MONOGRÁFICO RELATO HIPERBREVE

 

 

                                                                                                                                                                       

Entrevista - Microficciones

 

 RAÚL  BRASCA

por

 ©Angela Pradelli

Raúl Brasca es un escritor argentino reconocido y premiado en su país como así también en el ámbito internacional. Desde hace algunos años se dedica a investigar sobre la minificción como género y en los últimos años ha hecho excelentes antologías, algunas de los cuales alcanzaron una circulación poco frecuente. Nada menos que 40.000 ejemplares vendidos. Es crítico literario en las páginas del suplemento de Cultura del diario La Nación de Buenos Aires.

 

“La heterogeneidad es esencial a la minificción”

Hiperbreves, microcuentos, microrrelatos, microficciones, son algunos de los distintos términos para referirse a estas narraciones que hacen un culto de lo mínimo, ¿cuál es la que preferís?

Yo empecé llamándolos cuentos brevísimos pero hoy, aunque el prefijo no me guste demasiado, prefiero hablar de minificciones porque creo que es más general. Sin embargo, hay una dificultad: si uno quiere designar al autor de microcuentos dice microcuentista, pero ¿cómo llamaría al autor de minificciones?

  

¿Y cuáles son los límites de la minificción?

Creo que no están del todo definidos todavía. Mi idea de lo que es una minificción se fue modelando a lo largo de los últimos seis años en los que he tenido que seleccionar los textos para las distintas antologías. Al comienzo uno tiene un arquetipo mental de lo que es un microcuento que en general está relacionado con lo que ha leído y con lo que uno hace. Pero a medida que fui leyendo para antologar me di cuenta de que incorporaba textos que, de alguna manera, modificaban la teoría que yo tenía sobre este tipo de narraciones, por lo menos la ampliaba. Este proceso se realimenta y no puedo decir que, en mi caso, haya concluido. Hoy mi criterio de minificción es muy distinto porque ya no es puramente narrativo. Tanto Borges como Bioy Casares apuntaban sólo a la esencia de lo narrativo porque todo lo demás lo consideraban felices o inoportunos adornos verbales. Sin embargo, yo creo que hoy la minificción abarca otros elementos; muchas veces lo narrativo ha sido jibarizado casi es su totalidad y uno se encuentra, por ejemplo, con microensayos que en las antologías entran naturalmente como minificciones. Por lo tanto creo que hoy es necesario definir el género teniendo en cuenta todo esto: la narración, el ensayo, la poesía.

 

Entonces es muy difícil hablar de límites.

Sí, cada vez los siento menos precisos. Creo que la minificción es una brevedad que de alguna manera es autosuficiente y en la que, en líneas generales, se nota una intención conclusiva en las últimas líneas. Hoy en día es muy difícil dar una definición cerrada de hiperbreves sin sentir que, gran parte de lo que también es microficción, se está dejando afuera.  La característica más notoria de la microficción tal como lo concebimos en la actualidad es justamente su carácter proteico que se puede traducir también como hibridación o mestizaje. La microficción puede hoy tener un montón de formatos, desde narraciones, hasta apólogos y silogismos. Algunos de estos textos parecen fronterizos con el chiste y otros parecen una noticia periodística. Hay una variedad muy grande de formatos que entran en lo que llamamos minificción y lo hacen naturalmente. La heterogeneidad hace  al concepto de minificción, creo que le es esencial.

 

 A veces uno puede observar que suelen repetirse algunos mecanismos de escritura en los hiperbreves.

Eso se ve muy claramente sobre todo en los mecanismos exitosos. Al ser textos tan breves esa repetición se hace muy evidente. Algunos autores hacen eso, repiten, aunque con diferentes anécdotas, el mismo mecanismo.

 

¿Qué elementos valora cuando sos jurado en un concurso de hiperbreves?

Privilegio por igual tanto la invención como la escritura. Creo que en las brevedades la invención es muy importante, quizás más que en otros géneros, pero no hay que olvidar que la literatura se hace con palabras.

 

¿Cuál es tu punto de partida para escribir minificciones?

Yo creo que la minificción es un género y cuando un escritor tiene una idea sabe muy bien si es una idea para cuento o para novela. Y también sabe si es una idea de microcuento. En general puedo partir de algo que soñé, de una palabra que oí en la calle al cruzarme con alguien, a veces también la observación o la especulación teórica me dispara la escritura de estos textos. Y creo que también es interesante la microficción que surge del recorte de textos más extensos, es decir, aquellas ficciones que están contenidas en textos mayores. En estos casos se comparte la autoría porque al fin de cuentas es tan autor quien hizo el recorte como el que escribió el libro. Eso lo ha practicado mucho Borges, por ejemplo. En ese sentido la minificción no es sólo una manera de escribir sino también un modo de relectura.

 

Indudablemente estamos en una época de auge del minicuento. Parece que hubiera alguna relación entre esta época tan fragmentada y los relatos breves. A qué cree que se debe este auge

La microficción es una forma de lectura donde uno juega a aislar fragmentos que posean significación en sí mismos; quiero decir, fuera del contexto. Titularlos los resignifica y les agrega nuevas posibilidades de sentido. La gente de hoy lee fragmentariamente, nadie tiene demasiado tiempo. El microcuento es un género del siglo xx porque es muy apto para la crítica, la ironía, el humor y la sátira. Estas son características de este siglo, más precisamente de la segunda mitad. Pensemos en Borges, en Bioy Casares, en Julio Torri, en Virgilio Piñeira. Fueron grandes maestros que dieron una enorme descendencia. Hoy en día hay escritores que publican libros sólo de minificción.

 

Lo que decís es muy interesante porque en algún momento la escritura de hiperbreves era un ejercicio o un juego

Sí, era un ejercicio preparatorio para otra cosa que se presuponía más importante. Sin embargo no creo que sea así porque el microcuento exige una habilidad estilística muy depurada. En un cuento largo uno puede equivocarse en alguna palabra pero en la microficción el error es demasiado evidente, te arruina el texto. Creo que es justamente al revés, habría que ser novelista o cuentista antes, y luego microcuentista.

 

Cómo ve el futuro de la minificción

Cuando leía textos que repetían mecanismos hasta el cansancio como el soñante soñado, los mundo paralelos, pensaba que el género iba a agotarse rápido, sin embargo una antología como la Galería de Hiperbreves del Círculo Cultural Faroni me muestra que no. Allí aparecen textos que evidencian una vitalidad realmente notoria, una originalidad, una capacidad de decir y una eficacia que no depende del golpe de efecto. Es un libro que anuncia un futuro realmente muy prometedor.

 

©Angela Pradelli 2002

Ángela Pradelli  es profesora de Letras, escritora y periodista. Vive en Buenos Aires - Argentina. Ha ganado el primer premio 2002 de la editorial Emecé  con su novela "Amigas Mías". 

 

 

MICROFICCIONES

©Ilustración Rodolfo Franco


Por

 ©Raúl Brasca

Raúl Brasca. Escritor y crítico argentino, autor de un libro de cuentos propio, cinco
antologías y numerosos artículos y reseñas bibliográficas. Recibió varios
premios por su obra, entre los que se destacan el “Premio Municipalidad de
Buenos Aires” (bienio 1992-1993) y el del “Fondo Nacional de las Artes”
(1993), ambos por su libro Las aguas madres, el de la “Fundación Fortabat”
(1992) en el rubro cuento, y el “Certamen de cuento brevísimo” de la revista
mexicana El Cuento, que ganó en dos oportunidades (1988 y 1997). Su obra
de ficción y sus ensayos aparecieron en revistas, suplementos culturales y
antologías de Argentina, México, Colombia, USA, España y Suiza. Fue jurado y
panelista en la Feria del libro de Buenos Aires, miembro fundador y
codirector de la revista literaria Maniático Textual y, actualmente,
escribe crítica para el diario La Nación.

HERMANOS

Cuando la coexistencia se les hizo insostenible, dos hermanos muy
competitivos llegaron a un acuerdo tácito pero inquebrantable: aquello en lo
que uno de ellos triunfara quedaría vedado para el otro; eso evitaría toda
comparación entre ambos. Más que un alivio, el pacto resultó una condena. En
la carrera por apropiarse de los triunfos más gratificantes y las
privaciones menos penosas, el que mostró primero ser más inteligente, relegó
al otro a la estolidez y los trabajos rudos. Consecuentemente, cuando el
bruto aunque apuesto ganó con las mujeres, el intelectual tuvo que
inclinarse por los hombres. Pero replicó haciéndose muy rico, con lo que
obligó al hermano a equivocarse en los negocios y arruinarse. No previó que
tanta miseria haría que su rival deseara morir hasta lograrlo y que con ello
le escamotearía el triunfo. Achacoso y cubierto de años, soporta aún la
ruina de su cuerpo mientras clama por una muerte prohibida.



ÚLTIMA ELECCIÓN

El pez resuelto al suicidio evita veloz la red en la que moriría con sus
compañeros, pasa de largo frente al anzuelo del pescador rutinario que hojea
una revista y traga sin dudar el de un niño que recordará mientras viva los
espasmos terribles de su asfixia.


AMOR I

A ella le gusta el amor. A mí no. A mí me gusta ella, incluido, claro está,
su gusto por el amor. Yo no le doy amor. Le doy pasión envuelta en palabras,
muchas palabras. Ella se engaña, cree que es amor y le gusta; ama al
impostor que hay en mí. Yo no la amo y no me engaño con apariencias, no la
amo a ella. Lo nuestro es algo muy corriente: dos que perseveran juntos por
obra de un sentimiento equívoco y de otro equivocado. Somos felices.


AMOR II

Pretende que yo estoy enamorada del amor y que a él sólo le interesa el
sexo. Dejo que lo crea. Cuando su cuerpo me estremece, lo atribuye a sus
muchas palabras. Cuando mi cuerpo lo estremece, lo atribuye a su propio
ardor.
Pero me ama. Y no lo saco de su engaño porque lo amo. Sé muy bien que
seremos felices lo que dure su fe en que no nos amamos.



Bibliografía:
Las aguas madres, cuentos. Buenos Aires: Ed. Sudamericana, 1994.
Dos veces bueno, cuentos brevísimos latinoamericanos, antología. Buenos
Aires: Ed. Desde la Gente, 1996.
Dos veces bueno 2, más cuentos brevísimos latinoamericanos, antología.
Buenos Aires: Ed. Desde la Gente, 1997.
La hora de todos. Relatos de fines de los siglos XVI, XVII, XVIII y XIX (con
Luis Chitarroni), antología. Buenos Aires: Ed. Desde la Gente, 1999.
Antología del cuento breve y oculto (con Luis Chitarroni). Buenos Aires: Ed.
Sudamericana, 2001.
Dos veces bueno 3. Cuentos brevísimos de América y España, antología. Buenos
Aires: Ed. Desde la Gente, 2002.
“Un laberinto lleno de luz”, en Cortázar, doce ensayos sobre el cuento “La
noche boca arriba”. Buenos Aires: El Arca, 1995, 107-115.
"Los mecanismos de la brevedad: constantes y tendencias en el microcuento",
en El cuento en red (http://www.cuentoenred.org), 2000.
"Este mundo, que es también el otro: Acerca de Botánica del caos de Ana
María Shua", en El río de los sueños. Aproximaciones críticas a la obra de A
na María Shua. Interamer 70, OAS, 2001, 219-230.
"El microcuentista demiurgo", en revista Quimera nº 211-212, Barcelona,
España, febrero 2002, 30-34.

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