| POESÍA
Este
poema pertenece al libro inédito El
Jardín de la Tarde que ha sido
seleccionado y premiados con el Jóvenes
Creadores 2002. Participarán , y yo con
ellos, en el encuentro de Jóvenes Creadores
de Europa y el Mediterráneo en Atenas, en
el 2003
Revelaciones
de la tarde
I
Guarda secretos el mármol de pasión
callada.
De
las caricias que con fuego urdidas
y
a golpe de cincel y de belleza,
dieron
perfiles y contornos, únicos,
al
esplendoroso albor de occidente...
Ruinas,
tal vez, de aquellos blancos días,
en
las tardes susurra el sol las suaves
coloraturas
primeras de las estatuas,
y
la dura lección de las columnas...
Caer
como el ocaso, los fustes abatidos
de
los templos que alzaron desafío a los
cielos,
y
vidas que fueron cosechadas como espigas,
aunque
la luz siempre vuelva a renacer mañana.
Guarda
secretos de pasión el mármol...
II
“el
mar que estuvo enfrente”
Pilar Paz Pasamar
El mar, que estuvo enfrente de mis
ojos,
ha
tomado el lugar de mis latidos.
Cercado
por la costa de mi carne,
por
el barro, corazón de mi pecho
que
le alberga suyo, y en sus mareas,
tiñe
de azul marino los sueños más profundos...
Hoy
me cerca el asfalto, y la ciudad me cerca,
irrumpe
la vida disparatada y veloz
por
estas largas calles y avenidas...
pero
son sólo ríos, escandaloso ruido,
humor
del tiempo encauzado en el tiempo...
El
mar, que estuvo enfrente de mis ojos,
sigue
en mi mirada contenida,
contándome
su sal y pleamares,
y
aquel lejano son de los antiguos..
III
Pues si atardece el sol ante tus
ojos,
y
enajenado ves latir al mar y
al cielo;
se
deshace tu voz que, de nada malherida,
balbucea
palabras
mínimas
o tan leves...
y
sobre tu pecho, ya sin defensa,
dispara
la belleza incontestable
sus
haces de luz enceguecedores,
será
porque sin duda alguna habrás llegado.
Que
está dorado el aire como una manzana,
y
la eternidad presente...
Que tus pies acarician el jardín
de la tarde
y
alcanzaste el lugar de donde no se retorna.
©Manuel
Francisco Reina
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