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Alberto Fuguet

Por

  ©Diego Salazar  

Alberto Fuguet. Santiago de Chile 1963. Estudió Periodismo en la Universidad de Chile. Ha publicado tres novelas Mala Onda, Por favor, rebobinar y Tinta roja y un libro de cuentos Sobredosis. También ha co-editado dos antologías internacionales McOndo y Se Habla Español y una nacional Cuentos con walkman. Escribió y produjo el filme Dos hermanos (en un lugar de la noche).Sus libros más recientes son Primera parte (una recopilación de sus trabajos periodísticos) y Dos hermanos: tras la ruta de En un lugar de la noche. Tinta roja fue adaptada al cine por el cineasta peruano Francisco Lombardi. En 1999, la revista Time y CNN lo eligieron como uno de los 50 líderes latinoamericanos del nuevo milenio. Colabora con medios periodísticos tanto chilenos como norteamericanos.

 

Alberto Fuguet  pasó por Madrid, fue miembro del jurado del VI Premio Alfaguara de Novela (Mayo 2003) y conversó en exclusiva para  Literaturas.comn de sus libros, de Las Películas de mi Vida su última novela que publicará simultáneamente Alfaguara en español y Harper Collins en inglés en octubre de este año, de cine y, cómo no, de McOndo.  

 

 1.-  ¿Podrías contarnos de tus inicios, por qué o cómo decidiste ser escritor,  cuéntanos algo de ese taller que dictaba José Donoso del que formaste parte?

 Yo nunca quise ser escritor. Nunca fui mi plan, cuando tenía veintipocos quería ser periodista, luché por ello, mis ídolos eran Woodward y Bernstein. Y más que periodista me interesaba algún día ser crítico de cine para ver películas gratis, y después quería ser director de cine, estar ligado al cine. Por entonces no era ni siquiera una posibilidad, ahora es una opción. Y ya luego me transformé en escritor. Me gusta, es parte de mí, estoy contento con mis libros, me veo creativo, pero no ando con el estigma del escritor para todas partes. Lo de Donoso fue que él me botó del primer taller, nos pidió un ejercicio, que escribamos de nuestra infancia, yo escribí sobre mi niñez en un barrio de California, él me dijo que no me creía, que nadie podía querer ser escritor habiendo vivido en un barrio así, el barrio era muy ET, lleno de piscinas, el vecino que grababa películas caseras, los niños en bicicletas. El resto escribió sobre sus vacaciones en la pampa chilena, con la lluvia que caía sobre el techo de zinc y no les dejaba dormir. Se trataba de ser sincero y yo lo fui, o sea Donoso como que no entendía que había varias formas de sufrimiento, del dolor de creerse distinto

 

2.- Se publica tras 5 años una nueva novela de Alberto Fuguet, sabemos que mientras tanto has estado metido en varios proyectos cinematográficos: Dos Hermanos, la cinta en la que debutaste como guionista y que no alcanzó el éxito esperado; la adaptación de Tinta Roja llevada a cabo por Lombardi; y ahora último la adaptación de Mala Onda, donde a diferencia del filme anterior has participado bastante activamente. Se llegó a rumorear incluso que dejabas la literatura por el cine ¿Te interesa el cine más que la literatura?

 Casi. Aunque creo que esa disyuntiva no surge en la vida real, creo que ambos se pueden fusionar, son contar historias al fin. Una cosa que me atrae del cine es que me está costando, a mí la literatura no me costó tanto, yo entré súper rápido, por la puerta de enfrente antes siquiera de que empezara a golpear. Aunque si el cine se me diera y tuviera que optar entre una y otro, podría dejar la literatura, pero como te digo, creo que nunca ocurren esas cosas. Espero dirigir el año que viene, estoy trabajando un guión, un corto. No cree que se estrene aquí, mis películas creo van a ser súper poco comerciales, quizá Mala Onda no, pero el resto sí, las que quiero escribir o dirigir. Me atrae mucho la producción también, la edición, y no sólo en cine, en literatura también, lo he hecho un par de veces y me encanta, creo que soy un editor frustrado. Me gustaría ser editor para no dejar que todo el mundo publicara tampoco.

 

3.- Háblanos un poco de Las Películas de mi Vida, tu nueva novela.

 Estoy súper contento con ella, muy entusiasmado. En cierta manera es un libro infantil, te explico, hace como cuatro años atrás fui invitado a unas charlas de ambiente muy intelectual sobre íconos culturales del siglo XX en Chile. Se hablaba de Neruda, el poema 9, etc. Y yo un poco por molestar dije que quería analizar Papelucho. Papelucho es algo así como  Manolita Gafotas, una saga de doce capítulos que se publicaron a lo largo de treinta años, una especie de Daniel el travieso chileno que escribe con su propia voz y hace una especie de diario de vida. La mayor gracia del libro es el ángulo con que él ve las cosas, una mirada especial, ni demasiado dura ni demasiado ligera, ni demasiado chico ni demasiado adulto. Entonces lo que yo quise hacer con Las Películas de mi Vida fue algo como un Papelucho para adultos, además, de ahí el título, está contada a través de las 50 películas más importantes que este chico ha visto. Pero no es un libro cinéfilo, es un truco esto, jugar con eso de que uno, más que el plot o el actor secundario de cierta película recuerda con quién y dónde la vio. Y un poco sin querer, ahora que lo he analizado, es un poco como McOndo resumido, en el sentido de que la cultura global termina siendo tuya, local, tus recuerdos, El libro de la selva  o Infierno en la torre termina siendo para ti un libro o una película chilena, peruana, etc.

 

4.- ¿Qué crees que ha quedado de aquel manifiesto que escribiste junto a Sergio Gómez para la antología McOndo que publicó Mondadori, cómo ha envejecido, o madurado, esa generación de jóvenes parricidas?

 Primero que nada no comparto la palabra parricidas. Y bueno fue un prólogo, la crítica lo trató como un manifiesto pero lo que hace la crítica escapa de mis manos. Mira, en un principio sentí que fue un gran error, pero a la larga creo que le debo mi carrera a ese prólogo. Lo siento como una bendición, no es que me quiera colgar tanto de él, pero surge sin querer. Es divertido, es un juego. Y sin duda las posibilidades que ahora último se me han dado han sido por McOndo, en USA les encantó McOndo. Por ejemplo Las Películas de mi Vida sale simultáneamente en castellano y en inglés, lo cual es muy agradable, me gusta mucho. Al final me interesa más lo que puedan opinar en Nueva York que en Santiago. Y sobre cómo le ha ido a la gente de McOndo, bueno por ejemplo Xavier Velasco el reciente Premio Alfaguara es McOndo sin que quizá lo sepa, el resto no sé, hay cierta polémica aún, no sabemos si reeditarlo o no, por ejemplo. Pero quiéranlo o no, Gamboa es mucho más conocido ahora, Bayly también, Fresán es una estrella, entre otros.

  

5- ¿Tienes en mente algún libro de relatos, confieso que el que incluiste en Se Habla Español era a mi juicio el mejor de la colección, o ahora mismo sólo piensas en función de novelas, o de películas?

 Sí, tengo por contrato que entregar uno en octubre para que salga en octubre del próximo, algo así como El Señor de los Anillos “on theaters December 2004”, pero Octubre 2004. Tengo ya varios terminados, estoy trabajando en el resto.

 

6.- No sé si te lo han dicho pero a pesar de ese universo de drogas, sexo y rock and roll en el que se mueven muchos de tus personajes (sobretodo los de tus primeros libros), se respira cierto tono moralista en tu ficción: los chicos malos y cool acaban mal, y los chicos buenos que nunca fueron ni serán tan cool como los anteriores, a pesar y quizá por eso mismo, terminan siempre bastante mejor. ¿Qué opinas al respecto?

 Sí, estoy de acuerdo. Es que a mí me interesan más los personajes secundarios. Por ahí entro, me interesa más el chico de Almost Famous (la película de Cameron Crowe) que el roquero por ejemplo, el rol del que escribe El Gran Gatsby que el gran Gatsby. Me atraen ese tipo de personajes, y esa es la onda un poco de Las Películas de mi Vida, que es casi un libro en contra de Mala Onda, ambos personajes se encuentran, y el del nuevo libro es un poco el chico que nunca hubiera formado parte del grupo de Matías Vicuña, quien al final termina siendo un tipo bastante huevón.

 

7.- ¿Cuál de tus libros prefieres? Si tuvieras que recomendarle uno a un lector que se acerca por primera vez a tu obra ¿cuál sería?

 Las Películas de mi Vida. Y después Por favor, rebobinar, y Primera Parte, la recopilación de artículos en prensa.

 

8.- ¿La obra de qué escritores contemporáneos te llama la atención, a quiénes te sientes cercano?

 Me llama mucho la atención la carrera de Vargas Llosa, me siento un tanto identificado por eso de querer se otra cosa, presidente en su caso. Yo nunca sería presidente, pero sí me pasa con el cine, llego a pensar que yo podría arruinarme por el cine, no sé, produciendo una película en medio del desierto por ejemplo. Pero esas carreras como las de Vargas Llosa o García Márquez son demasiado exageradas, no las deseo, no quiero ser ultra-mega-giga famoso, qué horror sentir que uno no puede ni caminar por las calles. Me siento mucho más cercano a las carreras de escritores norteamericanos. Richard Ford por ejemplo me parece como lo perfecto, y a nivel más trash, y me voy a arrepentir luego de decir esto, me siento muy cercano a Douglas Coupland, en un momento fue como la estrella y luego poco a poco fue desapareciendo pero sigue publicando y cada vez tiene menos público y cada vez escribe mejor, Todas las familias son psicóticas por ejemplo. Yo creo que en algún momento pasará a formar parte del canon norteamericano.

 

9.- ¿Qué opinas de los libros de Roberto Bolaño?

 Me gustan mucho, sobretodo sus libros de cuentos, tanto así que son un poco como mis libros de cabecera ahora. Estoy leyendo puro cuentos para terminar mi libro de relatos, yo soy una persona que cuando empiezo a leer me dan ganas de escribir, soy como súper samplero. Siento que si uno lee los cuentos correctos te gatillan exactamente a lo que tu querías escribir, y Bolaño es alguien que a mí me abre puertas, me llena, me gatilla. Y aparte se siente cool que sea chileno, es como “uyy un chileno lo puedo lograr”

 

10.- ¿Qué se sintió ser el “escritor de la portada de Newsweek”? Supuso una pequeña conmoción dentro del ambiente de la literatura hispanoamericana, incluso Rodrigo Fresán publicó un artículo al respecto.

 Miedo. En principio pensé “ahora me van a odiar más”. Y luego “por qué yo”, es una duda constante. Por qué no Rodrigo por ejemplo, que se supone que es mucho mejor que yo. Somos amigos pero ante cierta gente uno se siente como culpable. Luego piensas “qué significa mejor”, y es raro explicarlo pero por alguna razón yo llamo mucho la atención. Tampoco me molesta, hay cosas peores, como ser la portada de El Chino (un diario sensacionalista peruano) o salir en la página de Policiales. Pero me gustó mucho más salir en The New York Times, lo disfruté, estaba en Estados Unidos, en Connetticut con unos amigos, fuimos a un Starbucks, cogí el diario y fue “miren aquí salgo yo”. Uno quiere que lo lean, no es una compulsión histérica pero entre que lo tuyo sea recibido bien o mal, es mucho mejor que se reciba bien. La prensa, la fama, tiene que haber algo de eso, yo también quiero poder acceder a los libros de otra gente, por ejemplo con Xavier Velasco que acaba de ganar el Alfaguara, yo no tenía idea de quién era y ahora tras el relumbrón éste tengo ganas de leerlo, de saber más de sus libros, de su trabajo, sin eso no podríamos estar hablando de él. Claro, pero de ahí estar todo el día hablando de él, fotos por aquí y por allá, no.

 

11.- ¿Cuánto tuvo que ver Alberto Fuguet en la elección de este nuevo premio Alfaguara que en apariencia es muy McOndo?

 Te digo la verdad, objetivamente nada. O sea fue mi voto entre seis, yo no hice lobby  ni nada, entre los dos o tres que había yo dije “Yo quiero éste, me siento más cercano a él”. Dije una sola frase que a lo mejor tuvo algo que ver, dije “Pienso que con éste estamos botando más al futuro, este libro mira hacia delante y los otros miran hacia atrás”. Mira, los premios tienen que ver muchísimo con el jurado, si pones a Günther Grass en Cannes jamás va a ganar Matrix, va a ganar una película afgana sobre derechos humanos. Yo estaba dispuesto a pelear por esa novela pero no hizo falta, todos estuvimos de acuerdo.

 

 ©Diego Salazar 2003

 Sumario Narradores sin Escamas