PERSONA 

©Fotografía Pedro Julián Pulido

Carmen Jodra

Madrid, 1980. Actualmente estudia Filología Clásica en la Universidad Autónoma de Madrid. En 1998 obtuvo el primer puesto en el II Premio de Poesía Mª Dolores Mañas; en 1999, el XIV Premio de Poesía Hiperión, con Las moras agraces, su único libro publicado hasta el momento. Figura en antologías y recopilaciones como La generación del 99 (José Luis García Martín, Oviedo, Ediciones Nobel, 1999), Antología de las mejores poesías de amor en lengua española (Luis María Anson, Barcelona, Plaza y Janés, edición de 2000),  Aldea Poética II (Antonio Pastor Bustamante, Madrid, Opera Prima, 2000), Un siglo de sonetos en español (Jesús Munárriz, Madrid, Hiperión, 2000), La voz y la escritura. 80 propuestas poéticas desde los Viernes de la Cacharrería (Miguel Losada, Madrid, Comunidad de Madrid y Centro Bibliográfico y Cultural O.N.C.E., 2001), Mujeres de carne y verso (Manuel Francisco Reina, Madrid, La esfera de los libros, 2002) y Ni Ariadnas ni Penélopes. Quince escritoras españolas para el siglo veintiuno (Carmen Estévez, Madrid, Castalia, 2002). Ha publicado también algunos poemas en revistas y participado en diversos encuentros poéticos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 POESÍA

 

Inédito para Literaturas.com

LOVE STORY

     Queridísimo amigo, mi alegría:

    sepas que eres mi solo pensamiento,

    y que tu dulce forma ni un momento

    deja de estar en la memoria mía.

     Codiciándote paso todo el día,

    tú eres mi ambición y mi sustento,

    desearte a la vez es alimento

    y es alivio de mi melancolía.

     Para mi ardor no hallo refrigerio

    y me consumo por nuestro adulterio,

    como Ginebra en el poema artúrico.

     Da a mi cuerpo tus lánguidos abrazos

    porque quiero morirme entre tus brazos,

    queridísimo amigo barbitúrico.

 

© Carmen Jodra 2002

 

 

VAGUEDAD 

 

    Ya no sé lo que creo ni lo que soy.

    Me gustaría ser perfecta:

    Ni hombre ni mujer,

    material pero sin mancha alguna

    de materia.

    Sin embargo mi peso en el colchón

me dice que me deje de bobadas.

 (De Las moras agraces)


© Carmen Jodra

 

 

 

 

 

 

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POÉTICA

EXTRACTOS DE UNA POÉTICA DE TONO IMPERTINENTE

             (...) Quizá porque hay demasiadas cosas agradables en que ocuparse versus demasiadas cosas espantosas en que preocuparse, demasiadas y no una sola, yo no he dejado todavía de asombrarme cuando se me define como “Carmen Jodra, poeta”. En fin, sí, aún la poesía sí me interesa, incluso la mía, cuando hago versos procuro que digan lo que quiero que digan, que suenen bien y todo eso, procuro que tengan los acentos en su sitio etcétera; la poesía de los demás me interesa como me interesa toda la belleza, ya sabéis, cuando la típica gota de agua sobre la típica hoja de flor resbala captando un brillo solar y uno se siente elevado sobre sí mismo y sobre el mundo, para qué repetirlo. (...)

            Cómo decir a la secta de los periodistascríticosantólogos, de los estudiosos de la literatura, que en los tres años que han pasado desde que me convertí en poeta para los definidores universales no he aprendido qué es lo que la palabra “poética” significa exactamente, cómo decirle a esa turba que tanto mis entrañas como mis principios se rebelan contra los edificios de teoría que precariamente ellos levantan sobre los libros vivos. (...)

            Cuando escribo lo que pretendo es crear belleza. A veces lo consigo. Los productos obtenidos van al archivo de lo publicable –tampoco todos. Cuando escribo lo que necesito es desahogarme. Esto siempre lo consigo. A menudo los productos obtenidos no merecen llamarse poemas y van al archivo que lleva el rótulo “Quemar en el lecho de muerte”. Entretanto los conservo porque las etapas y procesos de aprendizaje, avance, retroceso y perpetuo cambio de la vida humana me parecen infinitamente interesantes y resulta que la vida que tengo más cerca es la mía. (...)

            (...) Intentaré publicar artefactos (arte+hacer) en que los sentimientos que no son nada nuevo puedan aparecer como objetos de belleza. A veces lo consigo. (...) [Termina la poética con una cita de Oscar Wilde.] Los elegidos son aquellos para quienes las cosas bellas sólo significan belleza.