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©Cecilia Eudave

 

Coordenada Fantástica II

 

Como buenos viajeros de los fantástico, debemos conocer un poco el terreno por donde vamos a iniciar nuestras travesías. Así que una breve introducción o manual de supervivencia de algunos tipos y formas de lo fantástico nos vendrían bien para sacar la mochila de viaje en las librerías, y para viajar juntos por todos los rincones del mundo fantástico, incluso donde muchos se creían que no había nada de ello.

            Debo hacer énfasis en destacar que existen algunas variantes de lo que denominamos fantástico. E incluso existe lo que Tzvetan Todorov llama fantástico puro, y que sólo existe el tiempo en que persiste una duda: duda del lector o del personaje quienes deben decidir si el evento fantástico proviene o no de la realidad tal y como el personaje o el lector la conoce. Así, pues, lo que denominaremos fantástico puro será sólo el instante o el tiempo que dura la duda de si lo que leo puede ser real o no. Recuerde Vuelta de Tuerca de Henry James, ¿la institutriz ve fantasmas o alucina y todo es producto de su imaginación?, no lo sabremos hasta el final de la lectura, pero mientras persista, esa duda en decidir si es real o irreal lo que leemos, el fantástico puro estará ahí como sombra sobre nosotros.

            Pero una vez terminado el libro podremos identificar qué tipo de fantástico es (porque en muchas ocasione el elemento fantástico puede surgir esporádicamente en las obras y no ser necesariamente dominante) y/o si pertenece a otro género muy cercano al  que en esta coordenada nos ocupa. Estos serán:

Extraño puro.      Fantástico extraño.    Fantástico maravilloso.      Maravilloso puro.

 Fantástico extraño: Nosotros creemos durante toda la narración en la intervención de lo sobrenatural, sobre su carácter insólito, pero al final todo tienen una explicación racional. (Té verde de Sheridan La fanu, La invención de Morel de Bioy Cásares,  Manuscrito encontrado en Zaragoza de Jan Potocki).

 Lo extraño puro: Aquí los eventos en la narración se pueden explicar perfectamente por las leyes de la razón, pero son de una u otra manera: increíbles, extraordinarios, chocantes, singulares, inquietantes, y por esa razón provocan en el lector la sensación de estar leyendo algo fantástico. Sin embargo se pueden dar esporádicamente o a manera de excepción en la vida cotidiana. Pensemos en el relato de Edgar Allan Poe  Los crímenes de la calle Morgue. Aquí es sorprendente cómo durante toda la historia los investigadores creen estar tras un asesino en serie, pero todo es demasiado extraño, la brutalidad demasiado intensa, aquello es digno de un relato de horror, y llegamos casi a pensar en nuestro asesino como un ente diabólico. Sin embargo, el desenlace es sorprendente, el asesino es un gorila escapado del zoológico. Nadie como Poe para manejar el género de extraño puro, de él también hablaremos en nuestro recorrido, porque su manejo de las experiencias límite nos hace creer en lo fantástico. Además, también maneja el fantástico extraño en relatos como: el gato negro, Un corazón revelador, etc.

 Lo fantástico maravilloso:

Serán las historias que se presentan como fantásticas y terminan aceptándose como sobrenaturales. Son las más cercanas a lo fantástico puro. No hay explicación, no hay posible racionalización de los hechos, y nos sugiere sin vacilar la existencia de lo sobrenatural.  La muerte enamorada de  Theophile Gautier.  Drácula de Stoker,  La metamorfosis de Kafka,  El vizconde de mediado  y El caballero inexistente de Italo Calvino, muchos cuentos de Cortazar, entre muchos otros escritores. Y ni qué decir de la literatura del siglo XIX: todo el género fantástico maravilloso con autores como Nerval con Aurelia, Hoffman escoge cualquier texto de su obra cuentística, Conan Doyle, Stevenson, Maupassant : El horla es una pieza exquisita de lo fantástico maravilloso.  Gustave Flaubert con  La tentación de San Antonio.  Villiers de l’ile Adams con esa maravillosa novela, que ha conmovido a los grandes escritores de se época, La Eva futura.  Y sus herederos H. G. Wells, Henry James, y el mismo Oscar Wilde con el retrato de Dorian Grey, entre infinidad de autores más.

Y por último tenemos para completar nuestra breve introducción de sobrevivencia en la coordenada fantástica, lo Maravilloso puro. En este caso los elementos sobrenaturales no provocan ninguna reacción particular, ni en los personajes, ni en el lector: estamos ante los famosos cuentos de hadas. Todo se acepta como si fuera del orden natural de las cosas (Perrault y su textos como Caperucita roja). Sin embargo, también existe el maravilloso puro en otros contextos: Las mil y una noche, no son cuentos para niños y son cuentos maravillosos.

Existen tres tipos de lo maravilloso puro:

            Maravilloso hiperbólico: Donde los fenómenos naturales no son en sí sobrenaturales, sino se exageran las dimensiones de los acontecimientos o hechos:  Simbad el marino  donde hacen su aparición pulpos gigantes, serpientes marinas de tamaño descomunal.

            Maravilloso exótico: Que se compone de una mezcla de  elementos naturales y sobre naturales y nunca se presenta como fenómenos anormales. Por ejemplo las famosas mujeres de 3 senos que supuestamente había en la América de la conquista. O los de lugares que pueden existir pero exagerándolos en su exotismo, las islas paraíso o los animales muy raros descritos con exhuberancia  en algunos bestiarios.

            Maravilloso instrumental o científico: Encontramos en los textos la incorporación de elementos técnicos o creaciones científicas, e incluso de objetos con poderes propios, que son imposibles o irrealizables en la época en que se inscriben: El hombre de arena de Hoffman, crea, en su cuento una muñeca autómata, un robot. Es en Francia donde se acuña el termino de maravilloso científico en el siglo XIX, al surgir historias donde a partir de premisas irracionales de la ciencia se desarrolla una narración perfectamente lógica. Y sí, está en lo cierto si ya lo dedujo, es el antecedente de lo que hoy se conoce como Ciencia Ficción.

Y aquí hago un alto, para señalar que existen diferencias fundamentales y concretas entre la Literatura Fantástica y la literatura de Ciencia ficción, confusión constante e injusta para ambas partes. Ya que tanto una como la otra abordan al hombre con un objetivo diferente.

            La literatura fantástica se caracteriza por la irrupción brutal de lo sobrenatural en el mundo real. Lo fantástico juega con la ambigüedad, sugiere sin afirmar. Es una literatura de lo inesperado y explora nuestras partes más ocultas y profundas (miedos terrores, pasiones, deseos). La literatura de Ciencia ficción no sigue este proceso. Aquí se crea un mundo muy diferente del real pero a partir de las estructuras y la lógica del mundo real. Se privilegia la ciencia y la tecnología como base de las reflexiones. Así podremos decir que lo fantástico privilegia una reflexión sobre el individuo (ser interior), mientras que la Ciencia Ficción se interesa por la humanidad, la sociedad (el ser exterior social). Ejemplos de excelente manufactura son: 1984  del escritor George Orwell y La maquina del tiempo de H.G. Wells.

            Hasta aquí estas instrucciones de uso exclusivo para viajar por esta coordenada, que intenta sumergirse en los confines del territorio literario, buscando sacar a la superficie la naturaleza interior del hombre y descubrir cómo en nuestras vidas lo fantástico se convierte en regla y no en excepción.

©Cecilia Eudave. México 2003

 

 "Coordenada Fantástica I" Diciembre 2002

 

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