DOCUMENTOS


 

Ministerio Educación Cultura y Deporte de España

Proyecto de Estudio: Encuesta sobre hábitos lectores de la población escolar entre 15 y 16 años

 

1. Justificación

            La investigación ha evidenciado que existe una relación muy estrecha entre hábitos lectores y rendimiento académico, de tal forma que los alumnos que más leen obtienen mejores puntuaciones en las pruebas escolares. Pero la importancia de leer va más allá de lo meramente académico, ya que la lectura es un instrumento fundamental para el crecimiento personal y social de los individuos. Así, se ha comprobado que la lectura estimula la convivencia y las conductas socialmente integradas, contribuye a aumentar el vocabulario, fomenta el razonamiento abstracto, potencia el pensamiento creativo, estimula la conciencia crítica, etc. Pero, además, la lectura es una inagotable fuente de placer. Desde esta perspectiva, el fomento de la lectura es y debe ser una prioridad de todo sistema educativo y, para ello, el primer paso es conocer los hábitos lectores de sus alumnos.

En España se han realizado ya varios estudios sobre los hábitos lectores de la población. Todos ellos han llegado a similares conclusiones: los españoles leen poco y su afición, alta en los primeros años escolares, disminuye con la edad, siendo la adolescencia un momento crítico. Así, en el Estudio de hábitos de lectura y compra de libros, trabajo encargado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte en colaboración con la Federación de Gremios de Editores (MECD, 2000), se ha encontrado que apenas lee el 58% de los españoles, el 36% lo hace con periodicidad semanal (lectores frecuentes) y el 22% mensual o trimestralmente (lectores ocasionales). Por edades, mientras que el 42% de los jóvenes de entre 16 y 24 años son lectores frecuentes, la cifra desciende progresivamente hasta alcanzar el 25% en los sujetos con 55 años o más. Esos datos son coherentes con los obtenidos por la Sociedad General de Autores y Editores en el recientemente publicado Informe sobre hábitos de consumo cultural (SGAE, 2000). Allí se indica que más de la mitad de la población mayor de 14 años no lee casi nunca, el 61% no ha comprado ningún libro desde hace más de un año y en el 40% de los hogares hay menos de 50 libros.

Entre los estudios centrados en la población escolar se encuentra el realizado por el Ministerio de Cultura en 1980 (MC, 1980). En él se refleja que sólo un 11% de la población de entre 6 y 13 años lee a diario, en contraposición al 41% que no lo hace casi nunca. Estos datos son claramente diferentes a los ofrecidos por la encuesta de seguimiento y evaluación de resultados de la Campaña escolar de fomento de la lectura en Andalucía (1987), en el cual se concluyó que el 81% de los niños de 12-13 años de esta Comunidad Autónoma lee varios días a la semana, y que sólo el 3% lo hace menos de una vez al mes.

Por último, el Informe Juventud en España 2000 (INJUVE, 2001) ofrece datos preocupantes: indica que la combinación de la oferta audiovisual con la informática se refleja en un rapidísimo descenso del número de lectores y lectoras. Según este último informe, en el año 1995 la proporción de jóvenes de entre 15 y 29 años que se decían interesados por la lectura alcanzaba sólo el 26%; en el año 1999, esta proporción cayó hasta el 14%.

En todos estos estudios la metodología utilizada es la encuesta, siendo también similares los parámetros e indicadores estudiados: frecuencia de lectura, frecuencia de compra, tipo de publicaciones leídas (libros, publicaciones periódicas, revistas...) y temas preferentes de lectura. Asimismo, estos datos suelen aparecer desglosados por zona geográfica (normalmente la Comunidad Autónoma o el municipio de residencia) y en relación con los factores asociados a ellos (nivel de estudios, situación socioeconómica, sexo, edad).

Se dispone, por tanto, de una descripción aproximada de la situación. Sin embargo, aún no se han estudiado los factores que condicionan dichos hábitos y, sin tal conocimiento, resulta difícil tomar las decisiones adecuadas para intentar cambiarlos. Un especialista en animación a la lectura lo decía con estas palabras: “En el hábito lector existen zonas oscuras, por eso resulta difícil generarlo y alimentarlo con fórmulas concretas” (Coronas, 2000: 53).

Los estudios realizados sobre el tema en todo el mundo pueden ser clasificados en dos grupos en función de los factores sobre los que se centran (Chall y Marston, 1991). Entre ellos existe un primer y mayoritario conjunto de trabajos han analiza las características del lector y su relación con los hábitos lectores. En este grupo, se han incluido como variables de estudio el sexo, la edad, el hábitat, el nivel de estudios o la Comunidad de residencia, todos ellos factores inmodificables, por lo que su conocimiento tiene escasa utilidad para el desarrollo de programas. El segundo grupo de investigaciones analiza las características del texto y su relación con el interés del lector. Así, se ha encontrado que los adultos prefieren argumentos relacionados con sus propias vidas y los adolescentes aquellos que contribuyen a la comprensión del mundo. Asimismo, se ha comprobado que en las personas adultas la accesibilidad, la facilidad o dificultad y el interés del texto son los factores que afectan a las características de los hábitos de lectura.

En consecuencia, si se quieren tomar decisiones para fomentar y consolidar los hábitos lectores es preciso conocer cuáles son las variables que los condicionan. Por ello es igualmente necesario plantear los objetivos de investigación no sólo desde el conocimiento de los hábitos de lectura, reflejados en cuánto lee la población estudiada, sino que se trata también de determinar qué factores escolares, personales y familiares están relacionados con dichos hábitos.

2. Objetivos

Este estudio tiene como finalidad conocer cuáles son los hábitos lectores de los adolescentes españoles con edades comprendidas entre los 15 y 16 años y los factores relacionados con ellos.

Esta finalidad se concreta en una serie de objetivos de trabajo:

1.  Analizar los hábitos lectores de los adolescentes españoles en función de sus características personales y sociales.

2.  Determinar qué factores escolares, personales y familiares están relacionados con esos hábitos de lectura y cuantificar, en lo posible, su aportación.

3.  Conocer las actividades de fomento de la lectura, tanto como actividad curricular como extra-curricular, que se llevan a cabo en los centros educativos para esos jóvenes y su posible influencia en los hábitos lectores.

3. Metodología

En coherencia con estudios realizados anteriormente sobre esta temática, el enfoque metodológico más adecuado para conseguir los objetivos es el método de encuestas. Esta técnica permite obtener información de una gran cantidad de sujetos de forma rápida y económica, siendo posible además inferir los resultados obtenidos a toda la población.

El estudio tendrá dos unidades de análisis distintas: por una parte, el alumno y, por otra, el aula/centro al que asista. De esta manera, se recogerán datos de dos fuentes: el alumno y el profesor de Lengua y Literatura. Este último aportará información relativa al aula y al centro docente y su entorno. Como norma general, el profesor será el que imparta el área de Lengua Castellana y Literatura; en aquellos centros que utilicen como lengua vehicular de enseñanza una lengua distinta del castellano, será el profesor de Lengua y Literatura de la lengua vehicular (Catalán, Gallego, Euskera o Valenciano).

Las poblaciones del estudio serán, por una parte, todos los alumnos que cursan 4º de Educación Secundaria Obligatoria en España. En el curso 2000/01, esta población se estima en unos 500.000 alumnos. Y, por otra, todos los centros docentes que impartan Educación Secundaria Obligatoria en España. En este curso son, aproximadamente, unos 9.500 centros.

Se seleccionará una muestra representativa de alumnos para el conjunto del Estado, utilizando un muestreo estratificado de conglomerados en dos etapas. Los estratos utilizados serán la Comunidad Autónoma y la titularidad del centro (público/privado). Dentro de cada estrato se realiza un muestreo por conglomerados, seleccionando primero un centro educativo (primera etapa) y, posteriormente, un aula de 4º de ESO escogida aleatoriamente entre todas las que hubiera en el mismo (segunda etapa). Con un nivel de confianza del 95,5% y asumiendo un error muestral máximo de 0,10σ, el tamaño de la muestra podría ser de 3.500 alumnos, siendo la cifra final determinada en función de los resultados del estudio piloto.

Con esta procedimiento se habrá obtenido también la muestra de la segunda unidad de análisis, los centros/aulas. Así, la muestra de centros será de 140; por tanto, se recogerán datos de 140 docentes.

Para recoger la información se partirá de dos conjuntos de indicadores, cada uno para una unidad de análisis:

A. Indicadores del alumno

Generales

1.         Datos personales (edad y sexo)

2.         Éxito académico (rendimiento general y en Lengua y Literatura)

3.         Expectativas académicas y profesionales

Familia y hogar

4.         Nivel socioeconómico de la familia

5.         Nivel cultural de los padres

6.         Composición de la familia

7.         Hábitat

8.         Recursos de lectura en el hogar (número de libros; tipo; compra de libros, periódicos y revistas…)

9.         Otros recursos de tiempo libre del hogar

10.     Hábitos lectores de la familia

11.     Actitudes de la familia frente a la lectura

12.     Fomento de la lectura por parte de la familia

Escuela

13.     Participación y valoración de las actividades de fomento de la lectura en la escuela

14.     Valoración de los libros recomendados desde la escuela

15.     Satisfacción con la escuela

Biblioteca de aula y escuela

16.     Utilización de la biblioteca

17.     Conocimiento de los fondos

18.     Valoración de la biblioteca y sus fondos

19.     Interés por la biblioteca

Hábitos lectores

20.     Preferencia lectora (tipos y géneros de lectura)

21.     Frecuencia lectora (número de libros y otras lecturas)

22.     Tiempo de lectura (tiempo semanal, días de lectura, momento...)

23.     Lugar de lectura (habitual, preferido)

24.     Procedencia de los libros que lee

25.     Biblioteca personal (cantidad y calidad de los fondos, valoración)

26.     Actitud hacia la lectura (gusto por la lectura, motivos de lectura, finalización de libros…)

Otras acts. de tiempo libre

27.     Actividades realizadas y distribución de las mismas

28.     Uso de la televisión

29.     Uso de juegos audiovisuales

30.     Consumo de ordenador

 

B. Indicadores del centro/aula

 

Datos del centro

1.         Titularidad del centro

2.         Tamaño

3.         Niveles educativos que se imparten

Entorno

4.         Tamaño de la población

5.         Existencia de bibliotecas y otros recursos culturales

6.         Recursos que ofrecen las bibliotecas del entorno y relación con el centro

7.         Existencia de campañas de fomento de la lectura y participación en las mismas

Organización del centro

8.         Actividades específicas de animación a la lectura: existencia, responsables, temporalización…

9.         Preocupación por la lectura en el Claustro

10.     Colaboración con otras instituciones

Biblioteca del centro y del aula

11.     Fondos: cantidad y calidad

12.     Acceso y frecuencia de uso

13.     Posibilidad de tomar libros de la biblioteca en préstamo

14.     Gestión de la biblioteca: responsabilidades y participación de profesores y alumnos

15.     Adecuación del presupuesto que el centro dedica a la biblioteca

16.     Compra de prensa periódica por parte de la biblioteca o del centro

Dpto. de Lengua y Literatura

17.     Grado de coordinación, comunicación e intercambio dentro del Departamento de Lengua y Literatura acerca del tratamiento de la materia

18.     Puesta en marcha de actividades de animación lectora en el Departamento

Profesor de Lengua y Literatura

19.     Hábitos y preferencias lectoras del profesor

20.     Motivación y satisfacción profesional

21.     Experiencia y formación docente (tiempo impartiendo la materia de Lengua y Literatura, formación inicial y permanente…)

Metodología docente

22.     Técnicas y recursos utilizados para animar a leer fuera del centro

23.     Recomendación de libros

24.     Metodología de enseñanza de Lengua y Literatura

25.     Actividades lectoras y de comprensión, frecuencia

26.     Métodos de evaluación de la lectura

Hábitos lectores del grupo de alumnos

27.     Valoración del grado de afición a la lectura de los alumnos

28.     Índice de suspensos en la materia de Lengua y Literatura

29.     Valoración de la capacidad lectora de los alumnos: comprensión lectora, velocidad lectora, etc.

30.     Grado de satisfacción del profesor respecto a los alumnos

 

Los instrumentos de recogida de datos utilizados serán dos cuestionarios elaborados “ad hoc”: uno dirigido al alumno y otro al profesor de Lengua y Literatura del grupo de alumnos. Ambos serán cuestionarios de papel y lápiz conformados por cuestiones cerradas.

Para la elaboración de los cuestionarios se seguirán los siguientes pasos. En primer lugar se preparará un borrador preliminar a partir de los indicadores. Este borrador será corregido y validado, inicialmente, por parte de expertos en medida en educación y en lectura. Por último, se realizará una aplicación piloto del cuestionario validado a una muestra de 100 alumnos y sus profesores. Con los resultados obtenidos se elaborarán los instrumentos definitivos.

Para realizar el trabajo de campo será necesario contratar a una empresa especializada en este tipo de tareas. La estrategia a seguir es que un encuestador se persone en cada uno de los centros docentes para aplicar los instrumentos tanto a los alumnos como al profesor seleccionado. Este trabajo de campo deberá realizarse en fechas compatibles con el calendario escolar, lo que implica que deberá llevarse a cabo entre finales de septiembre y mediados de mayo, fechas en las que la aplicación de los cuestionarios no altera demasiado las actividades normales del centro.

Tras la recogida de datos se realizará la grabación de los mismos. Dado el gran volumen de trabajo mecánico que supone, parece importante que esta fase la realice igualmente una empresa especializada.

Con los datos obtenidos se realizarán dos tipos de análisis. Para conocer los hábitos lectores en función de las características personales y sociales de los alumnos, se realizarán análisis clásicos, tales como análisis descriptivos sencillos tanto univariantes como multivariantes y análisis correlacional e inferencial.

Sin embargo, determinar los factores asociados con los hábitos lectores exige, por su parte, la utilización de técnicas estadísticas más complejas tales como los Modelos Multinivel. Este enfoque metodológico respeta la jerarquía natural de los datos y permite cuantificar con mayor exactitud qué porcentaje de varianza es explicado por cada factor, con lo que es posible conocer con mayor precisión las aportaciones reales de los factores.

4. Organización

Las tareas a realizar y los responsables de llevarlas a cabo son:

1.        Planificación del estudio y elaboración de los pliegos de condiciones técnicas para la contratación del trabajo de campo.

Responsable: Área de Estudios e Investigación del CIDE

Plazos: Febrero a Abril de 2001.

2.        Elaboración del marco teórico.

Responsable: Área de Estudios e Investigación del CIDE

Plazos: Febrero a Junio de 2001.

3.        Gestiones para la contratación, mediante concurso público, de la/las empresas que realizarán el trabajo de campo y la grabación de los datos.

Responsable: Área de Gestión del CIDE

Plazos: Marzo a Junio de 2001.

 

4.        Elaboración y validación de los instrumentos.

Responsable: Área de Estudios e Investigación del CIDE

Plazos: Marzo a Junio de 2001.

5.        Selección de la muestra.

Responsable: Área de Estudios e Investigación del CIDE. Será necesaria la colaboración del INCE para que proporcione la relación informatizada de los centros docentes de Secundaria de toda España con la que se realizará el muestreo.

Plazos: Junio de 2001.

6.        Preparación del trabajo de campo.

Responsables: CIDE en colaboración con la Dirección General de Cooperación Territorial y Alta Inspección. Es imprescindible contar con la colaboración del responsable de este último organismo, dado que es él quién tendrá que ponerse en contacto con los Directores Generales de las diferentes Comunidades Autónomas para obtener los correspondientes permisos para poder acceder a los centros de cada territorio.

Plazos: Julio y Septiembre de 2001.

7.        Trabajo de campo.

Responsable: Área de Estudios e Investigación del CIDE

Realización: una empresa contratada.

Plazos: Octubre de 2001.

8.        Grabación de los datos.

Responsable: Área de Estudios e Investigación del CIDE

Realización: una empresa contratada.

Plazos: Octubre de 2001.

9.        Análisis de los datos.

Responsable: Área de Estudios e Investigación del CIDE

Plazos: Noviembre de 2001.

10.    Elaboración del informe final.

Responsable: Área de Estudios e Investigación del CIDE

Plazos: Octubre a Diciembre de 2001.

11.    Apoyo en la gestión de todo el trabajo.

Responsable: Área de Gestión del CIDE

Plazos: Febrero a Diciembre de 2001.

 

Responsable del estudio:

María Tena. Directora del CIDE

La distribución temporal de las diferentes tareas está determinada por dos elementos: por un lado, las restricciones del calendario escolar que impiden realizar el trabajo de campo de junio a septiembre; por otro, los plazos necesarios para la resolución del concurso público para la contratación de la empresa que realizará el trabajo de campo. Teniendo esto en cuenta que no es posible llevar a cabo el estudio antes del verano del 2001 como se previó en un principio. La temporalización propuesta es la siguiente: 

 

meses

Feb

Mar

Abr

May

Jun

Jul

Ag

Sep

Oct

Nov

Dic

1.   Planificación del estudio

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

2.   Elaboración del marco teórico

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

3.   Gestiones para la contratación

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

4.   Elaboración y validación de los instrumentos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

5.   Selección de la muestra

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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