MONOGRÁFICO RELATO HIPERBREVE

 

 

                                                                                                                                                                       

La gran aventura de editar Hiperbreves

Juan Casamayor y Encarnación Molina editores


Por

 ©Juan Casamayor

Juan Casamayor y Encarnación Molina son los responsables de la joven editorial Páginas de Espuma. Tienen su  ofician en Madrid y distribuyen a toda España y parte de Latinoamérica. Han editado el libro de relatos hiperbreves "Por favor, sea breve". 


Normalmente, como editor, en mis apariciones públicas con motivo de las
presentaciones de los títulos de Páginas de Espuma que organizamos desde
nuestro nacimiento (cada vez se tiende más al exclusivo desayuno con la
prensa, hasta el punto de eliminar el vínculo triangular autor - lector -
editor), reivindico, desde la convicción, que el editor ha de ser breve, y
ha de concentrar, resumir o sintetizar, en unas pocas palabras que casi
siempre agradecen, o recuerdan o albergan esperanzas (también pueden indicar
al auditorio de que el libro se halla a la venta a la salida), un largo
sueño hecho realidad que es, en definitiva, estar convencido (nuevamente la
convicción) de que un original cargado de la ilusión y del esfuerzo de un
autor tiene una calidad y un futuro que hacen de él el mayor de los tesoros
para un editor. Este proceso siempre es el mismo y siempre es distinto. Cada
libro posee su individualidad, con detalles y matices que hacen de la
edición un camino en el que uno puede llegar a toparse con alegrías y penas,
desahogos y angustias. 

La labor de edición, la trabajosa producción realizada con esmero y celo, 

y la sorpresa final ante la llegada del libro recién encuadernado, 

ponen de manifiesto que la profesión de editor puede
ser entendida, aún, en clave de insurrección frente a los modelos
predominantes en la gran industria. Editar, o ser editor, se convierte de
este modo en un juego de intensidad, de riesgo, donde se pisa lo inestable
acompañado de firmes creencias y objetivos muy claros. Es ahí, en la
inseguridad, en el moverse a ciegas, donde reside la magia de seguir
apostando por que algunas voces se alcen utilizando palabras, maravillosas
palabras. Es el editor quien les debe dar cabida en sus libros, el lector en
su biblioteca.


En este ámbito es donde un proyecto como el nuestro, el de Páginas de
Espuma, buscó su espacio inexplorado, o al menos poco visitado, por otros
navegantes del panorama editorial español. Y ese territorio no es otro que
el de la narrativa breve, el del cuento, género al que nuestro sello lleva
cerca de tres años dedicándole atención exclusiva, bien mediante sus
antologías temáticas de escritores españoles y latinoamericanos (una
fórmula, en boca del aragonés Luis Buñuel, alimenticia), bien mediante sus
volúmenes de autoría individual, línea en la que nombres de cuentistas de
renombre de ambas orillas del océano Atlántico se están dando cita. Muestra
de ello es que en este año 2002, Gonzalo Calcedo (España), Enrique Jaramillo
Levi (Panamá), Guillermo Samperio (México) o Marcelo Cohen (Argentina) ha
publicado sus obras bajo nuestro amparo. Todo ello culmina este año, punto
de inflexión, con una antología del nuevo cuento español que lo será, en
breve, de referencia. Preparada por Andrés Neuman y prologada por José María
Merino, reúne a treinta cuentistas nacidos en las décadas de los sesenta y
setenta y conjuga espléndidos relatos con perspectivas poéticas variadas,
incluso contrapuestas; todo ello bajo criterios novedosos.


Se evidencia, pues, con esta explicación sucinta, una clara vocación por que
nuestra editorial sea identificada con un modus operandi que arraigue entre
los escritores y los lectores, una conducta en la que la relación personal,
el cuidado extremo, sean el punto de partida de ese alumbramiento final que
es la obra literaria, la irrupción de la voz escrita. Asimismo, en el afán
de crear un espacio propio, se define claramente por su contenido literario,
el cuento, y persigue una meta: vivir del cuento.


Es en estas coordenadas donde tiene pleno sentido nuestro acercamiento al
cuento hiperbreve, al minicuento, al relato bonsái, a la minificción, etc...
La nomenclatura todavía es diversa, como lo es su origen, como lo son sus
tradiciones, como lo es su naturaleza, como lo es su geografía, como lo es
su hermandad o parentesco con otros géneros (la literatura no deja de ser
mestizaje, mixtura, simultanear dos orillas). Esa inestabilidad sólo esconde
una certeza: el hiperbreve (es el término con el que estamos más
familiarizados gracias Clara Obligado y su libro publicado por nosotros, Por
favor, sea breve. Antología de relatos de hiperbreves) encierra en sí mismo
una riqueza literaria y una fuerte atracción equiparables a su dificultad.
Una escritura en la que síntesis, elipsis, lirismo, ironía o humor juegan,
por separado o combinados, un papel decisivo en la etiología textual, es,
desde mi punto de vista como lector editorial, la culminación de un proceso
creativo que está muy lejos de ser aprendizaje o trampolín para otros
géneros. Uno de los planteamientos de la Páginas de Espuma, de su filosofía,
es que ni el cuento, ni, evidentemente, el hiperbreve, son rampas de
lanzamiento para nada (un novelista no se curte en sus cortas distancias,
como el cuentista en estado puro no lo hace en la novela). 

 

El trabajo de Clara Obligado, en este sentido, me ha mostrado que, al margen de modas
pasajeras y acercamientos más o menos interesados, este género supone una
dedicación perpetua, implica un esfuerzo creativo necesitado de vigor, de
asepsia literaria, donde la superficialidad, la colocación incorrecta de una
coma, la mala elección de un adjetivo (siempre los adjetivos), precipitan el
texto al vacío. Sin embargo, el éxito es saboreado por los lectores en
pequeños sorbos, en pequeñas dosis, y sus consecuencias son tan
perturbadoras como el veneno más mortal o el perfume más embriagador. La
calidad, tan exigente como necesaria en una pequeña editorial, convierte al
hiperbreve en la esencia del buen narrador, en la coartada perfecta para
disfrazar al cuento de verso. Como reza en la contraportada de Por favor,
sea breve, grandes escritores se han sumergido en este hormiguero;
curiosamente, en la literatura escrita en castellano del siglo XX, lo han
hecho desde la península ibérica -Juan Ramón Jiménez, Ramón Gómez de la
Serna, Rubén Darío-, pero han sido los grandes dinosaurios latinoamericanos
quienes consagraron el género -Juan José Arreola, Augusto Monterroso, Jorge
Luis Borges o Julio Cortázar-. A nadie pasa desapercibido que las nuevas
tecnologías -internet-, los espacios urbanos de finales del siglo pasado -
“pintadas”-, los nuevos lenguajes -publicidad-, han abierto nuevas fuentes
de las que un género tan amplio podrá beber, enriqueciéndose y
enriqueciendo. Nuestro volumen, como otros que comparten espacio en las
librerías, recoge el espléndido trabajo de nuevos creadores; uno creadores
que no se achican antes los obstáculos que deben salvar al enfrentarse al
género hiperbreve.


El género hiperbreve ha penetrado en España con gran fuerza. Puede pensarse
que su éxito radica en la colaboración entre escritores y pequeños editores,
iniciativas al margen del sistema, y en parte es así. Pero la razón
principal es que el género posee una atracción escondida que tan sólo había
que descubrirla para que la aventura de editar un libro de hiperbreves haya
sido una de las más grandes experiencias que he llegado a tener.

 ©Juan Casamayor 2002

 

Primer Concurso de Hiperbreves

en Centros Escolares Editorial paginas de espuma

 Editorial Páginas de Espuma y el Taller Escritura Creativa Clara Obligado organizan el primer Primer Concurso de Hiperbreves entre alumnos de Centros Escolares. Si precisa cualquier aclaración, no dude en dirigirse a nuestra editorial.

  1. Podrán participar todos los alumnos de centros escolares sin límite de edad.

  2. Se aceptará un relato original e inédito por alumno.

  3. Máximo quince líneas; tema libre.

  4. Los relatos irán acompañados de una plica (en la que figuren nombre del autor, su centro y su dirección completa y teléfono) metida en un sobre cerrado que tenga escrito el título del relato.

  5. Entrega de originales por correo postal a editorial Páginas de Espuma.

  6. Límite de entrega: 1 de abril de 2003.

  7. El fallo se hará público a partir del 23 de abril de 2003 en esta misma página web.

  8. Premio: un curso a distancia en el taller Escritura Creativa Clara Obligado y un lote de libros para el alumno, y otro lote para la biblioteca del centro.

  9. La participación presupone la aceptación de las presentes bases.

  10. Más información: http://www.ppespuma.com 

 

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