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Roberto Montero Glez

Por

  ©Miguel Baquero  

Montero Glez.  Octubre de 1965. Dedicado al periodismo desde el año 84 ha publicado bajo distintos seudónimos. Los más reconocidos han sido, son, Roberto del Sur, Montero Glez y Bob Hunter. Con este último publica sus reportajes en la Revista Qué Leer o en el Mundo. Su primera novela publicada es Sed de Champán (2002). Actualmente vive en Tarifa. Su ultima novela es Cuando la Noche Obliga (2003).

"Ocurre que el viento sopla tan fuerte que borra el número de los zapatos". Así arranca uno de los capítulos de "Cuando la noche obliga", la última novela de Montero Glez., un escritor inclasificable, es decir, inclasificable dentro de las categorias al uso. Lo suyo va, sin duda, en otra dirección. Contracorriente. Estamos en Tarifa, el principal escenario de la novela, un lugar en el extremo sur de España desde el que se divisan, a apenas unas millas, los perfiles de la costa africana, y donde, según se nos dice en la novela, "el viento es cosa natural, como también lo es el surrealismo o la locura". Aquí vive Montero Glez., madrileño de origen, no sabemos si huído, refugiado o rebotado de la capital y de las concentraciones supuestamente culturales. Ocasión habrá de preguntarle sobre esto, porque ya asoma por un ángulo del puerto, puntual a la cita. 

"Ocurre que las gaviotas protestan en voz alta". Montero Glez. es un tipo delgado, enjuto, escurridizo, de mirada curiosa y penetrante, como dicen que la tienen los pintores, y de movimientos nerviosos, como si estuviera en constante actividad. Un tipo fronterizo con la sorpresa, un tipo peculiar para cuya descripción, siquiera sea somera, nos haría falta manejar esas metáforas insólitas, esos giros inesperados que él tan generosamente prodiga en sus páginas. Decir, por ejemplo, que "tenía las mejillas ametralladas de pecados". En lugar de eso nos saludamos afectuosamente (en eso también es pródigo) y nos sentamos en la terraza del primer bar, al resguardo del viento por lo que luego se verá.

 

Literaturas.com: Aunque parezca raro vamos a comenzar por el final, por la nota última de tu libro. En ella dices que: "Tuve la osadía de no entrar en su juego siniestro, cometer el pecado de ser libre y enfrentarme a su doble moral y a su doble contabilidad. Craso error en el que sigo todavía".¿Te estás refiriendo a alguien de la fauna literaria?

 

Montero Glez: Lo que me acabas de leer se corresponde a la nota del autor. Se trata de un código interno entre el autor y sus amigos. También entre el autor y sus enemigos, que son pocos aunque hacen mucho ruido. Y que no los voy a citar, pues ya me aburren. Llegaste tarde, forastero. Prefiero hablar de los amigos, de Toni Iturbe, de Leandro Pérez, de Javier Reverte, del Mosquerita, del Harold, del Luisfran o de Pérez-Reverte.

 

Literaturas.com: Tu pequeño exilio en Tarifa, ¿tiene algo que ver con ello?

 

Montero Glez: Qué va. En Madrid ya merecí la historia del Charolito. Y la conté. Ante todo soy un lector que busca historias que contar. Un busquero. Ahora tengo en la cabeza mudarme un tiempito a Latinoamérica. Buscar en otras geografías, merecer nuevas historias para después contarlas.

 

Literaturas.com: "Cuando la noche obliga" es tu tercera novela, después de "Al sur de tu cintura", firmada como Roberto del Sur, y de la exitosa "Sed de champán". Una característica común a todas estas novelas son los tipos marginales, los ambientes sórdidos. ¿A qué se debe tu preferencia por el mundo canalla?

 

Montero Glez: Cuando la noche obliga es mi segunda novela como Montero Glez y Al Sur de tu cintura es una novela abortada, sin desarrollo y que tuvo la osadía de publicar una persona a la que tengo un gran cariño y que se llama Blanco Chivite, mi descubridor. Con respecto a la canalla te diré que para mí hay más literatura en un burdel portuario que en un campo de golf, siempre y cuando en el campo de golf no esté jugando mi amigo Raúl del Pozo, claro está.

 

Literaturas.com: En "Cuando la noche obliga" destaca el ritmo acelerado de la acción, la sucesión impetuosa de aventuras. Una tensión sostenida que en muchos casos parece cinematográfica...

 

Montero Glez: La acción es atropellada como lo es el mundo de los sentimientos, al contrario que el mundo de la razón, siempre tan ordenado, frío y correctamente dispuesto. Escribo con las tripas y cuando lo hago no pienso en términos cinematográficos. Son dos lenguajes diferentes. El cine va a la retina, que filtra las imágenes al cerebro. La literatura va directamente al cerebro, no hay filtro. Es, valga la comparación, la misma diferencia que hay entre fumarse un chino y el pico en vena.

 

Literaturas.com: Extraigo algunas frases de la novela: "No necesitaba esa realidad. Para qué cargar con ella entonces". O esta otra: "El Luisardo sabía que esto era imposible, pero que una cosa fuera imposible no le parecía suficiente para dejar de contarla". ¿Hay en el fondo de "Cuando la noche obliga" un deseo imperioso de escapar a la realidad?

 

Montero Glez: Y en la forma, de ahí todas esas piruetas gramaticales. Sigo haciéndolo jodidamente bien.

 

Literaturas.com: Sin embargo, esa fuga no se produce hacia un mundo idílico, bucólico, sino hacia una realidad aún más cruel y feroz.

 

Montero Glez: La literatura está en el viaje, en el trayecto, en el camino, que es sinónimo de vida, y en los elementos que ayudan al escape. Da igual el punto de llegada, que muchas veces es la vuelta al de partida. La Odisea es literatura por el viaje y el Quijote lo es por el camino que recorre Alonso Quijano.

 

Literaturas.com: En la novela hay también una crítica contra "esta vieja puta que llaman Europa" y que embauca con su falso oropel a los emigrantes.

 

Montero Glez: Critico la doble moral de nuestros gobiernos, caterva de bienpensantes y biencomidos que ponen fronteras a las hambres y clasifican a las gentes por el color de los bolsillos. Ese es el verdadero racismo. A un moro con dinero se le denomina árabe y se le comen las guedejas del culo. A un payo sin dinero, como tú y como yo, se le señala como sospechoso. No nos engañemos, el verdadero racismo es confundir ser con tener, lo demás son soplapolleces de las oenegés. Antiguamente cuando los bienpensantes cometían atropellos iban a misa y comulgaban, rezaban tres padres nuestros y a volver a lo mismo. Hoy los bienpensantes se limpian las pulgas y las ladillas del alma con toda esa puta mierda de las asociaciones no gubernamentales. Dan una parte de su botín a una oenegé y consiguen conciliar su sórdido sueño. O si no adoptan un niño a distancia. Una vergüenza producto de la doble moral.

 

Literaturas.com: También dices en tu novela que "el Luisardo era tan buen contador que conseguía que todo lo contado ocurriese" y que tenía la "pasión habladora de los buenos cuentistas".¿Crees que la manera de contar es más importante que la historia en sí?

 

Montero Glez: Una buena historia se puede malograr si no sabes contarla. Soy aristotélico y creo que la acción es básica en el drama. La trama, la historia es la raíz. Si no hay historia no hay un carajo. Y una vez que tienes la historia, hay que saber contarla.

 

Literaturas.com: Esto me lleva necesariamente a hablar de tu estilo, a esa "voluntad de prosa" a que tan acertadamente se hace referencia en la cubierta del libro. Un estilo particular, genuino y plagado de fuerza que tú mismo has calificado como "folklore cósmico".

 

Montero Glez: Busco lo universal que hay en lo particular. De ahí el término Folclore cósmico. Si Gabo inventó el realismo mágico, yo no voy a ser menos y, ya puesto, me he inventado el folclore cósmico. Mi amigo, el percusionista Rubem Dantas me ayudó a ello.

 

Literaturas.com: ¿Dónde hunde sus raíces esta prosa? Sabemos, por ejemplo, de tu gusto por los escritores del Siglo del Oro.

 

Montero Glez: Y por la literatura latinoamericana, más rica y más libre que toda la mierda que se está vendiendo ahora en España. Y también soy un goloso lector de literatura policíaca. Debo de señalar como referencias a los músicos de bebop y sobre todo al más hijoputa, el saxofonista Charlie Parker y su fraseo, un carnaval sonoro que tanto debe a Céline, aunque Charlie Parker jamás lo leyese.

 

Literaturas.com: ¿Qué autor destacarías de los más recientes y de los contemporáneos?

 

Montero Glez: Eduardo Galeano y su prosa de combate. Qué belleza, chico.

 

Literaturas.com: Por último, ¿cuales son tus planes literarios? ¿Estás trabajando ahora en algo?

 

Montero Glez: En literatura no hay proyectos. Ahora me dedico a leer, a pasear por la playa, a escuchar música y a irme de fiesta hasta que el cuerpo aguante. No llevo una relación conyugal con la escritura, no me pongo a diario. Todos los meses escribo artículos de opinión en la red, en el Rabiadero, www.monteroglez.com. Y ahora te dejo, que me estoy meando.

 En este punto, acabadas las cervezas y consumido el canuto cuya lía nos ha hecho ponernos a resguardo del viento, cerramos la entrevista con Montero Glez., un escritor, no cabe duda, de lectura necesaria dentro del panorama actual.

 


  ©Miguel Baquero  2003

 Sumario Narradores sin Escamas