Madrid
1961. Su primera novela, Raro
(1995), logró un extraordinario éxito no
sólo en España sino también en países
como México, Argentina o Colombia. Las dos
siguientes, Nunca le des la mano a
un pistolero zurdo y Dónde
crees que vas y Quién te
crees que eres, publicadas ambas
en 1996, lo confirmaron como uno de los
escritores punteros de las últimas
generaciones. Es autor de varios libros de
poesía, entre ellos El corazón
azul del alumbrado (1991), Asuntos
personales (1992), Cobijo
contra la tormenta (1996) y Todos
nosotros (1998). Su obra ha sido
traducida en numerosos países. Benjamín
Prado ha obtenido el XIV Premio Andalucía
de Novela 1999 por su libro No
sólo el fuego. Ha
publicado 15 libros y sus dos ultimas obras
A la sombra del Ángel y Ecuador
salieron en el año 2002.
A
LA SOMBRA DE UN ÁNGEL
©Benjamín
Prado
En su
obra más célebre, Sobre
los ángeles, Alberti habla de treinta
y cuatro de esos seres celestiales que en
realidad son sólo treinta y dos, porque
uno de ellos se repite tres veces: el ángel
bueno. Los demás no, los demás sólo
existen una vez, el ángel de los números,
el ángel mentiroso, el ángel avaro, el ángel
de arena, el ángel de carbón, el ángel
de la ira, el ángel envidioso, el ángel
falso, el ángel vengativo... Yo vi muchos
de esos ángeles al lado de mi maestro, los
que estaban dentro de él y los que estaban
a su espalda, y he escrito este libro para
olvidar a unos y recordar al otro, al ángel
que era él mismo, aquel ángel bueno a
cuya sombra viví algunos de los años más
dulces de mi vida. He escrito este libro
para poder decir lo que dicen los primeros
versos de la tercera versión de "El
ángel bueno":
Vino el que yo quería,
el que yo llamaba.
No aquel que barre cielos sin defensas,
luceros sin cabañas,
lunas sin patria,
nieves.
Nieves de ésas caídas de una mano,
un nombre,
un sueño,
una frente.
No aquel que a sus cabellos
ató la muerte.
El que yo quería.

Luis García.-
Es su carrera la de un corredor de
fondo que sabe que los éxitos terminarían
llegando. ¿Podía suponer el alcance de
los mismos?.
Benjamín
Prado.- No
creo que uno deba escribir pensando en
metas a las que llegar o en cumbres a las
que subir. Yo siempre he tenido muy claro
qué y cómo quiero escribir y nunca me he
apartado de la línea literaria que me
interesa. Cuando, además, a los lectores
les gusta lo que hago o un librase vende
especialmente bien, naturalmente que me
alegro, pero son dos cosas distintas,
aunque algunos crean que son lo mismo
Pregunta.-
Yo le recuerdo (y le conocí) con su
flamante Premio Andalucía de novela con No
sólo el fuego. Y le
recuerdo, entonces, como lo que era, un
autor tímido y desconocido salvo en círculos
literarios muy concretos. ¿Quién era
entonces y quienes es ahora Benjamín
Prado?.
Benjamín Prado.-
Bueno, es una impresión suya, pero
no creo que fuera ni desconocido ni tímido.
Pregunta.-
Y sin embargo no era tan
desconocido, llevaba ya varios años
escribiendo, publicando. Pero, ¿sintió
entonces el vértigo de la fama?
Benjamín Prado.-
No.
Pregunta.-
Lo que sí que resultó una sorpresa
para muchos (entre los que me incluyo) fue
su inclusión por José Luis García Martín
en su Generación del 99). ¿Se
sintió especialmente halagado?
Benjamín Prado.-
No. Sin embargo, siempre es grato
que cuenten con uno para una antología.
Pregunta.-
Digo sorpresa ya que a su literatura
(y su poesía no iba a ser una excepción)
se la consideraba excesivamente mediatizada
por la música y el cine. Y no digo que eso
sea malo. Sólo que sorprende verle dentro
de la nómina de los autores de Generación
del 99.
Benjamín Prado.-
Ésa era, ya entonces, una opinión
pasada de moda, que en realidad sólo vale
para mi primera novela, Raro y un
poco, muy poco, para Nunca le des la
mano a un pistolero zurdo. Y en cuanto
a mi poesía, no creo que vaya a encontrar
usted mucho cine en Cobijo contra la
tormenta o Todos nosotros.
Pregunta.-
¿Desde cuando escribe poesía
Benjamín Prado?.
Benjamín Prado.-
Desde siempre. Mi primer libro,
bastante inocente e influenciado por Rafael
Alberti, de quien era inseparable en
aquellos años, se llamaba Un
caso sencillo y se publicó en 1986,
cuando yo tenía 25 años. Creo que empecé a escribir a los 19 ó
20.
Pregunta.-
¿Y en que género se encuentra mas
a gusto a la hora de escribir?.
Benjamín Prado.-
En los dos. Me gusta intentar que mi
poesía tenga algo narrativo y mis novelas
tengan algo de poesía. Contar
y sugerir, esos son los dos verbos más
importantes cuando uno se pone a escribir.
Pregunta.-
También hay quienes le han
asociado, con bastante mala leche por
cierto, con Ray Lóriga y José Ángel Mañas,
sin duda dos de los enfants
terribles de la literatura española de los
años noventa. ¿Qué opina de ello?.
Benjamín Prado.-
No opino nada. Ray Loriga es amigo mío
y a Mañas no lo he visto jamás.
Literariamente, creo que sólo podemos ser
comparados por alguien que no se
haya leído nuestros libros. lo cual sucede
mucho.
Pregunta.-
Usted cuenta que para escribir Alguien
se acerca se había basado en el
programa Quien sabe donde. ¿Es
cierto eso?.
Benjamín Prado.-
No. Lo que puedo haber dicho es que
el personaje principal de la novela es
parecido a una de esas personas que salían
en ese programa: es un desaparecido, uno de
esos hombres que de repente decide cambiar
de ciudad, de nombre, de aspecto... De las
seis novelas que he escrito, ésa es mi
favorita.
Pregunta.-
Su última novela, por ahora, La
nieve está vacía, recuerda a uno
de esos ejercicios metaliterarios tan en
boga actualmente. ¿Cómo se sintió atraído
por la historia de Alcáen, Laura e Iker?.
Benjamín Prado.-
No creo que sea metaliteratura, al
menos no tanto como lo eran Nunca le
des la mano a un pistolero zurdo y, en
ciertos aspectos, Alguien se
acerca. Lo que quería era hacer,
por primera vez, una novela de género, muy
negra, con buenos muy inocentes y malos muy
perversos. Lo pasé muy bien escribiendo La
nieve está vacía.
Pregunta.-
Una historia sencilla para una
novela con aires de thriller, y con
un desenlace tan evidente como
imprevisible. ¿No parece toda la historia
un juego de rol?.
Benjamín Prado.-
¿Puede ser un desenlace, al mismo
tiempo, evidente e imprevisible? Sí, la
historia está muy relacionada con los
juegos de rol, que llevados a cierto
extremo me parecen la máxima expresión de
la crueldad: matar a alguien como parte de
un juego.
Pregunta.-
¿Se identifica con alguno de los
protagonistas?. Y caso de no hacerlo, ¿a
quien le hubiera gustado parecerse?.
Benjamín Prado.-
Bueno, ninguno de ellos son,
precisamente, un modelo a seguir: son
mentirosos, egoístas, taimados, hipócritas,
interesados...
Pregunta.-
Estupor y dolor (no se si son
correctos los términos) causaron los
acontecimientos posteriores a la muerte de
Rafael Alberti, pero mas aún el artículo
que usted publicó en El País
por aquellas fechas. Unos vieron en usted a
un resentido pero otros descubrimos su
amistad con el poeta. En cualquier caso
recuerdo el artículo con una dosis de
sinceridad innegable por su parte. ¿Cómo
ve aquellos acontecimientos ahora con el
paso del tiempo?.
Benjamín Prado.-
Lamentables, igual que entonces.
Rafael no merecía eso.
Pregunta.-
¿Cuáles son sus referentes
literarios, que seguro que tendrá?.
Benjamín Prado.-
Demasiados, como para poder hacer
una lista con ellos. Llevo toda mi vida
leyendo y leyendo, y la verdad es que no
sabría decirle qué cosas me han
influenciado más y cuáles me han
influenciado menos.
Pregunta.-
¿Qué nos deparará el futuro
literario de Benjamín Prado?. ¿En qué
está trabajando actualmente?.
Benjamín Prado.-
Escribo un par de poemas que añadiré
a mi libro Iceberg, con el que gané
hace unos meses el Premio Ciudad de
Melilla, y que se publicará el año próximo.
También estoy rescribiendo algunos poemas
de mis otros libros, para una poesía
completa que publicaré, también, el año
que viene. Y pretendo acabar un libro de
relatos en el que trabajo desde hace años,
relatos fantásticos, en su mayor parte
©Luis
García 2002