MONOGRÁFICO RELATO HIPERBREVE
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TEXTOS MÍNIMOS
©Noni Benegas
Noni
Benegas,
poeta, ensayista,
y
traductora hispanoargentina, se instala en
España en 1977. Gana el Premio Platero de
Naciones Unidas en Ginebra,
en 1982 , con un libro de prosas mínimas, no más
de pagina y media, que hacen las delicias no sólo
del jurado, compuesto por autores de ambas
orillas, sino de José
Maria Valverde, que lo prologa para la edición
de Laertes, (Barcelona, 1984). Incluye
otras prosas en sendos libros posteriores:
La balsa de la Medusa (Premio Nacional
Miguel Hernández, ed. CAM, Alicante 1987) al
cual pertenece “Reinas”, que aquí
ofrecemos, y
Cartografía
Ardiente,
(Premio del Ministerio de Cultura,
ed. Verbum, Madrid, 1995) . En 2002
aparece Las entretelas Sedosas, Aula del
Inca Garcilaso, Montilla. Figura en antologías de América y España, y es, a su vez, autora de la influyente antología Ellas tienen la palabra: Dos décadas de Poesía Española, Hiperión, Madrid 1997 y 1998, que reúne 41 poetas. El ensayo preliminar ha merecido figurar en el tomo 1975/2000, de Historia y Crítica de la Literatura Española, al cuidado de Francisco Rico, RAE, Ed. Critica, Barcelona 2000, bajo el epígrafe: Poesía y Mujer: una identidad múltiple
REINAS
La reina, que no era la reina sino la mendiga
última del reino, llegó a reina porque se lo
propuso. Robó el
ramo
de la heredera y, cubriéndose el rostro con
las lilas, ascendió el escalón triunfal del
trono. La
mendiga,
que era la reina olvidada, fabulaba en la plaza
del mercado la historia de la reina que perdió
el
trono
por una mendiga, y la infancia feliz de una
reina de veras. La primera historia cayó en
desuso –era
un
mero acontecimiento en su vida- pero el suceso
continuo de la niñez fue tomando color a
medida que
pasaban
los años. La mendiga en el trono hizo guerras,
modificó la lengua, abolió ciertas prebendas
e
instauró
otras. En definitiva, sólo las reinas de
verdad sueñan, pues las mendigas se agitan
demasiado con
tal
de olvidar.
(de
La
Balsa de la Medusa)
EL
MISTERIO DEL CUARTO AMARILLO
Estaba
el mar expuesto en planchas tras finos
cristales de vitrinas al sesgo. Contenida el
agua entre
cotas de azul: casi tiza en la costa, casi
antifaz oscuro en los Alpes abisales. No había
personajes
de ese mar, ni toneles a la deriva o Venus de
granito grácil. Sólo un telón pesado corregía
la comba del cuarto amarillo. A las once el
Museo selló las puertas. Rápido, como cuando
la marejada, descargó su brazo de espuma sobre
la ciudad. (inédito) NOVGOROD(
inédito)
Cuando
huyeron de palacio, alguien abandonó una mano
furtiva en el cortinado de terciopelo. La
caravana realizó el prodigio con la constancia
de una hilera gris. En los confines, la mano sacudió
la borla de nieve hasta borrar el trazo del
convoy boreal. |