| POESÍA
Sarta
Deseos
misteriosos rozan unos dedos,
cuentas,
una tras otra, forman juntas
los
colores de una estación, de ilusión o
desdicha.
Alrededor
de un cuello serpentea una tormenta;
unos
relámpagos han dejado huellas
en
las muñecas de un resucitado.
Un
antebrazo lleva un jeroglífico
auto-infligido,
en
chino se lee “vida”, es su plegaria,
almas
oculares captan cada contado misterio.
Labios,
cejas, pezones, cordones umbilicales
cortados
llevan
piedras, aros, pendientes, las peticiones
se hacen carne
sílaba
tras sílaba, siglo tras siglo.
En
lenguas escondidas, agujas perforan
para
sujetar entre venas los murmullos más íntimos,
los
milagros que ahora se viven en secreto.
Exiliados
sacuden el polvo de sus pies
¿a
dónde ir?, pues el punto de partida
está
hoy en escombros
©Lisa
Liibbe
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