PERSONA 

María Pilar Martínez Barca

Poemarios: Epifanía de la luz (Zaragoza, 1988); Historia de amor en Florencia (Madrid, Col. Altazor, 1989); Septenario de amor (Universidad de Zaragoza, 1992); Flor de agua (Zaragoza, IFC, 1994). En prensa: Se está muy bien aquí. Diario de una amistad (Madrid, Huerga y Fierro). Ensayo: Manuel Pinillos o la consagración a la poesía (Zaragoza, IFC, 2000 -tesis doctoral-).

Antologías: Rerum Novarum (Revista Rolde, Zaragoza, 1989); Penúltimos poetas de Aragón (Zaragoza, Col. Veruela, DPZ, 1989); Antología Poética General (Madrid, APP, 1990); Poemas a viva voz, tomo III (Zaragoza, IFC, DPZ, 1993); Los nuevos poetas (Barcelona, Seuba Ediciones, 1994).

Artículos y reseñas literarias: El diario de Ávila, El día, El Periódico y Heraldo de  Aragón, donde actualmente colabora. En revistas: Trébede. Mensual Aragonés de Análisis, Opinión y Cultura ; y Humanizar (Madrid, CEHS).

Inéditos: El corazón en vilo; Del verbo y la belleza (con ilustraciones en color -óleos- de Isabel Guerra); El ángel de la aurora; La luna llena; La manzana o el vértigo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 POESÍA

 

(De Se está muy bien aquí. Diario de una amistad)    

 Ha sido una semana agotadora:

exámenes, trabajo, lejanos los amigos.

Hoy domingo he venido paseando

a este parque de Roma.

Se escuchan los gorriones,

los besos silenciosos de los enamorados.

Bajo este azul de mayo me he sentado a escribirte.

Unas palomas comen de manos de una vieja.

Estarás tú soñando

paraísos de luz,

plena de vida y gozo, o recordando

unos bellos instantes compartidos.

Tan sólo quise darte una amistad sencilla,

unas horas de amor.

Y fuimos transformando esa experiencia,

para ti inolvidable,

en un hondo venero de ternura.

Se ha marchado la vieja

y siguen las palomas desplegando armonía.

No encierres en el sueño la esperanza.

Entrégate a la vida,

sin temor y en despojo

de todo cuanto pueda recordar la tristeza,

y ofrenda esa tu paz

a quien yace en lo oscuro.

Algún día el amor será más que silencio

en ti,

         como lo ha sido en esa buena anciana

que ha vuelto a echar pan a las palomas.

 Se está muy bien aquí. Las copas de los pinos

dan calma y sombra nueva.

Recibe un fuerte abrazo en esta luz te dejo.

Es hora de comer.

   

 (De La manzana o el vértigo)

Es otoño cumplido en nuestros cuerpos,
de ese aroma sedoso de la hoja del álamo
que va cayendo, lenta, acariciando
la penúltima luz.
Y es de lluvia el deseo en tu mirada
cuando avanza la tarde, ciruela ya madura

en nuestros labios,
mientras callan los pájaros de sombra.
Porque nos basta el tacto de la luna
al besarnos, tan sólo.
Son tus brazos un nido donde abrigarme, cálida,
del cuévano en silencio de la noche,
o acaso de una nieve presentida.
Porque mis ramas quedan al desnudo,
sintiéndote tan dentro
como sienten los álamos sus despojos más íntimos.
Y la noche nos cubre.
Nadie.
                                                Un eco de luna
en tanto nos amamos, sin ramajes ni sábanas.
Dan muy lentas las horas, la hojarasca, el rocío.
Mientras las fresas húmedas del alba
nos regresan del sueño, para siempre.

                                              

 

©María Pilar Martínez Barca

 

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POÉTICA

Se comienza expresando lo que el alma tiene que expresar. Epifanía de la luz es un libro iniciático, trasunto de la infancia y los seres queridos, desde ese puente oscuro que fue mi adolescencia a una luz más adulta. Tras de la experiencia, iban tomando vida “Las sombras de los cuentos” (Historia de amor …, Flor de agua, El corazón en vilo); sobre un telón de fondo histórico-cultural, el verso en llama viva, tangible, cotidiano, personal.

Pienso que en una obra todo tiene cabida. Y la mía ha ido discurriendo, fluyendo hacia esta ribera más cercana, de El ángel de la aurora  a Se está muy bien aquí, con los pies en la tierra y la mirada siempre en el centro.Experiencia que lleva al conocer velado de las cosas, y viceversa; misticismo y placer, junto a las zapatillas de andar por casa. Unificado todo cuando el verso ha sido recreado en el amor: “El alma estremecida, el sexo en éxtasis / calado ya de cielo para siempre, / porque amamos sin nombre. Porque amamos.” (La manzana o el vértigo).