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David
González

por
©Nohemí Sosa
David
González. Gijón 1964.Tiene
publicados, entre otros, los
siguientes libros de poemas:
El
Demonio te coma las orejas, editorial
Crecida, Ayamonte, Huelva, 1997.
Ley
de Vida, DVD
ediciones, Barcelona, 1998. Sparrings,
Línea
de Fuego, Ribadesella, Asturias, 2000.
Con
los pies en elsuelo, Árbol
de Poe, Málaga, 2001.
Sembrando
hogueras, Bartleby
Editores, Madrid, 2001. Con
los pies en el suelo, Árbol
de Poe, Málaga, 2002. En
Internet ha editado recientemente el
libro Los
Mundos Marginados, www.babab.com
Su
poemario El
demonio te coma las orejas ha sido
traducido al alemán. Dass
dir der teufel die ohren auffrisst, Ediciones
Ropynol, Bruderweg, Siegen, Germany,
2000. Ha
sido incluido, entre otras, en las
siguientes antologías poéticas:
Gijón
Exprés, colección
Máquina de Sueños, Ateneo Obrero de
Gijón, Gijón, 1995.
Feroces,
DVD
ediciones, Barcelona, 1998.
Voces
del extremo, Fundación
Juan Ramón Jiménez, Moguer, Huelva,
1999. Voces
del extremo: Poesía y conciencia, Fundación
Juan Ramón Jiménez, Moguer, Huelva,
2000.
Poesia
Espanhola, Anos 90, Rélogio
D`Água Editores, Lisboa, 2000.
Voces
de Extremo: Poesía y conflicto, Fundación
Juan Ramón Jiménez, Moguer, Huelva,
2001.
Quinta
del 63, Centro
de estudios literarios y de arte de
Castilla y León, Salamanca, 2001.
Colabora habitualmente en
las revistas de literatura Lunula,
Caminar Conociendo y La hamaca de
lona, y en los fanzines Vinalia
Trippers y Material de Desecho.
Dirige la colección de poesía Zigurat,
que edita el Ateneo Obrero de Gijón.
¿Cómo
iniciaste tu vida literaria? ¿En qué
momento surgieron los poemas?
Yo
diría, aun a riesgo de pecar de
pretencioso, que mi vida literaria,
como tal, se inició en el momento en
que leí mi primer libro, que, si no
recuerdo mal, se titulaba “Corazón”.
Ahora
bien, los poemas, los que yo considero
mis primeros poemas válidos,
surgieron una tarde, en casa, allá
por el año 1996, de repente, mientras
pensaba en mi experiencia carcelaria.
Con esos poemas sentí, por primera
vez en mi vida, que era, realmente, un
escritor, un poeta. Esos poemas
conformarían, un año después, mi
primer libro serio: “El demonio te
coma las orejas”, un poemario en el
que se cuenta mi experiencia como
preso.
Háblame
de David González como lector.
Soy
un lector voraz, y muy ecléctico. Leo
de todo. Sobre todo, poesía. Pero
también mucha narrativa. De hecho,
siempre estoy con un libro en las
manos. Un escritor, en mi opinión, no
deja nunca de aprender; y la lectura
es la base principal de ese
aprendizaje.
¿Para
ti qué importancia tiene la lectura
en la vida del individuo?
La
que cada individuo quiera darle. Para
mí, personalmente, toda. Sin embargo,
a juzgar por las estadísticas, y
hablo de aquí, de España, la lectura
no tiene la más mínima importancia
para la inmensa mayoría de mis
compatriotas. No entiendo, no consigo
entender, no lo entenderé nunca, cómo
es posible
que haya gente que prefiera
estar sentada frente a un televisor
mirando uno de esos programas basura
en vez de estar leyendo un buen libro.
La lectura es cultura. Y la cultura te
permite ejercer mejor tu derecho al
libre albedrío. O por decirlo con
otras palabras: cuanto más sepas, más
difícil será que nadie te engañe.
Háblame
de los escritores que han tenido
influencia en tu vida
como escritor.
La
lista sería interminable. Citaré
solo los primeros que me vengan a la
memoria: Frank Yerby, Oscar Wilde,
Charles Bukowski, Raymond Carver, Céline,
Hubert Shelby Jr, Tonino Guerra, Henry
Miller, Jack Kerouac, Walt Whitman,
John Fante, Jim Carroll, Sam Sheppard,
Varlam Shálamov, Isaak Babel, Norman
Mailer, Sherwood Anderson…
Los
escritores latinoamericanos, entre
ellos Nicanor Parra, Vicente Huidobro,
César Vallejo, en general el boom y
la vanguardia latinoamericana ¿qué
importancia han tenido en tu obra?
Yo
diría que más bien poca, por no
decir que ninguna. Ahora bien,
reconozco mi deuda con la humanidad de
la literatura de César Vallejo, Jaime
Sabines, Roberto Sosa o Juan Rulfo.
También ha ejercido influencia sobre
mí, creo, la poesía de Benedetti,
Roque Dalton y Raúl Núñez. Y no me
quiero olvidar del narrador brasileño
Rubem Fomseca. Pero, en general, y
siento decirlo, la literatura
latinoamericana no me gusta demasiado.
Fernando
Alegría expresa que en César Vallejo
el lamento que da voz a los pobres y
desheredados crece y se convierte en
gigantesco, para enfrentar la cara
falsa del mundo ¿tiene esto que ver
con tus poemas?
Tiene
mucho que ver. Un hombre que no asume
como propio el sufrimiento de sus
semejantes no debería llamarse
hombre. Un poeta que no escribe sobre
ese sufrimiento no debería llamarse
poeta.
¿Hay
algún poeta mexicano que admires? ¿Por
qué?
Admiro,
sobremanera, a Jaime Sabines. Por el
tono conversacional y el coloquialismo
de sus poemas. Pero, sobre todo, por
el sentimiento, la humanidad y la
honradez que me transmiten sus poemas.
Y me atrevería a profetizar, aun a
sabiendas de que muchos poetas e
intelectuales mejicanos pondrán el
grito en el cielo, que cuando la poesía
de Octavio Paz solo sea polvo en los
estantes de las bibliotecas, los
poemas de Jaime Sabines correrán de
voz en voz, de la voz de un hombre a
la voz de su mujer, de la voz de un
padre a la voz de su hijo...
De
otros países, ¿admiras a un poeta en
especial?
Admiro,
y hablaré solo de poetas vivos, a
Carolyn Forché, Isla Correyero,
Sharon Olds, Antonio Orihuela, Marta
Tikkanen, Seamus Heaney, Manuel Vilas,
Charles Simic, Eva Vaz, Enrique Falcón,
Joseba Sarrionandía, Antonio Gamoneda…
La
pobreza, la marginación, el lado
oscuro de la vida, ¿qué lugar tienen
en tu obra?
Un
lugar fundamental. Son los pilares
sobre los que descansa mi poesía.
Soy, tú sabes, un poeta autobiográfico,
escribo sobre las cosas que me suceden
realmente a mí, todo lo que escribo
ha sucedido realmente, y me ha
sucedido a mí, es decir, que escribo
con conocimiento de causa, historias
que se pueden verificar, y, bueno,
como he vivido la pobreza, y la vivo,
de primera mano, pues escribo sobre
ella; como también he sido en un
momento de mi juventud un marginado
social, que se ha paseado por el lado
oscuro de la vida: delincuencia, cárceles,
hospitales, pues escribo sobre eso...¿Sobre
qué voy a escribir sino? ¿Sobre las
lindas florecitas del campo? ¿Sobre
los nardos en flor?...No, un poeta, un
escritor, ha de escribir sobre lo que
mejor conoce, sobre lo que nadie más
que él mismo puede saber, es decir,
un poeta, un escritor, ha de escribir
sobre él mismo y sobre las historias
que ha vivido o vive, trantando de
extraer la poesía que se esconde en
todas las historias, esa poesía que
convierte una mera anécdota en un
poema, por eso, como decía Rimbaud,
el poeta ha de ser un vidente, tiene
que ver lo que nadie más que él vé,
lo que nadie más que él quiere
ver….Y en mi modesta opinión, hay
que empezar por uno mismo y por el
ambiente social, cultural y económico
que le rodea...
¿Para
ti qué es la belleza y la plenitud?
Bueno,
para mí la belleza es la verdad…En
cuanto a la plenitud, ¿qué quieres
que te diga?, todavía no la he
alcanzado, ni tengo esperanzas de
alcanzarla nunca; aunque la he rozado:
cuando escribo lo que yo considero un
buen poema, cuando mantengo una
conversación inteligente con alguien,
cuando pasa junto a mí una mujer
hermosa, cuando estoy enamorado…
¿El
volver la vista a los pobres afecta a
tu vida espiritual, artística,
personal?
También
afecta a mi economía. Siempre llevo
dinero en los bolsillos (bueno, cuando
lo tengo) para darle a los pobres que
me encuentro por la calle. Sobre esto
tengo una anécdota muy curiosa. Un día
se me acercó un mendigo a pedirme
dinero y entonces metí la mano en el
bolsillo a ver si tenía algo, pero
entonces, el mendigo se fijó en que
mis botas estaban rotas, y me tocó en
la mano y me dijo: Déjalo, no me des
nada, que me parece que estás
tu peor que yo…No, con esto quiero
decir que ser testigo de la cantidad
de injusticias sociales que se
producen a diario ante nuestros
propiso ojos me afecta en muy alto
grado, hasta el punto de que a menudo
entro en graves estados de tristeza
que me impiden hasta moverme, y, por
supuesto, esto afecta a mis creencias
o valores espirituales y se traslada a
mi poesía, a mis poemas, conformando,
como te dije antes, uno de los pilares
sobre los que se asienta mi
literatura.
¿Qué
importancia tiene la conciencia y la
actividad política para ti?
La
conciencia es un requisito
imprescindible para cualquier poeta
que se precie como tal. En mi caso, la
conciencia ya empieza en los temas
sobre los que escribo: cárcel,
enfermedad, pobreza… Pero no solo la
conciencia, sino también las
consciencia, o sea: ser capaz de ver a
través del telón de ilusión y
mentira con el que tratan de vendarnos
los ojos desde los gobiernos,las
grandes empresas y los grandes medios
de comunicación…Ahora bien, la
actividad política ya no es misión
del poeta. El poeta tiene que
escribir. Esa es su única actividad
posible. Escribir.
¿Crees
que
la conciencia política es
importante para un escritor?
No
sé qué es eso. Yo creo en la
conciencia social y en la conciencia
poética.
El
pasado franquista de España, ¿te
afectó a ti?
A
mí ya me afecto incluso antes de
nacer. Mi madre, y esto lo cuento en
un poema, se llamaba Libertad, pues
bien, cuando estalló la guerra, mi
abuelo tuvo que ir al registro civil y
cambiarle el nombre de Libertad por el
de Berta…Y en cierta medida me sigue
afectando ahora, pues si te fijas,
muchos de los miembros del actual
gobierno de derechas de España son, o
bien hijos, o bien nietos, de los
gobernantes franquistas; incluso,
ahora mismo, en Galicia, uno de esos
gobernantes de la etapa franquista, es
el presidente de esa comunidad…
¿Formas
parte de algún grupo literario?
Aunque
yo camino solo, en los últimos años
tengo muchos puntos en común, y de
hecho estoy integrado en ella, con la
denominada Poesía de la Conciencia o
de la Consciencia...Ésta es la
corriente poética más novedosa ahora
mismo en la poesía española…No
quiero dejar de mencionar a algunos de
los poetas que forman parte de este
grupo: Antonio Orihuela, Enrique Falcón,
Eva Vaz, Jorge Riechmann, Antonio Méndez
Rubio, Eladio Orta, Vicente Muñoz,
Juanjo Barral, David Eloy Rodríguez,
Vicent Camps, Julia López de Briñas…
¿Cuál
es la situación de la actual poesía
que se produce en España?
Bueno,
en España, la poesía que goza de los
favores de la crítica y de las
principales editoriales y suplementos
culturales es la denomianda Poesía de
la Experiencia, que a mí
personalmente me resulta aburrida, sin
vida, una poesía basada más en la
forma que en el contenido…Sin
embargo, y esto se está acentuando a
raíz de las movilizaciones contra la
guerra de Iraq, está surgiendo una
nueva poesía más comprometida
socialmente, más sencilla, que, como
te dije antes, se llama Poesía de la
Conciencia o la Consciencia, y que ya
veremos en qué queda…
¿Tienes
libros inéditos? ¿Siguen la misma línea
que los anteriores?
Tengo
dos libros inéditos que he terminado
recientemente, pero no son libros de
poesía, sino de narrativa. Uno es una
especie de collague sobre la guerra de
Iraq, construido con aforismos,
poemas, mails, diálogos, etc, que me
iban llegando a través del correo
electrónico. Introduje diálogos
reales de los principales
protagonistas de la guerra, y con todo
ello construí una especie de novela
coral. El otro es una novela que
escarba en el tema del amor y de la
amistad, escrita con un tono muy duro,
in crescendo…
¿Es
difícil editar en España?
Aunque
yo no me puedo quejar, normalmente sí
resulta difícil editar; aunque de
unos años para acá han surgido un
gran número de editoriales
independientes que han conseguido que
muchos de nosotros podamos ir
publicando con periocidad nuestros
libros de poesía; y quiero citar, si
me lo permites, el nombre de alguna de
ellas: Bartleby Editores, DVD
Ediciones, Editorial Germanía, Ateneo
Obrero de Gijón, Baile del Sol,
Editorial CELYA, Ediciones Devenir,
Cacúa Editorial, Editorial Crecida,
LF Ediciones…
¿Tienes
relación con la vanguardia literaria
latinoamericana? ¿A qué nivel?
La
única relación que tengo es la de
lector. Ahora estoy entusiasmado
porque estoy descubriendo la
literatura chicana; es decir, la
escritura de los mexicanos que cruzan
a EEUU. Y digo que estoy entusiasmado
porque me parece fabuloso cómo
escriben sus poemas mezclando ambos
idiomas: castellano e inglés. Creo
que se llama Spanglish. Y la verdad es
que hay grandes poetas chicanos, como
Aberlardo Delgado, Ricardo Sánchez,
José Antonio Burciaga, Michelle
Serros, Danny Romero, Carmen Tafolla,
José Montolla…
¿Consideras
que en la literatura también se da
una globalización o se empieza a
manejar un lenguaje común?
No,
creo que todavía no. De momento,
todavía hay una gran pluralidad de
voces y estilos y argots.
¿Qué
importancia tiene para ti Internet y
las nuevas tecnologías?
Me
ahorran tiempo.Me
permiten leer a una cantidad enorme de
poetas que de otra manera nunca podría
leer.
¿Cuáles
son tus lecturas actuales y qué estás
escribiendo?
Ahora
mismo, de poesía, estoy leyendo
“Amor tirano” de Isla Correyero,
“El cielo” de Manuel Vilas, “La
belleza del marido” de Anne Carson,
“Una calle para mi nombre” del
poeta Izet Sarajlic, y “Taller” de
Vicent Camps.
En
cuanto a narrativa, estoy leyendo
“Nadie nos mira” de José Luis
Peixoto, “Carne de perro” de Pedro
Juan Gutiérrez, y una biografía de
Henry Miller.
Ahora
estoy escribiendo unos poemas que
girarán en torno al tema de la casa,
del hogar...
¿Te
consideras un escritor erótico o tanático?
Si
te digo la verdad, no. Aunque en la
novela que te decía antes hay muchas
escenas de sexo, aunque tratado de la
forma más natural posible, tal y como
suceden las cosas en la realidad.
¿Qué
espera de la vida David González?
La
muerte.
©Nohemí Sosa 2003
Sumario
Narradores sin Escamas

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