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Cernuda:
Un peregrino exiliado

por
©Lisa
Liibbe Lara
Lisa
Liibbe Lara nació en California en 1964.
Lleva en España desde 1988. Vino a
España para hacer cursos del Doctorado en
Filología Española en La Complutense,
Madrid en 1988/89 y en 1989/90.
Se licenció en Filología Inglesa en la
Universidad de Santa Bárbara, CA.
También ha estudiado arte plástica
y danza moderna. Reside en Ávila y ha colaborado
con diversos artículos en “La Revista”
de “El Diario de Ävila” y “Artists
Against Apathy”.
Actualmente es profesora de inglés y
de literatura. También ha dado cursos para
extranjeros.
Su libro "Estas horas Desnudas"
está en la colección Aedo y su poesía
aparece en las antologías, La Quinta del 63
(Colección Vértice, Salamanca, 2001),
y en la antología Echoes of Nature (The
International Library of Poetry, MD, 2000).
Ha traducido a poetas españoles como
Luis Cernuda y Claudio Rodríguez para la
antología Luna ( Universidad de Minnesota,
1988).
Este mes salen unos poemas suyos en
la revista “Ventana Abierta”
(Universidad de California Santa Bárbara).
Introducción
Cuando pienso en Cernuda, la primera palabra
que me viene a la mente es la soledad; antes
que el deseo y antes que la realidad. Sí,
la soledad más profunda, en su estado más
puro. Veo que para Cernuda, su madre no deja
de ser España, su padre el Exilio, y sus
compañeros fieles, el Hastío y el Deseo.
Él es el peregrino solitario.
Cernuda se licenció en Derecho y sin
embargo, elige ser escritor a pesar de las
consecuencias económicas. Gracias a
trabajar como lector en varias universidades
en Francia, Inglaterra, Escocia, Los E.E.U.U.
y México sobrevive económicamente pero
siempre con la amenaza de la pobreza.
Y aunque hubiera vivido en otra época, más
tolerante (una que todavía estamos
esperando algunos) en que
la homosexualidad fuera más aceptada
y en que Franco no estuviera al mando, aún
así Cernuda probablemente tendría ese alma
solitaria y rebelde. Él sería un romántico
para cualquier época. Se trata de la
sensación de destierro que puede
experimentar un peregrino o un místico, que
añore un sitio donde nunca ha estado.
En los
versos de Primeras poesías (1924-27),
Cernuda ya canta del éxodo antes de haberse
ido a vivir en el extranjero. canta del éxodo
antes de haberse ido a vivir en el
extranjero.
Sueña con
un sitio más allá del tiempo y del
espacio. Con otra realidad metafísica.
Ya
las luces emprenden/ El cotidiano éxodo/
Por las calles...Y el ángel aparece;/ En un
portal se oculta./ Un soneto buscaba/
Perdido entre sus plumas/ ...Olvidados los
sueños/ Los aires se los llevan.”
(x)
En estos pocos versos, escritos por un poeta
con tan pocos años, están incluidos los
temas del éxodo, la búsqueda, la pérdida,
y el olvido. Ya se ha dado cuenta de lo efímero
que es el placer, como puede ser el soneto
en el poema que busca, que se pierden
y que los aires se llevan.
El
Destierro
Cuando escribe el poema Destierro,
poema incluido en la colección de
poesía Un río, un amor
(1929) el exilio ya se ha hecho realidad. Ya
no es simplemente una sensación melancólica
que se ve ya en sus primeras poesías, sino
se ha hecho realidad.
Tras la muerte de su madre abandona su
tierra natal para instalarse en Madrid,
donde en 1927 se celebra el famoso homenaje
a Góngora y luego se va a Toulouse, donde
trabaja como lector donde vive los años
1928 y 1929.
En este poema un personaje va fatigado, con
frío y sólo, aunque sutilmente perseguido
por una sombra por la noche,
anda “por las aceras apagadas, Ante
las puertas bien cerradas”.
Más que ofrecer una imagen romántica de un
sonámbulo, nos presenta más bien con la
imagen de un zombi, que anda con una
“Fatiga de estar vivo, de estar muerto”
(aunque yo no podría imaginarme a Santa
Teresa como un zombi).
A
sus paisanos y Peregrino
Cuando
escribe su último libro, Desolación
de la quimera (1956-62), Cernuda ya
lleva la mayoría de su vida fuera de España
y sin haber vuelto desde que se marchó de
Europa en 1947,
cuando se instale en los E.E.U.U . En
1952 llega
a México y vivirá allí hasta su muerte en
1963.
En el poema, A sus paisanos,
se nota una perspectiva distante tanto en el
tiempo como en el espacio.
Ha dejado sus recuerdos atrás, y
lleva consigo ese deseo nostálgico y va
hacia el destino que tiene todo ser humano
en común, acompañado por ese hastío que
aparece una y otra vez en su poesía. Se
siente sólo, “sin tierra, sin gente”, y
el poema está dedicado con rencor al pueblo
español que extraña:
De
ahí la paradoja: soy, sin tierra y sin
gente,/ Escritor bien extraño; sujeto quedo
aún más que otros/ Al viento del olvido
que, cuando sopla, mata...
Pero su lengua materna va con él a pesar de
la distancia que le separa de su tierra
natal. Mientras es por azar (a su pesar)
el haber nacido en España y por
eso sigue escribiendo en español,
también deja claro que
conscientemente elige no leer a los
escritores españoles de su época:
...en nuestra lengua
escribo, / Criado estuve en ella y, por eso,
es la mía,/ A mi pesar quizá, bien
fatalmente. Pero con mis expresas
excepciones,/ A vuestros escritores de hoy
ya nos los leo...
Pero no se olvida de algunos amigos
apreciados que le quedan en España:
...amigos tengo aún
entre vosotros...Y gracias quiero darles
ahora, cuando amargo/ Me vuelvo y os acuso.
Grande el número/ No es, mas basta para
sentirme acompañado/ a la distancia en el
camino...
Peregrino
Cuando
Cernuda escribe el poema, Peregrino,
ya ha madurado. Él es un peregrino eterno;
tan eterno como lo es Ulíses para nosotros,
y su destino tan difícil de alcanzar como
Ítaca. Como un peregrino, ese viajero en el
poema, teme la posibilidad de abandonar por
fatiga, ese viaje largo como puede ser la
vida.
Que un poema con este empiece con la
pregunta ¿Volver? es
chocante.
Esto se resuelva en la segunda
estrofa cuando deja claro que hay que seguir
adelante siempre, Regresar no piensas... pero
claro, con su acompañante de siempre, la
Soledad.
Sin
hijo que te busque, como a Ulises,
Sin
Ítaca que aguarde y sin Penélope.
Y parece que se da ánimo a si mismo, o a la
humanidad en general, cuando sufre y siente
que se ha queda sin fuerzas para seguir más.
Llevado hasta el límite podría
interpretarse como un poema contra el
suicidio:
Sigue,
sigue adelante y no regreses,
Fiel
hasta el fin del camino y tu vida,
No
eches de menos un destino
más fácil
Tus
pies sobre la tierra antes no hallada,
Tus
ojos frente a lo antes nunca visto.
Este poema es sobre la importancia de la
perserverencia, que
anima a seguir adelante, a pesar do
todo el cansancio, la soledad, el exilio, lo
desconocido, sin saber lo que habrá por el
camino mientras se sabe lo que nos espera al
final.
©Lisa
Liibbe Lara. Traductora
de algunas obras de Luis Cernuda
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