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Edmundo
Paz Soldán

Por
©Diego
Salazar
Edmundo
Paz Soldán.Cochabamba
(Bolivia) 1965 Es uno
de los ganadores del prestigioso
Premio de Cuento Juan Rulfo 1997. Es
doctor en Literatura Hispanoamericana
(1997). Enseña Literatura
Latinoamericana en Cornell, Estados
Unidos. Ha publicado las novelas: Río
fugitivo (Alfaguara, 1998), Días
de papel (1992),
premio Erich Guttentag y finalista de
Letras de Oro 1991, importante
concurso de literatura en español en
los Estados Unidos, y Alrededor
de la torre (1997); y los
libros de cuentos Las máscaras
de la nada (1990) y Desapariciones
(1994), ambos finalistas en
Letras de Oro y Simulacros (1999).
Sus cuentos han sido traducidos al
inglés y alemán, y han aparecido en
antologías en España, Suiza,
Alemania, Estados Unidos y Bolivia.
Edmundo Paz Soldán
realizó una visita fugaz a Madrid,
donde permaneció escasas 48 horas a
fin de presentar en sociedad su última
novela: La Materia del Deseo (Alfaguara,
2002). Literaturas.com pudo
hablar con él de sus libros, sus
gustos, sus inicios, de todo.
1.- Cuéntanos de tus inicios como
escritor, cómo surgió o descubriste
tu vocación, cuéntanos algo de tus años
de estudiante de Ciencias Políticas
en Argentina.
•
La vocación la tuve desde la
infancia, mis primeros textos son de
los nueve años. La adolescencia me la
pasé escribiendo cuentos plagiados a
Agatha Christie. Cuando vivía en
Bolivia, la literatura era apenas un
pasatiempo, era imposible tomarla en
serio, pensar en una carrera
literaria. Después, cuando fui a
estudiar a Buenos Aires, la
efervescencia cultural de esa ciudad
me dio fuerzas para consolidar mi
vocación, para jugármela por ella.
Yo veía a chicos de mi edad que querían
ser escritores y me daba una envidia
saludable, me preguntaba, ¿por qué
ellos sí y yo no? En las ferias del
libro de Buenos Aires tuve la
oportunidad de entrevistar a
escritores famosos como José Donoso,
y el tener modelos tan cercanos ayudó
a que no fuera más de la órbita
literaria.
2.- ¿Te sientes cómodo en la
posición de EL escritor boliviano? Es
decir, y se nota sobretodo en las
antologías realizadas en los últimos
años, léase, Líneas Aéreas, McOndo
o Se Habla Español; eres la única voz boliviana
reconocible para el lector español o
hispanoamericano.
•
Me encantaría que otros escritores de
mi país fueran más conocidos. Y
también sé que es peligroso igualar
literatura con nación, llevar una
bandera que no debería pasar por mis
páginas. Dicho todo esto, a la vez me
gusta mostrar una Bolivia que no va
con las expectativas del lector. No
quiero mostrar la Bolivia de las
tarjetas postales, que se concentra en
el rostro andino del país. A mí me
interesa representar el mundo de la
clase media urbana, que tiene televisión
por cable e internet en casa pero no
por eso es moderno; ansía una
modernidad inalcanzable y tiene una
relación algo desencontrada con el
atraso del país.
3.- ¿Qué crees que ha quedado del
manifiesto de McOndo, que significó
la irrupción de esa generación a la
luz de los años que han transcurrido,
ahora que van dejando de ser, para la
crítica, “jóvenes escritores”?
•
El realismo mágico tuvo un éxito tan
abrumador a nivel internacional que
los escritores latinoamericanos nos
convertimos, para lectores europeos y
norteamericanos, en proveedores de
exotismo. Lo único que hizo McOndo
fue recordarles a todos que había
muchos registros para explorar la
realidad lationamericana. Eso lo supo
desde siempre la literatura
latinoamericana, pero creo que tuvo
que ocurrir esta ruptura tan visceral
para que las editoriales y lectores a
nivel internacional volvieran a
comprender que nuestra literatura era
capaz de abarcar registros muy
variados.
4.- ¿Cómo lector debo confesar
que disfruto más de tus relatos que
de las novelas, a pesar que me encanta
Río Fugitivo; en cuál registro te
sientes más cómodo, cuál se ajusta
más a tu apuesta narrativa?
•
Me siento más cómodo escribiendo
cuentos, me salen de forma más
natural. Pero no quisiera quedarme
simplemente en lo más cómodo. Uno
debería desafiarse a intentar otros
registros, explorar otros territorios
y voces, crear personajes que están
muy lejanos a nuestra experiencia. Por
eso me interesa la novela: porque no
me siento cómodo en ella, porque me
desafía en cada página. Escribo
novelas sabiendo que en cada página
ronda el fracaso. Creo que es la mejor
manera de escribir: sintiéndose
vulnerable, en la cuerda floja.
5.- En una entrevista Rodrigo Fresán
me dijo que consideraba tu obra
importante en el sentido de que
realizabas una aproximación, una
apuesta por la novela de género, léase
policial, thriller, etc., cosa que
nadie hacía en Latinoamérica. ¿Qué
opinas?
•
Me interesa la novela de género como
punto de partida, pero no de llegada.
Soy un gran lector de novelas de género,
sobre todo policiales y ciencia-ficción,
pero yo lo que quiero es jugar con las
convenciones, con las reglas del género.
Mi novela Río Fugitivo juega con
todas las reglas del género policial,
y es a la vez un homenaje a este género.
Me gustan los homenajes que al mismo
tiempo son despedidas, como el Quijote
con las novelas de caballería.
6.- ¿A qué escritores te sientes
cercano? ¿Qué autor en ejercicio te
interesa o te deslumbra?
•
Mis clásicos son Sterne, Stendhal,
Faulkner, Kafka, Borges, Vargas Llosa,
Joseph Roth, Lispector, Onetti, Philip
K. Dick. Me interesan Marías,
Piglia, Bolaño, Fresán, Fuguet,
Richard Powers, DeLillo, Pynchon. Hay
otros autores que están despuntando y
creo que prometen mucho, como el
peruano Jorge Benavides, el colombiano
Juan Gabriel Vasquez, etc. Sé que si
te respondo mañana me acordaría de
otros nombres.
7.- Sabemos que se está adaptando
un cuento tuyo al cine, ¿te interesa
el lenguaje audiovisual? ¿has pensado
en escribir para el cine? ¿eres
consciente de la gran carga cinematográfica
de una novela como Sueños
Digitales?
•
Me interesa mucho el lenguaje
audiovisual, pero más como inspiración
para resolver algunas escenas en mis
novelas, y no tanto, por ahora, para
meterme a escribir un guión. Varias
personas me han comentado acerca de la
carga cinematográfica de Sueños.
Incluso, yo diría que el final un
poco abrupto se debe a que yo mismo,
un rato de esos, me sentí atrapado
por una convención del cine de
Hollywood: el ciudadano que se
enfrenta al poder, y gana. Yo, en
realidad, estoy muy consciente de que,
en el enfrentamiento entre el Estado y
el ciudadano, generalmente el Estado
lleva las de ganar.
8.- Háblanos un poco de La
materia del deseo, la novela que
has publicado hace poco en España.
•
Es una novela que intentar trazar líneas
de continuidad con la generación de
los sesenta, setenta, más utópica, más
dispuesta a intentar el cambio social.
A ratos parece que ha habido una
ruptura total entre ellos y nosotros,
más conformistas, más cínicos. Y
sin embargo creo que hay líneas
subterráneas que permiten explorar
los puntos de contacto. Es una novela
de suspenso con dos tramas
principales: una trama es política—el
intento por parte del narrador de
comprender quién fue su padre, un líder
de izquierda asesinado durante la
dictadura de principios de los
ochenta--, y la otra es de corte
sentimental—el affaire del narrador,
un profesor de ciencias políticas en
una universidad norteamericana, con
una de sus estudiantes que está a
punto de casarse. Las dos tramas están
entrelazadas. Es una novela que también
tiene mi visión de la literatura cómo
un gran crucigrama, un código verbal
que el lector intenta descifrar y en
el que muchas veces se pierde antes de
encontrar la solución. Si es que la
encuentra.
9.- Bueno, lo que muchos lectores
se están preguntando ¿Quién es la
chica de la portada?
•
Eso yo también quisiera saber.
10.- ¿Si no es indiscreción, podrías
contarnos algo del “Bayly affaire”,
esa aparente rencilla que tuviste
con el escritor peruano?
•
Escribí una reseña no muy positiva
de una novela de Bayly, La noche es
virgen, y él se ofendió. Dijo en
una entrevista que yo me la pasaba
hablando mal de él. Para mí, en la
crítica literaria no entran factores
extraliterarios, de modo que el hecho
de que un libro no me convenza no
significa que me cae mal el autor.
Pero bueno, al parecer no todos
piensan así.
©Diego
Salazar
2003
Sumario
Narradores sin Escamas


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