|
|
En
Documentos la información del diario El País de España (Enero
2002). Tras la reciente muerte de Camilo José Cela, su hijo Cela
Conde irrumpió con unas declaraciones explosivas acerca del legado
de su padre, él no exige títulos de propiedad, sólo quiere
confiar un buen futuro a su hija y por eso reclama lo que cree le
pertenece. La señora viuda de Cela en cambio tiene otra visión
distinta, justo la interpretación que el finado comunicó a
su amante esposa en vida... un testamento sólo para juristas. Don
Camilo gobierna también después de muerto. He aquí el culebrón
"made in spain" de una Herencia Cultural: no podían
faltar en el reparto sus parientes , la ciudadanía morbosa y la
información publicada.
El
misterio de la herencia de Cela
La
guerra entre los posibles herederos del Premio Nobel queda abierta
por el hijo y su viuda
©EL
PAÍS | Madrid. España
'Tenemos
que hablar. Está el testamento'. Marina Castaño habló a Camilo
José Cela Conde la tarde en la que éste se acercó a despedir los
restos de su padre, el escritor Camilo José Cela, muerto el pasado
día 17 en Madrid. Cerca estaba un académico y 10 minutos después
llegó un abogado de la viuda. Lo que le dijo éste a Cela Conde es
un misterio que provoca todo tipo de conjeturas sobre el legado
personal del escritor que ganó el Premio Nobel en 1989. La guerra
entre sus dos probables herederos principales, su viuda, Marina
Castaño, y su hijo, fruto de su relación con Rosario Conde, está
abierta.
Existieron
dos Celas. Uno vivió, creó y dijo un montón de exabruptos hasta
finales de los ochenta. El otro apareció en 1989 tras
renacer condecorado por un premio de gigante: el Nobel. El primero
estuvo casado con Rosario Conde y tuvo un hijo, Camilo José Cela
Conde. Vivían en Palma de Mallorca y pasaron juntos 45 años en los
que el escritor se había consagrado plenamente como figura clave de
las letras presumiendo entre otras cosas de no presentarse a premios
literarios. El segundo apareció un buen día en brazos de Marina
Castaño, una mujer 40 años más joven que él, y el escritor ganó
50 millones de pesetas por presentar una novela, La cruz de san Andrés,
al Planeta. Al primer Cela se le honró con poca pompa. El segundo
ganó, entre otros, premios de la relevancia del Cervantes o el Príncipe
de Asturias.
El
primero era un escritor hábil para los negocios. Creó una empresa
familiar a través de la que se gestionaban sus derechos, Camilo José
Cela Producciones; el segundo, mejor asesorado y con maneras casi de
magnate, formó cinco empresas con su nueva mujer. Unas, como
Palabras y Papeles, SL; Letra y Tinta, SL; Estudios Iceberg, SL; o
Lengua y Literatura, AIE, se dedicaban y se dedican a gestionar
todas las actividades y derechos del escritor y su esposa, que
ejerce como periodista y también ha hecho sus pinitos literarios.
Otras, como Salbos de la Sierra, se ocupaba de la gestión de
establecimientos turísticos.
Legado
personal
Casi
todo su legado personal está en las sociedades en las que, en su
mayoría, Marina Castaño, que también ha sido consejera de la Caja
de Ahorros Provincial de Guadalajara, figura ahora como
administradora única y probablemente accionista mayoritaria.
Cela
Conde ha asegurado que luchará hasta el final por los derechos de
su hija, Camila, que no llegó a hablar con su abuelo en vida.
Legalmente es heredero forzoso y le corresponde su parte de la
herencia, un tercio según el Código Civil. Cela Conde es también
heredero de gran parte del legado que su padre dejó antes de su
divorcio en 1991 con Rosario Conde, a quien quedó en pasar una
pensión al mes de 800.000 pesetas, cantidad que las empresas de
Cela y Castaño pleitearon para rebajar y que dejaron de pagar en
gran parte con los años, según su hijo.
El
litigio por un cuadro de Miró provoca el primer conflicto
Otra
de las cosas que, según la tradición nobiliaria, debe heredar su
hijo es el título de marqués de Iria Flavia, otorgado por los
reyes al escritor, y del que Marina Castaño puede hacer uso como
marquesa viuda de Iria Flavia. Todo esto, siempre y cuando Cela no
haya empleado otros supuestos legales contra su hijo para marginarle
de la herencia.
Las
dudas se resolverán cuando se lea el testamento del escritor y
siempre que no exista una última versión hológrafa del mismo,
firmada por el testador con expresión del año, mes y día en que
se otorga y que es perfectamente válido, según la ley, siempre y
cuando la persona depositaria del mismo lo presente al juzgado para
protocolizarlo judicialmente.
Donde
a Camilo José Cela Conde le será difícil hacer valer sus derechos
es en la Fundación Camilo José Cela de la que era miembro perpetuo
con su madre antes de ser excluido por expreso deseo del autor de La
colmena. Allí está toda la obra del Premio Nobel, sus manuscritos,
su biblioteca de 40.000 volúmenes, sus cuadros, pero no queda
rastro de la vida de aquel primer escritor ni en los folletos. En
uno de ellos, el día de su primera boda aparece una foto suya solo.
Es como si una mano negra hubiese borrado también los rastros incómodos
para siempre.


Noticias
Literarias | Libros
| Entrevistas
| La
Polémica | Opinión
| Rutas
Literarias |
Escaparate
| Documentos
| Memoria
| Monográficos
|
Tablón
Literario |
Lectores
Opinan | Galería
de Letras
| Vistazos Literarios
| Sabías Qué
|
Editores
| Asociados
| Quiénes
somos |
Escríbenos
|
| Publicidad
|
|
|