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Esther García Llovet

Por

  ©Miguel Baquero  

Esther García Llovet. Málaga 1963. Realizó estudios de Dirección de Cine y es licenciada en Psicología Clínica. Vive en Madrid desde 1970. Finalista del IV Premio Casa de América de Narrativa 2003 con Coda.

 Miguel Baquero: Coda es un texto a medio camino entre la novela y la colección de cuentos, ya que se trata de varios capítulos unidos por un pequeño hilo y, sobre todo, por la intervención de distintos personajes. ¿Cuál es el motivo de esta estructura?

 Esther García Llovet: La estructura de Coda surgió de manera casual. Acababa de escribir un relato (el primero de ellos) y al comenzar un segundo, espontáneamente volvieron a aparecer personajes y situaciones del relato primero. Los «capítulos» que siguieron fueron construyéndose con la voluntad de versionear alrededor del mismo tema. Como en el jazz. Hasta que no terminé el último no pude reescribir todo de nuevo. Creo que incluso podrían leerse los capítulos separadamente, como relatos, y aún así seguirían cargados (o libres) de sentido.

 Literaturas.com: En especial, los cuentos están unidos entre sí por el lugar en que se desarrollan, un mundo cercano a la pesadilla, opresivo, claustrofóbico. Nos gustaría que nos hablaras sobre este ambiente peculiar, casi de novela de terror, que, por cierto, has sabido crear espléndidamente.

 E.G.L.: El ambiente opresivo, como tú lo defines, no es más que una estrategia para mostrar lo que ocurre a los personajes sin tener que recurrir a un autor omnisciente que conozca la psicología de sus personajes. Dejo que el contexto hable o calle por ellos.

 Literaturas.com: En Coda las situaciones y los hechos cotidianos adquieren un nivel diferente, un significado simbólico, inquietante. Una maleta abierta en mitad del camino, por ejemplo, un autobús abandonado, un hombre que corre... ¿Podría decirse que los cuentos de Coda suceden «en otra realidad»? 

E.G.L.: Yo no conozco más realidad que ésta, pero es lo bastante ancha como para no saber hasta dónde llega. Me remito a una frase del último libro de Fogwill: «Qué manía tiene la realidad con querer ser lo único que existe».

 

Literaturas.com: Nos gustaría que nos hablaras un poco de tus influencias a la hora de escribir, de tus autores predilectos.

 E.G.L.: Creo que tengo autores de referencia para leer y autores de referencia para escribir. Cuando empecé a aficionarme a la lectura mis escritores preferidos eran centroeuropeos: Hans Lebert, Robert Walser, Leo Perutz. También norteamericanos, como Auster, Carver, F. O'Connor, y argentinos: Ricardo Piglia y Roberto Arlt. Pero sin duda lo que me decidió a escribir (y no sólo a seguir leyendo) fue leer a Roberto Bolaño. Los perros que aparecen a lo largo de todo el libro son los que aparecen en la portada de Nocturno de Chile. Y son una forma de homenaje.

 

Literaturas.com: Y por último, ¿qué ha supuesto para ti ser finalista del premio Casa de América? ¿Tal vez un estímulo para escribir otra novela?...  

E.G.L.: Ser finalista del premio Casa de América ha sido un reconocimiento que agradezco, tanto a la misma Casa de América como a Lengua de Trapo. Ahora estoy escribiendo un libro de relatos que creo que acabaré para diciembre y estoy preparando una novela que empezaría a escribir el año próximo. Los premios son muy estimulantes, pero escribir ya es una recompensa inmediata por sí misma.

  ©Miguel Baquero 2003

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