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DOCUMENTOS
Lucia
Etxebarria reconoce que fue presionada para presentarse al Premio
Primavera 2001
Madrid.
España. Junio 2001
Según
ha podido saber la redacción de Literaturas.com, circula un correo
electrónico del último Premio Primavera, Lucia
Etxebarria, donde
escribe a su rival Susana Fortes,
finalista, todas sus opiniones y su versión respecto al
prestigioso certamen.
En
el mensaje se comentan desde la peripecias del fallo del jurado
hasta el número de votos alcanzado por cada una de ellas y la
posición de cada miembro encargado de decidir.
Señala
en la carta electrónica el enfado de una destacada
personalidad que abandonó la sala de reunión del jurado.
La
presión sufrida por parte de un ejecutivo de una potente editorial
para que se presentara al premio.
Cita
la malintencionada crítica recibida por un suplemento cultural de
gran tirada hacia su obra una vez publicada.
Generosa
en vocabulario, da expresión a lo harta y cansada que está de
recibir golpes en su
carrera de escritora.
Escribe
que el escándalo del premio fue aireado por una columnista
dominical donde en tres artículos consecutivos daba las claves de
lo que había pasado.
Lamenta
el daño que se ha
hecho al premio por las filtraciones interesadas de las votaciones.
Apunta
que un tercer escritor en disputa era sostenido por un miembro del
jurado, no se desvela el nombre del autor.
Niega
que su novela no estuviera terminada -como sostenían algunas
acusaciones- asegurando
que el manuscrito tenía 500 folios.
Según
la escritora también estaría implicada en el culebron la directora
de otro suplemento cultural, quien apuntó en su día haber recibido
un e-mail diciendo que el fallo del premio era un tongo.
Hasta
aquí lo que sabemos
EDITORIAL
El Aviso esta
dado
Literaturas.com
El último Premio Primavera 2001 que se convoca en
España ha estado lleno de polémica: por un lado, la guerra entre
editoriales, por otro, la
presión ejercida a una escritora para que presentara una
obra a concurso y por ultimo las
revistas culturales que remataron la faena con sus críticas
movilizando o desanimando a los potenciales compradores filtrando
las interioridades del fallo discretamente.
Estimados lectores, esta es la feria de las vanidades
literarias de nuestro país: según ha podido saber Literaturas.com,
el entramado de este premio tiene el siguiente
reparto, las presiones para que una de las
autoras se presentara, la casi seguridad de la perdedora de que ella
sería la elegida en conquistarlo y la decisión de un miembro del jurado de
levantarse de la mesas por no estar de acuerdo en la decisión última
conforman este folletín hispano de nuevo cuño editorial, una vez más,
con muchos millones por el medio.
Nada de esto debería salpicar a los escritores que
se les supone libres, ni a los críticos que se les supone
independientes, ni al
jurado que se le supone intocable.
De nuevo nos encontramos con la voracidad opaca de la
industria editorial española y en manos de quien estamos: una legión
de insaciables merca-técnicos
al servicio de la literatura más consumista, de las voces más
inquietantes que disparan prestigios o los condenan, en las esferas
burdas de unos ejecutivos sin escrúpulos, como siempre en la
codicia del dinero fácil.
Es necesario que en este país empiecen a cambiar
muchas cosas y seamos más transparentes en nuestras realizaciones, desde las formas únicas y consagradas de
distribuidores, editores y grupos de comunicación afines apoyando o
maltratando un libro por el hecho de no pertenecer a una cuadra mediática, hasta la modernización
de conceptos, formas y actuaciones necesaria en la regeneración de
la industrial.
El negocio editorial da importantes sumas de
prestigio social y dinero, lo que acaba convirtiendo la pasión
por escribir en un ejercicio de compra-venta
por ver quien alcanza lo antes posible la vitrina vendedora
del mes. Publico a quien vende, vende quien yo publico.
La apabullante e incomprensible
saturación editorial, el excesivo número de libros a la
venta siempre con el cuño de novedad, las devoluciones masivas
discretas y el secretismo en el numero de ejemplares por edición, choca con la realidad de las cifras de ventas,
lectores y creadores.
Esta carrera suicida de grandes premios millonarios, montajes escénicos,
traslado de escritores de una empresa a otra a golpe de
talonario junto a los autores estrellas, está llevando a la confusión al publico no
lector y decepcionando
al publico comprador. El aviso esta dado.
El libro hoy ya no es un objeto de culto, ni un
producto cultural , es un diablo vestido de orgullo, un ruido
incesante y una acumulación sin precedentes de luchas entre
editoriales, escritores y medios de comunicación.
El debate intelectual que se viene denunciando acaba
siempre en un no me metas el dedo en el ojo que te lo meto yo
a ti, es decir, en una pelea del tú más,
donde no se profundiza ni en las causas, ni en la razones del
estanque de agua quieta donde nos hayamos: Es preferible
sobrevivir en la tranquilidad que agitar. Que depuren ellos.
Es increíble que surjan presiones a un
diario para que se dejen
de publicar separatas más o menos criticas y divertidas en un periódico
porque atacan a sus escritores estrellas de un medio u otro.
Es increíble que haya aparentes y descarados
chanchulleos para conseguir premios privados y estatales.
Es increíble los vetos inadmisibles e infundados para que un escritor
grande entre en la Academia por causas mezquinas e intolerables.
Es increíble
el rendir culto y
pleitesía al poder en voz alta por teléfono por los favores
realizados después de
conseguir un prestigioso galardón de nuestro país.
Es increíble
que se consolide
las estructura de “negros” que son premiados por un
trabajo en donde la estrella solo pone el nombre.
Es increíble que
personajes públicos que violan esta norma aun sean capaces de
seguir impartiendo sermones en medios de comunicación o desde
puestos de responsabilidad estatal.
O increíble la ultima
controversia sobre los premios multimillonarios salpicando a nuestra
herencia cultural.
El panorama nacional de las letras es un hervidero de chismorreos de salón con canapés
fríos, capillitas mediáticas en lujosos salones de conferencias muy bien pagadas,
de envenenamientos con testigos en
restaurantes de cinco tenedores y ninguneos perversos cargados de
ese rancio espíritu que todavía impregna nuestra sociedad “más
culta” y que creíamos
tener superado.
Da pena contemplar el espectáculo publicitario de
escritores vendidos como marcas comerciales, críticos que comen cada día en una mesa
distinta como si no les
pagaran dignamente por ejercer su profesión con independencia,
medios y editoriales globalizados consagrados a sus santas causas a
este y al otro lado del océano como hace quinientos años, y
lectores pacientes, influidos y sabiamente manipulados para
adquirir siempre los últimos libros de la factoría vendomás.
El aviso esta dado: cada vez el índice de lectores jóvenes
y adultos es menor, baja la asistencia a las ferias, citas y eventos
relacionados con el sector,
surge la incomodidad
de los creadores al estar en el escaparate de guerras que no
son suyas y una nueva generación de lectores críticos se abre
camino, nos lo demuestran las crecientes pequeñas editoriales que
han aparecido, las activas revistas literarias independientes de
papel y en la red , el progresivo conocimiento del público de todo
lo que se está haciendo y como se juega con sus emociones
literarias desde los grandes despachos.
El aviso esta dado, porque van a surgir nuevas redes
de distribución no convencionales, se va abrir camino un nuevo concepto de lectura,
habrá páginas independientes que movilicen a los lectores y
formen otra opinión, habrá un nuevo concepto
en los derechos de edición digital en beneficio de los
autores y se sumaran atractivos medios de lectura multiactivos. Esto esta
cambiando y desde los soportes convencionales y con las actitudes
demostradas están empujando a que el proceso se acelere.
Solo hay una obligación moral de mostrar lo que hay;
y lo que hay, como muchas veces sabemos y nos callamos, es
mediocridad y miedo.


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