Volver Página Principal
 

 

     

 

 

 

 

 
 

 

Luis Martín - Santos

por 

©Alejandro Pérez-Prat Madera

El 21 de febrero de 1964 un accidente de automóvil ocurrido en las proximidades de Vitoria-Gasteiz segó la vida de Luis Martín-Santos, un joven medico y novelista donostiarra de cuarenta años, privando a las letras y a la profesión medica española de un singular talento creador.

Luis Martín-Santos nació en Larache, Marruecos, en 1924. En 1929, cuando tenia cinco años, su familia se traslado a vivir a San Sebastián donde transcurrió su infancia y la mayor parte de su vida.

Estudió Medicina en Salamanca y posteriormente obtuvo el doctorado en Psiquiatría en la Facultad de Madrid, donde tuvo la oportunidad de conocer a especialistas en la materia como Lain  Entralgo, López Ibor y Carlos Castilla del Pino. Durante su estancia en la capital, sus inquietudes literarias le llevaron a frecuentar el Café Gijón y entrar en contacto con algunos de los novelistas de la generación de posguerra como Aldecoa, Benet y Sánchez Ferlosio.

En 1951 gano por oposición la plaza de Director del Psiquiátrico de San Sebastián y dos años más tarde, en el 53, se casó. El destino, sin embargo, no le trataría demasiado bien. A los diez años de matrimonio, su mujer Rocío murió a causa de un escape de gas y un año más tarde el mismo también fallecería en un accidente de automóvil.

 

 PERFILES

Hasta su muerte Martín-Santos participó de forma activa en la vida cultural de Donostia. Fue miembro de la Asociación Artística de Guipúzcoa y de la “Academia Errante”, una institución cultural de gran trascendencia en Guipúzcoa en los años 50 y 60 cuya dinámica consistía en una serie de reuniones de intelectuales vascos de ideologías dispares –socialistas, nacionalistas, comunistas- que hablaban y discutían sobre aspectos culturales diversos.

Sus ideas políticas le llevaron a militar en el Partido Socialista –por lo que fue detenido en tres ocasiones-, llegando a ser miembro de su Comité Ejecutivo.

Escribió varios ensayos sobre Psiquiatría entre los que destacan “Libertad, temporalidad y transferencia en el psicoanálisis existencial” (Seix Barral, 1964) y “Dilthey, Jaspers y la comprensión del enfermo mental” 1955. Ejerció también de articulista en varias revistas. Su primera incursión como literato fue un libro de poemas titulado “Grana Gris”, publicado en 1945.

En 1962 Seix Barral publicó “Tiempo de silencio” que supuso su consagración definitiva como novelista y que, lamentablemente, fue la única que vio editada en vida ya que dos años después tendría lugar el fatal accidente que acabo con su vida. La muerte le sobrevino cuando se hallaba a punto de concluir la que iba a ser su segunda novela “Tiempo de destrucción”, obra que a pesar de estar inconclusa Carlos Barral se encargo de recuperar haciéndola llegar a los lectores en 1975. En 1970 Barral editó también una recopilación de diversos textos de Martín-Santos bajo el titulo de "Apólogos".

En el año 2000 y de la mano de  Huerga y Fierro editores sale la obra "Política, Historia y Verdad en la obra de F. Nietzsche", con la participación de varios autores entre ellos Luis Martín-Santos.

 

OBRAS POR ORDEN CRONOLOGICO DE PUBLICACION

Tiempo de silencio (1962)

Apólogos (1970)

Tiempo de destrucción (1975)

 

 BREVE SINOPSIS

Tiempo de silencio

La aparición de “Tiempo de Silencio” supuso una ruptura con la monotonía de la narrativa coetánea centrada sobre todo en un realismo critico excesivamente objetivista y trillado. Aunque el tema se englobaba dentro de ese mismo realismo, fue la forma de esta novela la que realmente supuso una innovación, contribuyendo además de forma definitiva a la renovación de los modos narrativos de su propia generación..

                Se puede decir que la novela de Martín-Santos desempeño en su momento un doble papel, por un lado fue la necesaria llamada de atención sobre una renovación inaplazable, cuyas líneas maestras marco en parte, y por otro, la revelación de un escritor cuya genialidad quedo lamentablemente truncada por la muerte.

 

©Alejandro Pérez-Prat Madera


 

Alejandra Pizarnik

por 

©Blanca Gago

“Por hacer de mí misma un personaje literario en la vida real fracaso en mi intento de hacer literatura con mi vida real, ya que la última no existe: es literatura.”

La escritora argentina falleció el 25 de septiembre de 1972 por una sobredosis de seconal que tomó de su propia mano. Ese fin de semana había salido del psiquiátrico donde estaba interna con un permiso por buena conducta. Su muerte no sorprendió a sus conocidos, según ellos, la escritora nunca había podido sobrellevar el acto diario de vivir. Pero ella tenía sus razones. 

Alejandra Pizarnik nació en Buenos Aires el 29 de abril de 1936. Su familia procedía del este de Europa. Creció en la capital argentina, donde fue a la universidad para estudiar filosofía y letras y pintura. Publicó su primer libro de poesía en 1955, y a partir de ahí comenzó su carrera como escritora y crítica en varias revistas literarias. Entre 1960 y 1964 vivió en París, donde trabó amistad con escritores como Octavio Paz, Rosa Chacel o Julio Cortázar. Al volver a Buenos Aires, su trayectoria poética cobró una gran importancia : la publicación de obras como Los trabajos y las noches o Extracción de la piedra de locura la convirtieron en una autora considerada por la crítica. A pesar de ello, nunca formó parte de la intelectualidad bonaerense, lo cual la fue convirtiendo en una autora marginal y complicada. Su ingreso en el sanatorio psiquiátrico marcó el final de su carrera, que fue también el final de su vida.

  

PERFILES

La leyenda negra que se ha tejido con los años alrededor de la figura de Alejandra Pizarnik no ha ayudado en absoluto al conocimiento de su obra fuera de Argentina. Desde que tenía veinte años y publicó su primer libro de poemas, Alejandra no respondió nunca a lo que el mundo literario esperaba de ella. Tenía un carácter fuerte y sincero que muchos confundieron con el narcisismo e incluso la crueldad. Pero ella nunca escuchó las críticas, en ningún sentido, o quizá sí, pero sin dejar traslucir su vulnerabilidad y su miedo detrás de la máscara de indiferencia. Ahí estaban sus poemas para todo aquel que se interesara por ella. En ellos lo explica todo. Es por ello una autora en que se unen indefectiblemente vida y obra. Y al leer sus poemas, vemos que la niña-monstruo, la desarraigada, la que era incapaz de adaptarse a cualquier costumbre cotidiana, se parece muchísimo a nosotros. Tal vez no era tan diferente.

  

OBRAS POR ORDEN CRONOLÓGICO

La tierra más ajena (1955)

La última inocencia (1956)

Las aventuras perdidas (1958)

Árbol de Diana (1962)

Los trabajos y las noches (1965)

Extracción de la piedra de locura (1968)

Nombres y figuras (1969)

El infierno musical (1971)

Los pequeños cantos (1971)

La condesa sangrienta (1971)

Botella al mar (1976)

Zona prohibida (1982)

Poesía Completa (2.000 ) Edición Ana Beccui

En preparación y aun sin título la prosa completa que saldrá en febrero de 2002 y los Diarios  previstos para mayo del 2002 en la editorial Lumen .

 

BREVE SINOPSIS DE ALGUNAS DE SUS OBRAS

La tierra más ajena

 Con apenas 19 años, la autora ofrece una visión clara de su mundo, de su conciencia, y perfila los que se convertirán en símbolos básicos y líneas temáticas de su poesía. El miedo al paso del tiempo, el miedo como una sensación física y angustiosa que anula la voluntad está claramente reflejado en esta obra. Los recuerdos de infancia, de aquellos años que aparecen idílicos y seguros, son un bálsamo peligroso para el miedo, porque no sirven para vencerlo y seguir adelante.

  

Árbol de Diana

 Prologado por Octavio Paz, esta obra supuso el reconocimiento definitivo de la autora por parte de la crítica. Los poemas son mayoritariamente cortos, todos en verso libre, plagados de contradicciones y sugerencias a veces increíbles por su lucidez. La soledad de la conciencia, del ser humano, se afronta sin contemplaciones y sin renuncias. La gente habla para no verse, evita cuestionarse a sí misma para no caer en la desolación. El lenguaje puede ser una trampa, hay que conocerlo bien para lograr intuir una vía de comunicación entre nosotros. Y a eso se dedica Alejandra, a desenmascarar las palabras y darles un sentido verdadero para ella, una traducción exacta de lo que piensa y de lo que siente.

 

Los trabajos y las noches

 La noche es un símbolo en la poesía de Pizarnik. Ya aparece anteriormente en su obra, pero es aquí donde adquiere su pleno significado. La noche es contradictoria, es a la vez ausencia y presencia del otro, temor y seguridad. La noche es el mundo en su estado natural, que ella siente deslizarse y escurrirse, es la nostalgia de los recuerdos, es el fluir de la vida en oposición a un sol “quemante y estéril”. La luz diurna no inspira en los poemas más que rechazo. Pero la autora no puede aprehender todo lo que la noche le ofrece, es incapaz de olvidarse un segundo de sí misma, de su miedo y su soledad, para entrar en comunicación con el exterior.  Y al final, la derrota, la impotencia, el aislamiento...

 

 Extracción de la piedra de locura

 La constatación del fracaso empieza a obsesionar a la autora, que se debate entre la desesperación insoportable y el rechazo a cualquier tipo de ayuda por parte de los otros. Su “ayúdame a no pedir nada” es claro en este sentido. La batalla contra las palabras se ha perdido, y ante eso poco queda esperar. El rencor hacia el ser humano es a veces muy patente, las humillaciones se contraponen a la fragilidad de la autora, que se confiesa incapaz de seguir el tránsito vital humano: trabajar, veranear, procrear y morir. Es a partir de aquí cuando Alejandra empieza a dejarse llevar por el lenguaje, que ya no domina. Pero su lucidez siguió hasta el final, hasta el día en que le dieron un permiso por buena conducta y se fue a casa sabiendo que no volvería a ninguna parte.

 ©Blanca Gago es Licenciada en Filología Francesa y Traductora

  


 

José Agustín Goytisolo

por 

©Blanca Gago

 José Agustín Goytisolo murió en Barcelona el 19 de marzo de 1999. Estaba solo en su casa y cayó por la ventana a la calle, donde un vecino encontró el cuerpo tendido. Varios amigos hablaron enseguida de suicidio -el poeta llevaba algún tiempo muy deprimido-, pero la familia desmintió más tarde esta suposición. Aún sigue sin aclararse la causa de esta muerte en la saga de los Goytisolo, una familia de grandes escritores marcada por grandes desgracias. “La gente se muere igual que un geranio.”, dijo una vez José Agustín, “A mí me gustaría morir con la cabeza clara y sin dolor”. No sabremos nunca si su deseo se cumplió. 

 

  Nació en Barcelona el 13 de abril de 1928, en una familia burguesa de origen vasco (según un poema suyo, Goytisolo quiere decir “campo de arriba”). Era el mayor de tres hermanos; los dos menores, Juan y Luis,  son escritores reconocidos en la narrativa española, mientras que él se dedicó fundamentalmente a la poesía . La muerte de su madre durante un bombardeo en 1938, en plena Guerra Civil, cuando compraba regalos para José Agustín, marcó la vida y la literatura del poeta.

  Estudió derecho en Barcelona y Madrid, y desde muy joven frecuentó el grupo que luego sería conocido como Escuela de Barcelona (Carlos Barral, Jaime Gil de Biedma, Marsé o el propio J.A Goytisolo entre otros), la cual forma parte de la Generación de los 50.

 Se dio a conocer como poeta en 1954, al ganar el Premio Adonais con El retorno. A partir de entonces, destacó como figura representativa de la poesía antifranquista, tomada como arma social y política, tan importante en la España de la dictadura. Sus obras poéticas alternan con la publicación de traducciones de poesía, notablemente de autores italianos y catalanes. En este sentido, el autor hizo un gran esfuerzo por acercar los escritores en lengua catalana a los castellanohablantes.

 Tuvo siempre un público fiel que sabía de memoria varios poemas suyos, a los que Paco Ibáñez, Rosa León o Amancio Prada pusieron música. A pesar de sus crisis creativas y personales, José Agustín mantuvo siempre su compromiso con la literatura, con la justicia, con la libertad, en el marco barcelonés que pocos escritores han sabido vivir y sentir tanto como él.

PERFILES

  José Agustín Goytisolo pasó su juventud luchando contra la dictadura. Se autodefinía como un “francotirador de izquierdas”, y aunque no llegó a militar en ningún organismo, fue detenido varias veces. Su lucha social está presente en su obra, calificada en algunos casos como poesía política, y dotada de un anticonformismo que también se reflejaba en su carácter. Goytisolo era bebedor, fumador, vitalista, bohemio...un hombre que se tomaba la vida como libertad y como exceso.

 Con el tiempo, acabó decepcionado de la política y su poesía evolucionó hacia terrenos más personales. La muerte de su madre está presente en muchos de sus poemas, alentada por un carácter difícil que, sin buscar la compasión, intentaba expresar todo el dolor que sentía y que lo llevó a sufrir varias depresiones y pensar en el suicidio. Así, los períodos creativos se sucedían con las etapas más estériles, pero José Agustín se mantuvo siempre fiel a su perspectiva poética ( lenguaje sencillo, desprecio hacia las modas literarias...) y a su público. Durante uno de estos períodos creativos escribió su poema tal vez más conocido, Palabras para Julia, pensando en las dos mujeres más importantes de su vida, su madre y su hija, unidas por el mismo nombre.

 Los poemas de Goytisolo están alejados del academicismo, llenos de verdad y de sufrimiento,  mostrando a un hombre que al cumplir los setenta años afirmó: “Si tuviera que vivir todo lo que he vivido, preferiría no volver a vivirlo”.

 

 

OBRAS POR ORDEN CRONOLÓGICO

 

El retorno (Premio Adonais, 1955)

Salmos al viento (Premio Boscán, 1956)

Claridad (Premio Ausias March, 1961)

Antología bilingüe de poetas catalanes (1966)

Años decisivos (1968)

Algo sucede (1968)

Posible imagen de Lezama Lima (1970) Ensayo

Nueva poesía cubana (1972) Antología

Posible imagen de Jorge Luis Borges (1974)

Bajo tolerancia (1977)

Palabras para Julia (1979)

Del tiempo y del olvido (1980)

Los pasos del cazador (1980)

Sobre las circunstancias (1983)

El príncipe malo (1983) Narrativa infantil

Final de un adiós (1984)

El rey mendigo (1988)

La noche le es propicia (Premio de la Crítica, 1992)

Como los trenes de la noche (1994)

Cuadernos de El Escorial (1995)

 

BREVE SINOPSIS DE ALGUNAS DE SUS OBRAS

Algo sucede

José Agustín Goytisolo se dirige a todos los poetas para explicar cuánta responsabilidad hay en sus manos, en sus versos, en sus miradas. Ellos pueden cambiar la historia si unen su voz a la del pueblo. La solidaridad es la base de esta obra, que contiene toda una teoría de la literatura expresada y puesta en práctica en cada poema. La nostalgia por el pasado poético del país ( los que hicieron posible lo que hoy se conoce como Generación del 27) complementa la perspectiva literaria en tanto que elemento social en la España de los años sesenta.

 

Palabras para Julia

La palabra sirve para enseñar a vivir. Los poemas reflexionan sobre la necesidad de ser valiente: hasta en los momentos más duros encontramos amor y amigos, porque la vida sólo es posible en relación con los demás. Cuando escribe estos versos, Goytisolo ya está decepcionado de su lucha política,  pero la conciencia de la derrota no le permite abandonar. El está “en perpetuo combate”, siempre aspirando a construir un nuevo humanismo en un mundo mutilado por las injusticias.  La infancia y el recuerdo de la madre son los únicos paraísos accesibles.

 

Del tiempo y del olvido

El paso del tiempo asume esta vez el protagonismo. Recuerdos, objetos y juguetes de infancia, sueños y pesadillas recorren los poemas. El autor habla de sí mismo en un intento por llegar hasta cada uno de nosotros, porque si sentimos la soledad como él la siente, así todos dejaremos de estar tan solos. Los amigos perdidos, la familia lejana, la juventud...Todo ha ido quedando atrás, excepto la esperanza del cambio político. Goytisolo retrata así el cansancio de una generación harta de luchar, que a veces ha preferido el poder y la comodidad antes que la honestidad y la justicia.

 

Cuadernos de El Escorial

Es una obra enteramente compuesta de epigramas, poemas de cuatro versos capaces de expresar un pensamiento con ironía y brillantez. El autor emplea la crueldad, la indulgencia o la ternura para mostrar sin pudor y sin remilgos en mundo literario. Las referencias a su vida privada son continuas: vemos desfilar amigos, familia, amantes, críticos, editores...La voz del poeta va siempre acompañada de una valoración subjetiva, que como siempre se decanta por las personas infelices, extrañas, introvertidas. Es quizá su obra más divertida, para un lector poco acostumbrado a los entresijos del mundo literario y sus personajes típicos ( trepas, homosexuales, ninfómanas, maníaco-depresivos...).

  ©Blanca Gago es Licenciada en Filología Francesa y Traductora

  


 

Rafael Lapesa

por 

©Blanca Gago

El 1 de febrero de 2001 moría en Madrid el último representante de la Edad de Plata en la cultura española (1868-1936), aquel grupo de intelectuales liberales formados en el espíritu de la Institución Libre de Enseñanza (ILE). Con su muerte, a los 92 años, Rafael Lapesa no sólo nos deja más de 200 obras de un valor lingüístico y filológico enorme, sino también la herencia de una forma de enfrentarse al texto, a la palabra, llena de respeto riguroso y a la vez de libertad intelectual. Se trata de llevar a sus últimas consecuencias el sentido etimológico de filología: amor a la palabra escrita, que Lapesa convirtió en modus vivendi.

   

    Nació en Valencia en 1908, pero a los pocos años su familia se trasladó a Madrid, donde estudió y se doctoró en Filosofía y Letras. Consiguió una beca en el Centro de Estudios Históricos, y allí trabajó con los que serían sus maestros, Ramón Menéndez-Pidal y Américo Castro, para los que en 1942 escribió la obra que hoy sigue siendo un manual de referencia en las universidades, Historia de la lengua española. Durante la guerra fue catedrático de instituto en varias ciudades de la península, hasta que Américo Castro lo convenció para dar clases en Estados Unidos. Lapesa, desanimado por el ambiente rancio y opresivo de la posguerra, aceptó y se quedó allí durante cinco años para volver e instalarse definitivamente en España. En 1949 ganó una cátedra en la Universidad de Madrid y, un año después, fue elegido miembro de la Real Academia Española, donde desarrolló desde el principio una labor fundamental paralelamente a su trabajo como profesor.

 Su trayectoria como investigador de la lengua española ha sido premiada en muchas ocasiones, entre las que destacan, en 1983, la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio o, tres años más tarde, el Príncipe de Asturias de las Letras, compartido con Mario Vargas Llosa.

 En 1988, como homenaje a sus 90 años, la Fundación Menéndez-Pidal editó uno de sus trabajos más importantes: El Glosario del primitivo léxico ibero-románico. Proyecto de informatización.

 

PERFILES 

Rafael Lapesa dedicó su vida al trabajo, que veía como un placer y una pasión más que una obligación. A sus 92 años se consideraba joven porque seguía siendo curioso, y esa curiosidad es la que le ha permitido convertirse en un héroe de la inteligencia, como lo llamaba Dámaso Alonso. Lapesa vivió siempre rodeado de libros, estudiando con exigencia, rigor y precisión. Fue un hombre tímido, generoso, a quien los homenajes recibidos en los últimos años de su vida hacían sentir “desperdigado, desorientado”.

 Sus alumnos y discípulos destacaban de él sus virtudes como profesor. Es difícil atraer el interés de los oyentes con algo tan árido como la evolución de una lengua, pero Rafael Lapesa lo conseguía, sencillamente porque le apasionaba. De ahí sus numerosos discípulos y seguidores, entre los cuales destacan Domingo Yndurain o Diego Catalán, a los que Lapesa quiso muchísimo. Ellos le ayudaron a no echar demasiado en falta un hijo: “Sí, hubiera sido bonito enseñar a un hijo, aunque he tenido miles de hijos-alumnos”. En sus manos está la pervivencia de su interés y devoción por el estudio de la lengua española.

 

OBRAS MÁS IMPORTANTES POR ORDEN CRONOLÓGICO 

Historia de la legua española, 1942

La trayectoria poética de Gracilazo, 1948

Asturiano y provenzal en el fuero de Avilés, 1948

La apócope de la vocal en el castellano antiguo, 1951

La lengua de la poesía lírica desde Macías hasta Villasandino, 1953

Sobre el ceceo y seseo en Hispanoamérica, 1956

Sobre el ceceo y seseo andaluces, 1957

La obra literaria del Marqués de Santillana, 1957

Sobre el texto y el lenguaje de algunas jerehyas mozárabes, 1960

Las odas de Fray Luis de León y Felipe Ruiz, 1961

Dela Edad Media a nuestros días, 1967

Poetas y prosistas de ayer y de hoy, 1977

De la pronunciación medieval a la moderna en español, 1998 ( según textos de Amado Alonso)

Léxico e historia, 1991

El español moderno y contemporáneo, 1996

De Berceo a Guillén: estudios literarios, 1997

Al pie de la letra, 2001 ( junto a todos los miembros de la RAE)

 

EL ESCRITOR

 Rafael Lapesa escribió muchísimos ensayos, artículos, monografías o conferencias a lo largo de su vida. Sentó las bases del estudio lingüístico riguroso de la lengua española, investigando sus orígenes y su evolución a través de los siglos. Cada giro, cada cambio lingüístico tiene una explicación razonada, tanto si hablamos de fonética como de gramática o sintaxis, y eso se esforzó en demostrar Lapesa en sus obras.

 A tres de ellas dedicó toda su vida: un glosario español preliterario, la edición conjunta de los estudios de sintaxis histórica y la publicación completa de los textos que Amado Alonso le confió poco antes de morir.

 La crítica literaria también se ha enriquecido con los estudios de Lapesa. De ellos, el más conocido es La trayectoria poética de Garcilaso, que analiza los recursos literarios del poeta del siglo XVI de una forma muy cercana a la de la escuela estilística española, cuyo máximo representante es Dámaso Alonso, compañero de generación de Lapesa.

EL ACADÉMICO 

Lapesa ingresó en 1954 en la Real Academia Española con el discurso Los decires narrativos del Marqués de Santillana. Desde entonces ocupó el sillón k. Diez años después se convertía en secretario perpetuo de esta institución, cargo al que renunció al poco para dedicarse por entero al Diccionario Histórico de la Academia. De 1987 a 1989 fue director interino de la RAE.

 Como buen académico, Rafael Lapesa defendió con optimismo la importancia a nivel mundial de la lengua española, y contemplaba su expansión como un signo evidente de fortaleza del idioma. Así, en una entrevista concedida al diario El País con motivo de su noventa aniversario, el académico afirmaba que “el inglés nunca logrará arrinconar al español”. Su actitud no era la de un purista anacrónico, sino la de un lingüista que conoce el funcionamiento de un idioma y sabe analizar con precisión sus evoluciones, influencias, contaminaciones, usos...sin considerarlos peligrosos (más bien enriquecedores) para la pervivencia y el desarrollo de la lengua.

EL PROFESOR

 La mayoría de su alumnos reconocían en Rafael Lapesa una vocación incuestionable para la enseñanza. A pesar de sus numerosas obligaciones, siempre corregía minuciosamente los ejercicios y exámenes de los estudiantes, para así fomentar el diálogo y estimular el interés de estos. Y los jóvenes se lo agradecían con una asistencia masiva a sus clases y un seguimiento atento de sus explicaciones, que no estaban en los libros. Rafael Lapesa reconocía que le apasionaba “encontrar explicaciones a los interrogantes que planteaban los estudiantes”, y recordaba emocionado cómo se levantaban de pura emoción tras escuchar en clase la lectura de unos versos de Rosalía de Castro. Ayudó a publicar varios trabajos de estos alumnos, que en algunos casos han pasado a ser referentes en el panorama lingüístico y filológico más actual. Es aquí, en la faceta pedagógica de Rafael Lapesa, donde quizá más se nota la huella de la Institución de Libre Enseñanza, que hombres como él se han encargado de difundir para que, aún hoy, quede un resquicio de esperanza en el legado a las nuevas generaciones.

 ©Blanca Gago es Licenciada en Filología Francesa y Traductora

  


Julio Cortazar

por 

©Blanca Gago

Hace ya diecisiete años que murió este genial escritor argentino, pero su presencia es aún muy viva entre sus numerosos y fieles lectores, así como entre la crítica más actual. Su personalidad, como escritor y como hombre, nos sigue fascinando. Y es que a Cortázar aún se le echa mucho de menos.

 Julio

   Julio Cortázar nació en Bruselas el 26 de agosto de 1914. A los cuatro años se trasladó a Argentina, de donde eran sus padres, para pasar allí su infancia y juventud. Trabajó como maestro en provincias mientras empezaba a publicar sus primeras obras, hasta que en 1951 abandonó Argentina por motivos políticos –oposición al régimen de Perón-, iniciando así un exilio que duraría el resto de su vida. Se estableció en París como traductor, y allí desarrolló con éxito su carrera literaria. Participó con entusiasmo en la vida cultural francesa y europea, sin dejar de preocuparse nunca por la situación política y social en Latinoamérica ( fue un activo defensor de la Revolución cubana y el sandinismo nicaragüense). Murió en París el 12 de febrero de 1984, y fue enterrado en el cementerio parisino de Montparnasse.

 

PERFILES 

La personalidad de Julio Cortázar se descubre en cada uno de sus libros, que retratan las pasiones, inquietudes y obsesiones de este “argentino universal”. Lector incorregible, políglota, devoto del jazz, gran fumador y excelente conversador, afirmaba orgulloso que en su madurez nunca había dejado de ser un niño. De ahí quizás su gran afición por el juego, la ironía, la carcajada... elementos constantes en su obra. Odiaba la novela rollo chino y, a través de las posibilidades del surrealismo ( el sueño, la inconsciencia...) se esforzó en buscar respuestas más allá de la realidad cotidiana y aburrida. El amor y el erotismo son piezas claves de esta búsqueda; de hecho, no nos cuesta creerlo cuando afirmaba: “Yo soy un tipo realmente cursi, y una vez por semana salgo llorando del cine o del teatro, es realmente horrible, pero tan hermoso”.

 
Julio Cortázar

 

OBRAS POR ORDEN CRONOLÓGICO 

Presencia (1938, con el seudónimo Julio Denis). Poesía

Los Reyes (1949). Teatro

Bestiario (1951). Relatos

Final del juego (1956). Relatos

Las armas secretas (1959). Relatos

Los premios (1960). Novela

Historias de cronopios y de famas (1962). Textos diversos

Rayuela (1963). Novela

Todos los fuegos el fuego (1966). Relatos

La vuelta al día en ochenta mundos (1967). Textos diversos

62/Modelo para armar (1967). Novela

Último round (1969). Textos diversos

Prosa del observatorio (1972). Prosa poética

Libro de Manuel (1973). Novela

Octaedro (1974). Relatos

Alguien que anda por ahí (1977). Relatos

Territorios (1978). Textos diversos

Un tal Lucas (1979). Relatos

Queremos tanto a Glenda (1980). Relatos

Deshoras (1982). Relatos

Nicaragua tan violentamente dulce (1983). Textos periodísticos

Los autonautas de la cosmopista (1983, escrito con Carol Dunlop). Textos diversos

Divertimento (1986). Relatos

El examen (1986). Novela

Diario de Andrés Fava (1995). Novela

Adiós, Robinson (1995). Textos diversos

 

  BREVE SINOPSIS DE ALGUNAS DE SUS OBRAS

 

Los Reyes

Obra teatral (o poema dramático) de juventud, en donde aparece una nueva visión del mito del Minotauro. Esta vez, Ariadna, enamorada del monstruo, da el ovillo de hilo a Teseo para que la lleve junto a su amado. Es un texto muy complejo, de una riqueza simbólica y una erudición excepcionales.

 

Bestiario

Fue la obra que dio a Cortázar su reconocimiento como escritor ante crítica y público. El conjunto de relatos muestra que la verdadera realidad escapa siempre a nuestros sentidos, porque todo tiene su cara oculta. En cada casa hay un tigre que domina nuestra vida, el autobús puede llevarnos adonde siempre hemos deseado ir... La sorpresa acecha por todas partes, sólo hay que dejarse sorprender.

 

Las armas secretas

Aquí se incluye el relato más venerado de Cortázar: El perseguidor, basado en el jazzman Charlie Parker. Como buen artista de vanguardia, el personaje lucha contra las reglas anquilosadas de la música y de la vida humana; en él, la improvisación irracional y la libertad de creación son la llave del conocimiento, la única verdad.  Por ello, este perseguidor se comporta siempre de forma espontánea y sincera, pero esto lo conduce poco a poco a la incomprensión de su entorno y a su propia destrucción.

 

Historias de cronopios y de famas

La función básica de esta obra, inclasificable dentro de los géneros literarios tradicionales –como tantas otras del autor-, es la de advertir a sus lectores del peligro de convertir su rutina diaria en un total acto reflejo, para el cual no necesitemos en absoluto pensar. Así, acciones tan sencillas como subir una escalera o hacer girar un picaporte son explicados desde una nueva perspectiva. Porque, realmente, todo puede cambiar al abrir una puerta...

 Cortázar introduce y define aquí el concepto de cronopio, hoy bastante utilizado en el lenguaje literario, para designar a la persona que busca y encuentra por sí misma, no se limita a aceptar lo impuesto. Como sus personajes, sus lectores, y él mismo, claro.

 

Rayuela

Está considerada como su obra más importante, una novela inagotable que revolucionó en su momento el panorama literario. Sus infinitas posibles lecturas se estructuran alrededor de los personajes de Horacio Oliveira y la Maga, sentimentalmente divididos (como el autor) entre el lado de acá (Europa, París) y el lado de allá (Latinoamérica, Buenos Aires). Él es un intelectual incapacitado para ser feliz y ella es una dadora de infinito que siente intensamente cada instante de su vida. El amor, la literatura, la música...todo tiene cabida en esta novela que, una vez leída de verdad (como Cortázar exigía), supone una profunda e irreversible reflexión personal.

 

La vuelta al día en ochenta mundos

Obra compuesta de relatos, artículos, críticas, recortes, fotografías, poemas..., que construyen un diálogo constante con una finalidad: el acercamiento entre el lector y el autor. La cantidad de datos autobiográficos (Cortázar nos presenta a su gato, nos habla de sus vacaciones, sus amigos) facilita este intercambio de impresiones y permite conocer de cerca al autor.

 

Libro de Manuel

A partir de una serie de artículos extraídos de varios diarios, el argentino describe las injusticias que se viven en la Hispanoamérica de los años 70. Fue su obra más polémica debido a esta manifiesta crítica social. Aparecen dos personajes que de nuevo crearán historia: Polanco y Calac –desvergonzados, absurdos, brillantes, tan divertidos...-.

 

Los autonautas en la cosmopista

Julio Cortázar y Carol Dunlop recorrieron durante treinta y seis días la autopista París-Marsella, en un juego con estrictas reglas impuestas por ellos mismos. De esa experiencia nació la obra, cuyo final involuntario habría de ser la muerte de Carol Dunlop y el epílogo que Cortázar escribe en memoria de ella, su segunda esposa.  

 

©Blanca Gago es Licenciada en Filología Francesa y Traductora

  


 

Jose Angel Valente

por 

©Blanca Gago

 

 José Ángel Valente murió el 18 de julio de 2000 en Ginebra y fue enterrado en Almería, en presencia de su familia y de cientos de amigos que se trasladaron a la ciudad, donde el poeta pasaba largas temporadas y que sentía como su propia tierra.

 

  Nació en Ourense un 25 de abril de 1929. Se trasladó a Madrid muy joven para estudiar filología románica, y allí conoció a los que serían sus compañeros de generación poética: Ángel González, Jaime Gil de Biedma o Claudio Rodríguez. Todos ellos formarían el llamado grupo poético del medio siglo. A los 25 años ganó el Premio Adonais de Poesía con A modo de esperanza, que lo dio a conocer en España. Pero enseguida fijó su residencia en el extranjero: en Oxford y Ginebra, donde fue profesor universitario; en París, donde trabajó como traductor...Hasta 1986 no regresó a nuestro país, instalándose en Almería aunque sin dejar de pasar largas temporadas en Ginebra.  En esta época era ya un poeta reconocido por la crítica y un gran ensayista, cuya obra fue premiada con el Nacional de Poesía ( en 1993) o el Príncipe de Asturias ( en 1998, compartido con Carmen Martín Gaite ). Su constante presencia en la prensa diaria, a  través de la escritura de artículos, hizo que también el público conociera y admirara su obra poética.

 

Perfiles  

“Como todos los grandes hombres, él era muy sencillo”, así lo describía la bailaora Carmen Linares, que Valente iba a ver a menudo al tablao como buen amante del flamenco. Eligió Almería como residencia porque allí disfrutaba del retiro, el desierto, la independencia que buscó toda su vida y que le hizo permanecer casi treinta años en el exilio –aunque nunca olvidara sus raíces ni dejara de escribir en gallego, su lengua materna-. Esta condición de exiliado le dio siempre un aire melancólico y sereno que no se permitía el pesimismo ni en los momentos más difíciles, como la pérdida de su hijo. 

 Valente negó y superó sólo por voluntad propia el estigma de “los niños de la guerra”, aquélla generación maldita nacida poco antes de 1936 que no podía esperar de la vida más que miseria y penurias. Y lo superó gracias a su curiosidad y su afán por aprender, según el ideal de “hombre del Renacimiento”, diestro y virtuoso, que él tanto admiraba.

BREVE SINOPSIS DE SUS ETAPAS POÉTICAS

 

1954-1970 – LA POESÍA DEL COMPROMISO ÉTICO

 Durante esta etapa de juventud, Valente forma  parte del grupo poético del medio siglo. Aunque comienza a vivir en el extranjero, el pensamiento y la mirada continúan en España. A través de sus poemas, utilizando la ironía y las vivencias personales, describe y critica una sociedad que no le gusta nada. De ahí su compromiso ético, que consiste en intentar zarandear un poco a los que están cansados de que las cosas vayan mal pero no se esfuerzan por mejorarlas. Poesía contra el aburrimiento, deseos de transformar el mundo y, sobre todo, de dejar atrás un Dios tirano e intolerante y perderle el respeto de una vez por todas para ser un poco más libres. Esta visión del hombre como esclavo de la religión está muy presente en Poemas a Lázaro, que obtuvo el Premio de la Crítica en 1960. Sólo la sutil inteligencia de los poemas hizo que la censura diera el visto bueno.

 

1970-1983 – LA POÉTICA DEL SILENCIO

 En esta segunda etapa, Valente reside en Ginebra y trabaja como profesor. Con la publicación de El inocente en 1970, se aleja de la poesía social y cotidiana para adentrarse en un terreno mucho más oscuro. Muchos críticos han hablado de conceptismo barroco ( léxico culto, juegos de palabras, pluralidad de significados... poesía difícil y silenciosa ), que a Valente le encantaba. Pero la influencia más importante en esta época es la mística y, en concreto, la poesía de San Juan de la Cruz , muy admirada y estudiada por Valente. De hecho, es entonces cuando publica varios ensayos y artículos sobre el poeta religioso del siglo XVI.

 La obra más importante, que culmina esta “poética del silencio”, es El fulgor. Aquí podemos decir que Valente es, o escribe, como un místico, porque para él vida, muerte, amor, palabra, todo es lo mismo. Son poemas muy abstractos pero mantienen siempre la ironía y el juego como partes fundamentales. Valente supo enseguida que la seriedad nunca puede conducir a ninguna parte.

 

1986-2000 – ENTRE GINEBRA Y ALMERÍA . POESÍA  DE LA SENCILLEZ

 En esta última etapa,  el poeta deja atrás los artificios retóricos y conceptistas y utiliza un lenguaje mucho más simple. Desde 1992 hasta el día de su muerte, trabajó en lo que se publicaría como obra póstuma e inacabada, Fragmentos de un libro futuro. La crítica lo ha definido como

su “testamento poético”. A lo largo de 90 poemas y algo de prosa breve, Valente, que presiente ya su fin, habla de la nostalgia que le produce mirar hacia atrás y recordar lo vivido. Es una obra clave para conocerlo, como hombre y como poeta, y darnos cuenta de que su exordio de juventud se ha cumplido con creces:

“Y ahora danos

una muerte honorable

vieja

madre prostituida,

Musa”

 

 OBRAS POR ORDEN CRONOLÓGICO 

A modo de esperanza (1954)

Poemas a Lázaro (1960)

La memoria y los signos (1966)

Siete representaciones (1967)

Breve son (1968)

Presentación y memorial para un monumento (1970)

El inocente (1970)

Número trece (1971) Texto narrativo

Las palabras de la tribu (1971) Ensayo

El fin de la edad de plata (1973) Texto narrativo

Ensayo sobre Miguel de Molinos (1974)

Interior con figuras (1976)

Material memoria (1979)

Tres lecciones de tinieblas (1980)

Sete cántigas de alen (1981)

Punto cero (1981)

Variaciones sobre el pájaro y la red (1981) Ensayo

Mandorla (1982)

El fulgor (1983)

La piedra y el centro (1983) Ensayo

Al Dios del lugar (1989)

No amanece el cantor (1992)

El fulgor. Antología poética (1998)

Fragmentos de un libro futuro (2000)

 

©Blanca Gago es Licenciada en Filología Francesa y Traductora

  


Juan Iturralde

por 

©Alejandro Pérez-Prat Madera

Juan Iturralde nació con el nombre de José María Pérez Prat, en Salamanca el 15 de Junio de 1917. Su vida puede llenar, a lo sumo, una cuartilla…" (Juan Iturralde- Autobiografía 1917 - 1999)

Comienza el bachillerato en los salesianos de Salamanca y los jesuitas de Chamartín de la Rosa. Tras la muerte de su padre en un accidente de automóvil, su madre con sus siete hijos, se ve obligada a trasladarse a Ciudad Real donde Juan-José María finaliza sus estudios en el colegio de los marianistas. En esta ciudad les sorprende el levantamiento de 1936. Por aquel entonces Iturralde es miembro activo de las Juventudes Tradicionalistas, es un "requeté", lo que le obliga a permanecer escondido durante varios meses para evitar "el paseo". Finalmente es descubierto, pero gracias a la intervención de un par de "ángeles custodios", uno de ellos con mono de miliciano, se libra de dar con sus huesos en una cuneta. Se alista, entonces, en el ejercito republicano y es destinado a una batería de costa, en Denia. Allí, en su puesto de artillero, tiene mucho tiempo para leer. Descubre a Huxley, a Conrad y a otros muchos autores que lleva en su macuto, y sus ideas políticas empiezan a hacerse más liberales.

Terminada la guerra, cursa Derecho en Madrid y Salamanca, y en 1942 ingresa en el Cuerpo de Abogados del Estado. Desde entonces se dedica a su profesión, "aprendiendo poco a poco a escribir". Es destinado a Las Palmas donde se casa y nacen sus dos primeros hijos y sus primeras novelas. En 1953 vuelve a Madrid donde continua ejerciendo y se convierte en padre en dos nuevas ocasiones.

En el año 57 tiene, por fin, la oportunidad de publicar dos cuentos en la revista Blanco y Negro (Un concierto y El viaducto). Años más tarde, una vez fallecido Franco, sin el obstáculo de la censura, consiguen ver la luz sus tres novelas: El viaje a Atenas y Labios descarnados (cuyo germen inicial, Lázaro, había quedado finalista en un premio Sésamo), editadas por Barral en un sólo volumen en 1975, y Días de llamas, editada por la desaparecida editorial de Rosa Regás, La Gaya Ciencia, en 1979. Las tres obtienen el reconocimiento unánime de la crítica y la última de ellas, Días de llamas ha llegado a ser considerada como una de las mejores novelas sobre la guerra civil, debido principalmente al profundo conocimiento de las técnicas narrativas que demuestra su autor y a la objetividad con que están relatados los hechos. En 1989, Ediciones B reeditó esta gran novela, con un elogioso prólogo de Carmen Martín Gaite y, en la colección de bolsillo y por separado, El viaje a Atenas y Labios descarnados. A pesar de ello, nunca han llegado a calar del todo en el público lector.

 

El 7 de abril de 1999 Juan Iturralde y José María Pérez Prat fallecen en Madrid a la edad de 81 años a consecuencia de un paro cardíaco, dejando inacabada una novela con un hermoso título, Hans y las lluvias de abril. Según palabras del propio autor se trataría de una "especie de versión contemporánea de fausto".

 

Perfiles

Iturralde no frecuentaba ningún circulo literario, ninguna tertulia. La mayor parte de su tiempo libre, que no era demasiado, lo dedicaba a leer y a escribir. Sí tuvo, en cambio, varios amigos muy relacionados con la literatura: Pedro Lezcano y su hermano Ricardo, José María Gironella y Alberto Oliart. A través de este último conoció a Juan Benet, Carlos Barral, Rosa Regás y Juan García Hortelano, entre otros.

Durante su estancia en Las Palmas había escrito otras tres novelas: La gran algarabía, sobre la guerra civil, Aventuras de Juan Davalillos, una historia de piratas (que, al parecer, presentó a algún certamen literario) y Todos los días, una novela de ambiente canario. Ninguna de ellas ha sido publicada.

Recientemente, gracias a la labor de Rosa Regás y al buen hacer de un par de editores empeñados en recuperar a este excelente escritor casi olvidado, y a otros mucho como él, podemos encontrar en las librerías nuevas y flamantes ediciones de Días de llamas (Debate, 2000), El Viaje a Atenas (Viamonte, 2001) y Labios descarnados (Viamonte, 2001).

 

OBRAS POR ORDEN CRONOLÓGICO

     Un concierto 1958 Cuento

     El viaducto  1958 Cuento

     El viaje a Atenas 1975 Novela corta

     Labios descarnados 1975 Novela corta

     Días de llamas 1979 Novela. Reeditada en el 2000

 

©Alejandro Pérez-Prat Madera es  hijo de Juan Iturralde o mejor dicho de José María Pérez Prat.  

 

 


Carmen Martín Gaite

por 

©Elena Fuentes

La escritora salmantina murió a la edad de 74 años la madrugada del  23 de Julio de 2.000 en una clínica madrileña cuatro días después de la muerte de José Angel Valente, poeta y amigo con el que, en 1988, compartió ex aequo el Premio Príncipe de Asturias de las Letras

Carmen Martín Gaite nació en Salamanca el día 8 de diciembre de 1925 ciudad en la que se licenció en Filosofía y Letras, donde conoció a Ignacio Aldecoa y a Agustín García Calvo. Empezó a colaborar en varias revistas como Trabajos y Días.

Se traslada a Madrid donde Ignacio Aldecoa la introduce en su círculo literario, Josefina Rodríguez, Juan Benet, Jesús Fernández Santos y Rafael Sánchez Ferlosio -con quien se casaría en el año 1954 y del que se separaría dos años más tarde- desde este grupo de la Revista Española, conocido también como la generación del medio siglo, la escritora salmantina compartió sus inquietudes y la necesidad de la renovación literaria .

La escritora conoció desde muy temprano el reconocimiento a su labor literaria con la concesión, en 1954, del premio Café Gijón a su novela El balneario. Desde entonces los premios, el apoyo de la crítica y, sobre todo, la incomparable respuesta de un público joven y entregado que ha ido agotando las sucesivas ediciones de su obra, han labrado una carrera de difícil parangón en el panorama de las letras españolas contemporáneas. Tres años después presenta su gran Obra, Entre visillos al Premio Nadal y lo gana subrayando el emergente valor de una autora celebrada por la crítica y muy estudiada en Universidades de todo el mundo que, sin embargo, no conocería la entusiasta acogida de su literatura por parte del público hasta el principio de la década de los noventa.

OBRAS POR ORDEN CRONOLOGICO

1. Un día de libertad 1953 Cuento

2. El Balneario 1955 Novela

3. Entre visillos 1958 Novela Ganadora del XIV Premio Nadal

4. Las ataduras 1960 Novela

5. Ritmo lento  1963 Novela

6. El proceso de Macanaz. Historia de un empapelamiento 1970 Ensayo

7. Ocho siglos de poesía gallega 1972 Ensayo

8. Usos amorosos del dieciocho en España 1972 Ensayo

9. La búsqueda de interlocutor y otras búsquedas 1973 Ensayo

10. Retahílas 1974 Novela

11. Macanaz, otro paciente de la Inquisición 1975 Ensayo

12. Fragmentos de interior 1976 Novela

13. A rachas 1976 Poesía

14. El conde de Guadalhorce, su época y su labor 1977 Ensayo

15. Cuentos completos 1978 Cuentos

16. El cuarto de atrás 1978 Novela

17. El castillo de las tres murallas 1981 Cuento

18. El reinado Witiza 1982 Ensayo

19. El cuento de nunca acabar 1983 Ensayo

20. El pastel del diablo 1985 Cuento

21. Dos relatos fantásticos 1986 Cuentos

22. Usos amoros de la postguerra española 1987 Ensayo Ganadora del XV Premio Anagrama

23. Desde la ventana 1987 Ensayo

24. Caperucita en Manhattan 1990 Novela

25. Nubosidad variable 1992 Novela Finalista del Premio Nacional de Narrativa

26. Agua pasada 1993 Ensayo

27. Cuentos completos y un monólogo 1994 Cuentos

28. La reina de las nieves 1994 Novela Ganadora del Premio Nacional de las Letras

29. Esperando el porvenir: Homenaje a Ignacio Aldecoa 1994 Ensayo

30. Lo raro es vivir 1997 Novela Finalista del Premio Fastenrath

31. Irse de casa 1998 Novela

32. Cuéntame 1999 Ensayo

33. La hermana pequeña 1999 Teatro

34. Cartas de amor de la monja portuguesa Mariana Alcoforado 2000 Cartas Obras Colectivas

35. Los Parentescos 2001 Novela

 

Perfiles

Lamenta la prisa de la gente, escribe a mano y no le gustan los teléfonos móviles. Tampoco le importan especialmente los premios ni aspira a entrar en la Real Academia de la Lengua. Y sin embargo, Carmen Martín Gaite es una de las autoras españolas más leídas en España, sobre todo por los jóvenes, un detalle que personalmente le encanta. En realidad, a esta autora salmantina que emborrona cuartillas desde que tenía uso de razón, sólo le interesa escribir y vivir, saboreando en lo posible cada momento. Contra la prisa, recomienda "hacer una cosa detrás de otra, como las puntadas de una labor", y está convencida de que la vida es algo muy curioso, "lo que pasa es que no sabemos verlo, pero en un sólo día anodino nos suceden muchas más casualidades que en cualquier novela". La vivacidad y el magnetismo personal de Carmen Martín Gaite provienen de una curiosidad inagotable por todo lo que la rodea, y le gusta tanto narrar como observar y escuchar a la gente. "Yo, quiero morir aprendiendo" decía.

 

Breves sinopsis de alguna de sus obras

El Balneario 1955

Primera obra de la autora y galardonada con el Premio Café de Gijón en 1954. Consta de una novela breve homónima y de tres relatos: Un día de libertad, Los informes y La chica de abajo.

 

 

Entre visillos 1958

Entre visillos narra la vida en una ciudad de provincias llena de rutina, conservadurismo e hipocresía. A través de la charla aparentemente banal de un grupo de muchachas, conocemos sus ocupaciones cotidianas, sus angustias, la insalvable tristeza que asoma tras el aburrimiento y la falta de imaginación. La presencia de Pablo Klein, llegado a la ciudad para ocuparse de la clase de alemán del instituto, es el pretexto narrativo que centra la mayor parte de los sucesos. Pablo, persona reservada y observadora, honesta y poco convencional, choca con el ambiente plano y conformista. Con recursos estilísticos bien cuidados y un enfoque directo y realista, Carmen Martín Gaite nos da este retazo de vida española pintado con las tintas de la desilusión, los imposibles y las aceptaciones de una juventud condenada a ver pasar la vida entre visillos.

 

Ritmo lento 1963

A lo largo de su itinerario narrativo, Carmen Martín Gaite nos ha dado una retahíla de personajes que conciben la existencia como un desafío vital a las cambiantes contradicciones del presente que les rodea. Entre ellos se sitúa David Fuente, el protagonista de Ritmo lento. Empeñado en escapar a la cotidianeidad aceptada, encarna, desde la marginación, los valores de la autenticidad, la reflexión crítica y el anticonvencionalismo frente a una sociedad que pretende imponer su ley y que tiene en su hermana Aurora su más amenazador representante. Carmen Martín Gaite construye una novela a la vez profunda y de superficie, donde destaca la honda textura de los monólogos y la aventura formal. Análisis de la naturaleza humana en un ambiente sumido en un presente devastador y una extraordinaria meditación sobre las dificultades de realizar la vida en un horizonte temporal e histórico

 

La búsqueda de interlocutor y otras búsquedas 1973

Desde hace muchos años, Carmen Martín Gaite viene simultaneando su dedicación a la novela con una serie de artículos y ensayos en muchos de los cuales reflexiona sobre los mismos temas que pueden rastrearse, ampliados, en esas mismas novelas, y que constituyen su más radical fundamento. Uno de ellos, el predilecto de la autora, es el tema del interlocutor, base indudable, por ejemplo, de Retahílas y El cuarto de atrás. En este volumen se seleccionan dieciocho trabajos de épocas diferentes, en todos los cuales se roza más o menos lateralmente un asunto al que, según sus propias palabras, acaba remitiendo cualquier reflexión sobre los conflictos humanos: el de la necesidad de espejo y de interlocución. Para los estudiosos de la obra de Carmen Martín Gaite este libro, donde pueden encontrarse además consideraciones muy lúcidas acerca de la soledad y de la condición femenina, es de interés esencial.

 

El cuarto de atrás 1978

En el cuarto de atrás -Premio Nacional de Literatura 1978- Carmen Martín Gaite, sin abandonar sus temas esenciales, inaugura un nuevo género absolutamente original que participa de la novela de misterio, el libro de memorias y la reflexión sobre el propio quehacer literario. En una noche de insomnio y de tormenta, la escritora, inopinadamente, recibe la visita de un desconocido vestido de negro, cuya identidad permanece ambigua a lo largo de todo el relato. La extraña relación que se va creando entre ella y ese interlocutor desconcertante, que en nada se parece a los entrevistados de oficio, mantiene en suspenso el ánimo del lector, pendiente de las pistas del enigma y de su posible desenlace. La autora se sirve de este esquema argumental para romper el hilo de una serie de recuerdos de infancia y juventud, que se desgranan confundidos con sus reflexiones sobre los sueños, el amor y la memoria.

 

Desde la ventana: enfoque femenino de la literatura española 1987

Responder a la debatida cuestión de si existe un lenguaje típicamente femenino llevó a Carmen Martín Gaite (Salamanca, 1925) a indagar en su experiencia personal como novelista, en los textos de escritoras clásicas y contemporáneas y en los personajes de ficción representativos del universo de la mujer. Desde la ventana refleja las dificultades de las mujeres para exponer sus puntos de vista y los prototipos femeninos levantados, con más o menos acierto, por la literatura masculina. Divertidísimo e implacablemente investigado, este seductor ensayo de Carmen Martín Gaite es un homenaje cálido a cuantas mujeres se asoman al mundo de la escritura para encontrar explicación a su manera de ser.

 

Lo raro es vivir 1997

Desde que el mundo es mundo, vivir y morir vienen siendo la cara y la cruz de la misma moneda echada al aire, pero si dale cara es todavía más absurdo. Parar mí, si quieren que les diga la verdad, lo raro es vivir!, comenta uno de los personajes de esta historia. De hecho, la protagonista y narradora, una chica de 35 años que acaba de perder a su madre y busca un difícil acuerdo entre las heridas del pasado la sed de presente, a lo que se enfrenta sobre todo es a la extrañeza de seguir viva y manteniendo abierta la curiosidad ante lo inexplicables. Una curiosidad atizada continuamente por los dispares personajes secundarios que jalonan el relato y que van dando pie al discurso quebrado de esta aguda, contradictoria y delirante joven. Tras una etapa en que cultivó el rock y se enfrascó en amores tempestuosos, se entrega ahora, para huir de sus propios enigmas, a investigar los de un extravagante aventurero dieciochesco cuyos embustes rozan el patetismo. Esta pesquisa de archivo provoca la que se le va imponiendo - lo quiera o no - sobre la propia infancia, las relaciones entre sus padres y los sentimientos que al mantienen cada vez más unida a un singular arquitecto, con quien convive.

 

Irse de casa 1998

Amparo Miranda, una exitosa diseñadora de modas con sede en Nueva York, vuelve a la ciudad de provincias que abandonó cuarenta años atrás. De origen humilde e hija de soltera, Amparo no ha regresado impulsada por la nostalgia ni tampoco para exhibir sus triunfos ante aquellos que nunca la aceptaron. Viene a intentar recomponer a solas un discurso que quedó interrumpido , a introducir palabras en una historia de silencios.

Pero durante la semana que pasa en la ciudad, ocurren muchas cosas, aparecen otros seres que van poblando los diferentes capítulos y que adquieren un protagonismo que Carmen M.G reparte armoniosamente, logrando que ninguno de ellos resulte accesorio.

La atención penetrante a los gestos que van configurando a los personajes, el humor basado en el dominio del lenguaje coloquial y la ausencia de juicios de valor, rasgos característicos de la autora, cimientan esta caudalosa y deslumbrante novela

 

Cuéntame 1999

Cuéntame reúne una serie de relatos y ensayos de Carmen Martín Gaite escritos entre 1953 y 1997. En ellos se arroja luz sobre una de las constantes en la obra literaria de su autora: la concepción del hecho literario como algo fundamental en la experiencia vital del hombre, en el paso de la infancia a la adolescencia y de ésta a la madurez. El niño y el adolescente captan con avidez lo que se les cuenta -vida que ellos no han vivido- y, en algún momento, adquieren conciencia de que ellos, a su vez, pueden contar a otros lo que les ocurre o lo que creen que pudo ocurrirles. El hombre que se acerca a su vejez saca fruto a los datos que surgen del ejercicio de la memoria. Unos y otros perciben que la comunicación entre los hombres es esencial, pues el contacto verbal hace que el dolor se sienta menos, que la sensación de soledad se diluya y que aumente el contento de saberse vivo. Esta selección incluye cuentos como La chica de abajo, La tata y La trastienda de los ojos, dos Cuentos de Navidad, el relato más extenso de El pastel del diablo, el prólogo a El Principito, y cinco fragmentos del Cuento de nunca acabar.

 

La hermana pequeña 1999

Escrita en 1959, se trata de la segunda pieza teatral escrita por Martín Gaite. Se estrenó el 19 de enero de 1999 en el Centro Cultural de la Villa de Madrid. Dirigida por Ángel García Moreno con un reparto compuesto por Ana Marzoa, Ana Labordeta, Pedro Alonso, Carmen de la Maza, Helga Liné, Andrés Resino y David Zarzo. La trama se centra en la relación de dos hermanas de diferente madre. La mayor, a la muerte del padre, escapó a Madrid para ser actriz. La hermana pequeña permaneció en una pequeña ciudad con su madre, una mujer dominante y obsesiva que fallece y provoca que la hermana pequeña vaya a Madrid para encontrarse con su hermana mayor.

 

 ©Elena Fuentes es Directora de la revista literaria Los Lobos de Omaña

 

Volver Página Principal