carmen Martín
Gaite, sin abandonar sus temas
esenciales, inaugura un nuevo género absolutamente original que
participa de la novela de misterio, el libro de memorias y la
reflexión sobre el propio quehacer literario.
En una noche de insomnio y de tormenta, la escritora,
inopinadamente, recibe la visita de un desconocido vestido de negro,
cuya identidad permanece ambigua a lo largo de todo el relato. La
extraña relación que se va creando entre ella y ese interlocutor
desconcertante, que en nada se parece a los entrevistados de oficio,
mantiene en suspenso el ánimo del lector, pendiente de las pistas
del enigma y de su posible desenlace. La autora se sirve de este
esquema argumental para romper el hilo de una serie de recuerdos de
infancia y juventud, que se desgranan confundidos con sus
reflexiones sobre los sueños, el amor y la memoria.
Desde
la ventana: enfoque femenino de la literatura española 1987
Responder
a la debatida cuestión de si existe un lenguaje típicamente
femenino llevó a Carmen Martín Gaite (Salamanca, 1925) a indagar
en su experiencia personal como novelista, en los textos de
escritoras clásicas y contemporáneas y en los personajes de ficción
representativos del universo de la mujer. Desde la ventana refleja
las dificultades de las mujeres para exponer sus puntos de vista y
los prototipos femeninos levantados, con más o menos acierto, por
la literatura masculina. Divertidísimo e implacablemente
investigado, este seductor ensayo de Carmen Martín Gaite es un
homenaje cálido a cuantas mujeres se asoman al mundo de la
escritura para encontrar explicación a su manera de ser.
Lo
raro es vivir 1997
Desde que el mundo es mundo, vivir y
morir vienen siendo la cara y la cruz de la misma moneda echada al
aire, pero si dale cara es todavía más absurdo. Parar mí, si
quieren que les diga la verdad, lo raro es vivir!, comenta uno de
los personajes de esta historia. De
hecho, la protagonista y narradora, una chica de 35 años que acaba
de perder a su madre y busca un difícil acuerdo entre las heridas
del pasado la sed de presente, a lo que se enfrenta sobre todo es a
la extrañeza de seguir viva y manteniendo abierta la curiosidad
ante lo inexplicables. Una curiosidad atizada continuamente por los
dispares personajes secundarios que jalonan el relato y que van
dando pie al discurso quebrado de esta aguda, contradictoria y
delirante joven. Tras una etapa en que cultivó el rock y se enfrascó
en amores tempestuosos, se entrega ahora, para huir de sus propios
enigmas, a investigar los de un extravagante aventurero dieciochesco
cuyos embustes rozan el patetismo. Esta pesquisa de archivo provoca
la que se le va imponiendo - lo quiera o no - sobre la propia
infancia, las relaciones entre sus padres y los sentimientos que al
mantienen cada vez más unida a un singular arquitecto, con quien
convive.
Irse
de casa 1998
Amparo Miranda, una exitosa diseñadora
de modas con sede en Nueva York, vuelve a la ciudad de provincias
que abandonó cuarenta años atrás. De origen humilde e hija de
soltera, Amparo no ha regresado impulsada por la nostalgia ni
tampoco para exhibir sus triunfos ante aquellos que nunca la
aceptaron. Viene a intentar recomponer a solas un discurso que quedó
interrumpido , a introducir palabras en una historia de silencios.
Pero
durante la semana que pasa en la ciudad, ocurren muchas cosas,
aparecen otros seres que van poblando los diferentes capítulos y
que adquieren un protagonismo que Carmen M.G reparte armoniosamente,
logrando que ninguno de ellos resulte accesorio.
La atención penetrante a los gestos que
van configurando a los personajes, el humor basado en el dominio del
lenguaje coloquial y la ausencia de juicios de valor, rasgos
característicos de la autora, cimientan esta caudalosa y
deslumbrante novela
Cuéntame
1999
Cuéntame reúne una serie de relatos y
ensayos de Carmen Martín Gaite escritos entre 1953 y 1997. En ellos
se arroja luz sobre una de las constantes en la obra literaria de su
autora: la concepción del hecho literario como algo fundamental en
la experiencia vital del hombre, en el paso de la infancia a la
adolescencia y de ésta a la madurez. El
niño y el adolescente captan con avidez lo que se les cuenta -vida
que ellos no han vivido- y, en algún momento, adquieren conciencia
de que ellos, a su vez, pueden contar a otros lo que les ocurre o lo
que creen que pudo ocurrirles. El hombre que se acerca a su vejez
saca fruto a los datos que surgen del ejercicio de la memoria. Unos
y otros perciben que la comunicación entre los hombres es esencial,
pues el contacto verbal hace que el dolor se sienta menos, que la
sensación de soledad se diluya y que aumente el contento de saberse
vivo. Esta selección incluye cuentos como La chica de abajo, La
tata y La trastienda de los ojos, dos Cuentos de Navidad, el relato
más extenso de El pastel del diablo, el prólogo a El
Principito, y
cinco fragmentos del Cuento de nunca acabar.
La
hermana pequeña 1999
Escrita en 1959, se trata de la segunda
pieza teatral escrita por Martín
Gaite. Se estrenó el 19 de enero
de 1999 en el Centro Cultural de la Villa de Madrid. Dirigida por Ángel
García Moreno con un reparto compuesto por Ana
Marzoa, Ana Labordeta, Pedro Alonso, Carmen de la Maza, Helga
Liné, Andrés
Resino y David Zarzo. La trama se centra en la relación de dos
hermanas de diferente madre.
La mayor, a la muerte del padre, escapó a Madrid para ser actriz.
La hermana pequeña permaneció en una pequeña ciudad con su madre,
una mujer dominante y obsesiva que fallece y provoca que la hermana
pequeña vaya a Madrid para encontrarse con su hermana mayor.
©Elena
Fuentes es Directora de la revista literaria Los Lobos de Omaña
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