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Minificciones
del Taller de Motivación a la Escritura

©Ilustración
Rodolfo Franco
por
©Carmen
Simón
Carmen Simón. Nace en la ciudad de México (1955) dentro de
una numerosa familia
contrastada por republicanos españoles y
libaneses. Desde muy joven trabajó
varios años con don Arnaldo Orfila Reynal,
incansable editor y fundador de
Siglo XXI Editores, de quien recibió su mejor
escuela. Decide dejar el DF
en 1978 y se traslada a la ciudad de Mérida
(Yucatán) como librera. En 1986
viaja al Uruguay y se queda a vivir por tres años
en Montevideo; en ese
tiempo se incorpora al taller de tallado en
madera del maestro español José
María Nieva, y ofrece clases en una escuela
nocturna para obreros. Regresa a
México y vuelve a Yucatán, donde se une como
alumna al taller de narrativa
breve del escritor yucateco Agustín Monsreal,
quien la impulsa como
cuentista; poco después es invitada a
integrarse al taller de literatura del
Centro Yucateco de Escritores, AC, para luego
ser miembro de ese mismo
Centro. Durante esa época publica sus cuentos
en la revista local
Navegaciones Zur; en la revista nacional
Fronteras; en el periódico cultural
Cronopio del DF, y en El Juglar, suplemento de
cultura del Diario del
Sureste; también participa como crítica y
comentarista del Instituto de
Cultura de Yucatán. Obtuvo mención honorífica
en el concurso regional de
cuento Juan García Ponce 1999, organizado por
el gobierno del estado de
Yucatán.
Ya radicada en el 2000 en la ciudad de Santiago
de Querétaro, se une como
becaria al taller virtual de literatura del
escritor uruguayo Mario Levrero;
unos meses después, recibe otra beca para
viajar a Montevideo (Uruguay) e
incorporarse al curso para talleristas
literarios, también a cargo de
Levrero. Esta experiencia, dice ella, le
permitió encontrarse con “su
estilo personal” y aprendió a escribir
“con el alma”. En diciembre de ese
mismo año, Ficticia, ciudad de cuentos e
historias, la incluye dentro de su
antología virtual y, posteriormente, la invita
a participar como jurado en
sus Concursos del taller de minificción.
“No puedo decir noche” es el título de su
libro de relatos publicado en
julio de 2002, por el Fondo Editorial de
CONECULTA.
Actualmente tiene a su cargo dos talleres
literarios en modalidad virtual y
presencial, a los que ella misma llama de
motivación a la escritura.
De natura
Mamar es un instinto primitivo.
Limpiarse la boca con el brazo
después de engullir a su madre,
también.
Carmen Simón (Santiago de Querétaro, México)
Habitud
Se levanta, se lava, se perfuma y viste con la
mejor túnica,
para la Resurrección
de los domingos.
Carmen Simón (Santiago de Querétaro, México)
Resistencia
Dices que todo (mis latidos bebes)
y guardas una mano
ésa
quiero.
Carmen Simón (Santiago de Querétaro, México)
Tarde
¡A vivir! ¡Nunca sabemos cuándo es la última!
Era su pesadilla recurrente desde que murió.
Carmen Simón (Santiago de Querétaro, México)

Con
la mayor cordialidad
P.S. El geranio prendió. Sus flores son
blancas; el próximo verano las
volveré a ver. O no. Eduviges la de la esquina
ya no me fía, pero el Flaco
aún invita los tragos; eso sí, cuando se le
da la gana. Supe por Laura que
estás bien. Tu vestido azul, como mandado a
hacer. Me hiere. Ya ni modo.
¿Qué te mueras? No. ¿Para qué? De todos
modos así será.
Carmen Simón (Santiago de Querétaro, México)
En
blanco
Se te está bajando. Intentas disimular tus
temblores, no tu ansiedad.
Tu hermano sigue hablando de la sorpresa que le
has causado con tu visita;
sólo lo miras. Te preocupa el polvo escondido
en tu cartera; una raya más y
te quedarás sin nada. Tragas saliva mientras
buscas las palabras para
pedirle dinero prestado.
Víctor Mancilla “El Budita”,
(Santiago de Querétaro, México)

Té
en el Sahara
Él y sus hermanas, ciegos de obsesión y de
fiebre, recorrían cada año
el mismo desierto, el mismo paraje, la más
alta duna, en busca de aquel
joven hombre. Ése que aceptó ser parte del
deseo y fue premiado con una
marejada de lenguas y sexos ardientes.
Habrían de cumplir una vez más con el sueño
que tuvieron antes de morir."
Diego Romero (Mar del Plata, Argentina)

Metamorfosis
Porque quiero ser otra y contigo sólo puedo
ser yo. Me dijo a manera de
adiós. Mientras, el agua de los trastos se iba
por la coladera.
Luis Aguilera (Santiago de Querétaro, México)
Ilusión
marchita
Cortejé a la Muerte durante algún tiempo
hasta que nos comprometimos. El día
de la boda la dejé plantada pues descubrí que
en su pasado fue un joven de
nombre Tánatos. Nunca he soportado a los
transexuales.
Eduardo Omar Honey Escandón
(Venezuela-México)

Franquicia
La primera vez que vimos a María fue en Belén.
En su rústico vestido no
prometía ser lo que se esperaba. Aún así le
hicimos la anunciación. Conforme
pasó el tiempo notamos cierta fascinación mórbida
por darse importancia: se
pintaba de negro rostro y manos; cargaba
infantes que no eran el suyo;
dejaba su imagen en todos lados, y le encantaba
aparecer de manera efectista
ante niños y jóvenes. Hemos optado por
retirarle la concesión para el
segundo Mesías.
Eduardo Omar Honey Escandón
(Venezuela-México)
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