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DOCUMENTOS
En
Documentos el
Subcomandante Marcos dirigente
del FZLN. Nos ha llegado un mini
cuento supuestamente escritor por él
ya que estaba en el contexto de un
comunicado -nos ha sido
imposible verificarlo- que
reproducimos aquí . Nuestros lectores
pueden sacar sus conclusiones sobre su
calidad literaria, lo hemos
considerado un documento de valor por
la figura del personaje. Pasen y lean.
La
familia a veces vs Siempre y nunca
Había
una vez dos veces. Una se llamaba una
vez y la otra se llamaba otra
vez. Una y otra vez
formaban la familia A veces,
que vivía y comía de vez en vez. Los
grandes imperios dominantes eran siempre
y nunca que, como es evidente,
odiaban a muerte a la familia A
veces. Ni siempre ni nunca
toleraban que los A veces
existieran.
Siempre no podía permitir que una
vez viviera en su reino porque
entonces siempre dejaba de
serlo porque si ya hay una vez
entonces ya no hay siempre. Nunca
tampoco podía permitir que otra
vez apareciera otra vez en su
reino porque nunca no puede vivir con
una vez ni menos si esa vez es otra
vez, Pero una vez y otra
vez se la pasaban molestando una y
otra vez a siempre y a nunca.
Y así fue hasta que siempre
las dejó en paz para siempre y nunca
nunca las volvió a molestar. Y una
vez y otra vez se la
pasaron jugando una y otra vez. “¿Qué
me ves?” preguntaba una vez,
y otra vez contestaba: “¿Pues
qué no ves?” Y así se la pasan
felices de vez en vez, ya ves. Y
siempre fueron una y otra
vez y nunca dejaron de ser A
veces. Tan, tan.
Moraleja 1: A veces es muy
difícil distinguir entre una vez y
otra vez.
Moraleja 2: Nunca hay que
decir siempre (bueno, a veces sí).
Moraleja 3: Los
“siempres” y los “nuncas” los
imponen los de arriba, pero abajo
aparecen “los molestos” una y otra
vez que, a veces, es otra forma de
decir “los diferentes” o de vez en
vez, “los rebeldes” .
Moraleja 4: Nunca vuelvo a
escribir un cuento como éste, y yo
siempre cumplo lo que digo (bueno, a
veces no).
Vale encore. Salud y, a veces, el
siempre y el nunca nacen abajo (del
vientre, por ejemplo).
El Sup batallando una y otra
vez con los botones de la camisa (¡vivan
las playeras!). (De “playa”, se
entiende). (Y “de trigo”, más a
mi favor).

De
un comunicado del 12 de septiembre de
1998.
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