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El Quijote en el Congreso de los Diputados  durante el Debate sobre el Estado de la Nación en España

Madrid. España. Julio 2001

El líder del partido socialista José Luis Rodríguez Zapatero llevo al congreso de los diputados  durante el reciente Debate del Estado de la Nación, una propuesta para la celebración del 400º aniversario del El Quijote como representación de la cultura española en el año 2005. La iniciativa enmarcada dentro de las cinco propuestas referenciales que el PSOE había hecho para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, no dejo de sorprender tanto al presidente del gobierno José María Aznar López como a todo su partido. La reacciones a la iniciativa no se hicieron esperar desde uno y otro lado de los bancos del congreso de los diputados. Aquí traemos la información de los hechos: la propuesta completa que hizo José Luis Rodríguez Zapatero sobre este asunto, los comentarios del  ministro de la Presidencia Juan José Lucas del partido Popular después de la intervención del nuevo secretario general de los socialistas, las reacciones de los portavoces parlamentarios del PSOE e Izquierda Unida y dos artículos de columnistas de opinión de los diarios El País y  ABC, así vieron sus articulistas la llegada de D. Quijote al Congreso de los Diputados una tarde calurosa del mes de junio. Tomen asiento sus señorías y lean.

 

La Propuesta ......

José Luis  Rodríguez Zapatero. Partido Socialista Obrero Español en el Congreso de los Diputados día 26 Junio 2001. Interviene en el Debate del Estado de la Nación.

Señorías:

En el año 2005 se cumplen 400 años de la aparición de El Quijote, el más universal de nuestros personajes, el más emblemático de la lengua que nos une en la diversidad de lo hispano.

Indiscutidos Cervantes y su obra, sería muy deseable que el centenario, como lo intentaron los de la generación del 98 hace un siglo con menores posibilidades, nos sirviera de plataforma cultural para dar más fuerza a la lengua de Cervantes.

Desde EEUU, pasando por México hasta la Patagonia, saltando el Atlántico hasta España, o el Pacífico hasta los resistentes de Filipinas, la lengua española se expande con fuerza hacia el resto del mundo.

Es la identidad de identidades de eso que los angloamericanos llaman lo hispano, aunque lo definan por exclusión. Ese “vosotros los hispanos”, tenemos la obligación y la oportunidad de convertirlo en un “nosotros los hispanos”. El nosotros de la creatividad cultural que definirá nuestro papel en el siglo XXI.

En un momento en que se buscan estrategias de acompañamiento a nuestra presencia en Iberoamérica, Cervantes y Don Quijote nos pueden ayudar a definir la proyección universal que compartimos con todos los creadores hispanoamericanos.

Es, Señoras y Señores Diputados, el elemento de cohesión más potente del que disponemos como país proyectado al otro lado del Atlántico. Es el espacio de oportunidad más claro para nuestro desarrollo en la nueva civilización de la red, unidos con los que nos dan fuerza en tantos países de América.

Con el instituto Cervantes, con las Academias de la Lengua, con el plantel de grandes creadores que ha recibido el legado cervantino, podemos hacer del 400 aniversario el gran arranque cultural del nuevo siglo.

Con proyectos como éste habremos hecho como quería Azaña  y estaremos convirtiendo la política en el estadio superior de la cultura.

 

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La  Respuesta....

Juan José Lucas ministro de la Presidencia del Partido Popular, afirmó que El Quijote representa en la historia cultural de España "algo así como los Harlem Globetrotters".  

La contra respuesta....

 Jesús Caldera, portavoz parlamentario del PSOE, vio la frase de Lucas como una burla a la propuesta socialista y replicó con un proverbio chino: "Cuando señalas la luna con el dedo, los tontos miran el dedo". Felipe Alcaraz, de Izquierda Unida, dijo que habría que practicarle un "análisis de sangre" al autor de la frase.

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La Opinión Publicada diario El PAIS

JUAN CRUZ

   Señor Quijote

'Otra vez la misma deliberada historia ad usum hispanorium, la misma absoluta, cerril, exasperante estupidez, la misma mala fe. No sabe uno si llorar de risa o reír de rabia'. Jaime Gil de Biedma siempre le pone palabras a los estados de ánimo, y aunque el texto procede de cuando se quiso retratar en 1956 ahora sirve para vigilar en el espejo lo que le pasa a este país que se cae de risa cuando oye hablar del Quijote. Es verdad que Zapatero no sacó a tiempo el argumento del aniversario del glorioso personaje machadiano de Cervantes, y quizá este país desacostumbrado a la cultura reciba mejor una referencia parlamentaria a la General Motors que a Antonio Machado o a Luis Cernuda.

Pero lo cierto es que Zapatero sacó en la procesión del hemiciclo ese nombre glorioso y raro, junto a la noticia de un futuro aniversario. Y para qué fue aquello. Lloraron de risa los populares, se mofaron del neófito Zapatero y mandaron a repicar a los que habitualmente están silenciosos en el hemiciclo de las cíclicas broncas. Todo el mundo se rió de Zapatero, fue tan enconado el ruido que incluso Arenas, de la tierra de Cernuda, se rió de él diciendo que hubo un debate -el de Borrell- en el que se habló de devengos y que ahora se hablaba, en términos igualmente ineptos, de la criatura de Cervantes. ¡Devengos y Cervantes! Quién le manda a Zapatero a meterse en ese jardín, dijeron otros, de modo que fue creciendo la marea que invitaba al líder de los socialistas a irse a otros berenjenales en los que ellos, además, estuvieran más cómodos. Se ignora, de momento, qué piensa Jon Juaristi de todo esto, porque lo que sugería Zapatero es que fuera el Instituto Cervantes, junto con la Academia Española de Víctor García de la Concha, el que entrara en conciliábulo con el Gobierno para convertir ese aniversario en una campanada de la imaginación en español, cuyo centro neurálgico es precisamente el territorio de la Mancha del que habló Carlos Fuentes y del que parece que no es lícito abrir debate en el Parlamento.

Bueno, se rieron y ya está, todo el mundo se rió de la ocurrencia. Me acosté pensando que algún día dirán 'Váyase, señor Quijote', hasta que leí aquellas palabras de Gil de Biedma y me dormí creyendo que quizá todavía no habían pasado los cuarenta años tan famosos de la España final, la de estos tiempos.

 

 La Opinión Publicada diario ABC

 Don Quijote

Por Jaime CAMPMANY

Quién iba a decirle a Aznar que Don Quijote aparecería en el Parlamento para convertirse en argumento del debate sobre el estado de la Nación. A lo mejor, nos encontramos en ese punto de la cultura del país en el cual importa tanto el centenario del Quijote como la venta de Ertoil a Cepsa dando un rodeo por Inglaterra, aquella «desleal isla maldita». La más clara ventaja que presenta Rodríguez Zapatero sobre Felipe González es que Zapatero sabe cuándo se editó el Quijote y a Felipe González no hay quien lo saque de Mortadelo y Filemón y lo meta en Rinconete y Cortadillo.

Ni siquiera doña Carmen Romero, profesora de Historia de la Literatura y diputada a Cortes por Cádiz, se ha atrevido hasta ahora a llevarse el Quijote al palacio de la Carrera de San Jerónimo y explicarles a los padres de la patria que en el año 2005 se cumple el cuarto centenario de su publicación, o mejor dicho, de la publicación de la primera parte, que la otra tardó unos años en llegar. Los señores diputados que padezcan nesciencia o profesen de iletrados, que los hay, y bastantes, como en toda viña del Señor, podrán reírse de la iniciativa de Zapatero, pero no es ninguna tontería, mucho más si contemplamos esta Babel que estamos alzando.

Celebrar con la solemnidad y la pompa que merece el cuarto centenario del Quijote puede servir para honrar al Príncipe de los ingenios españoles, y de paso enaltecer a la lengua castellana, que la hablan cuatrocientos millones de habitantes de la Tierra, y que en cambio aquí, en la mismísima España, hay quien quiere comérsela por los pies como si en eso consistiera el hecho español del plurilingüismo. Además del homenaje al Quijote, Zapatero propuso la reforma del Senado, un acuerdo de convergencia de España con Europa y de Europa con Estados Unidos. Aznar recogió lo del Quijote y desechó lo demás olímpicamente. La ministra de Cultura quedaría satisfecha, digo yo.

Pero debo señalar con tristeza que los señores diputados no poseen reflejos ni viveza para aprovechar las referencias culturales de sus compañeros, si no de partido, al menos de pupitre. Por ejemplo, el señor Anasagasti perdió la ocasión de poner el Quijote sobre su cabeza, ya que la tiene desierta aunque disimulada con un artístico oasis. Cuando le aseguró altaneramente al presidente del Gobierno que no podría acabar nunca con el nacionalismo (el nacionalismo es tan eterno como la eternidad misma), podría habérselo dicho con una metáfora del Quijote. «Su Señoría está alanceando molinos de viento».

Ni reforma del Senado, ni convergencia con Europa, ni mucho menos convergencia con Estados Unidos, que luego se incomoda Llamazares, pues todavía vive instalado en la guerra fría. Ya tengo dicho que este nuevo coordinador de Izquierda Unida «Llama-zares» y no vienen zares. Vienen Marx, Lenin y Stalin. Llamazares aún no ha llegado ni a Gorbachov con su perestroika, no digamos a Yeltsin con su vodka. Dicho intelectual, Llamazares digo, empezó con una cita de Borges y una referencia a Gulliver, ésta seguramente en honor a doña Ana Botella. Pero donde más apoyaba sus argumentos era en citas de don Antonio Maura. Aquí, el manicomio, sigue lleno.

La única iniciativa que recogió Aznar fue la de la conmemoración del Quijote. Se conoce que le gustó la idea de mantenerse en la presidencia del Gobierno en el año 2005, a pesar de sus promesas de descargar ese peso en alguien cuyo nombre ya se sabrá «cuando toque». Si en el lugar de Zapatero hubiese estado Felipe González, el sevillí habría dicho: «En el año 2005, desde La Moncloa, mandaré conmemorar el centenario del Quijote, de Mortadelo y Filemón y de lo que haga falta».

 

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