MONOGRÁFICO RELATO HIPERBREVE

 

 

                                                                                                                                                                       

Estudio del Libro 

"QUINCE LÍNEAS" 

de Relatos Hiperbreves

 

©Arturo López González


por

 ©Laura García Navarro y Irene Román Gutiérrez

 

COMENTARIOS SOBRE QUINCE LÍNEAS 

Los relatos hiperbreves han sido acusados de minimalismo narrativo, condensación máxima en la diversidad de tonos y estilos inquietantes, banales, expresionistas, irónicos, crueles.

Edgar Alan Poe, al hacer su famosa reseña sobre las Twic-Told Tales, nos advierte que el cuento, después de la poesía, es el género más difícil y atrayente para el escritor por su necesidad de precisión, unidad, intencionalidad y brillantez. Un cuento excesivamente breve queda mancado, irresuelto, defectuoso. Un cuento deliberadamente alargado, más cercano a la novela, pierde la intensidad necesaria, la tensión circular e incesante que la caracteriza.

Quince Líneas es una recopilación de cuentos que unen a la dificultad del género el sometimiento a la extensión máxima que da el título. Nos encontramos con relatos breves que han llevado a un extremo una de las características que las define, llegando a confundir el cuento con el chiste o el epigrama, la pieza corta con el simple peso de la palabra que se fundamenta en una anécdota o en la ingeniosidad del autor, como ocurre en el caso de Nietzsche.

Hay críticas que afirman que los tiempos cambiarán y los gustos literarios también. El cine y la televisión nos han impuesto un ritmo velocísimo de acción, que estos relatos saben mostrar con creces. Definen los relatos como textos surrealistas, aforísticos, macabros, kafkianos, recreaciones bíblicas y mitológicas, relatos policiacos, cuentos fantásticos, infantiles, etc. En muchos de ellos la concentración léxica promueve interesantes juegos de palabras y una muestra acabada de conceptismo y de buen hacer retórico.

 EL CUENTO COMO GÉNERO. EVOLUCIÓN HISTÓRICA

 El cuento decimonónico nunca se libro por completo del influjo costumbrista: nombres simbólicos, indeterminación temporal, etc.

De esta manera, llamaremos cuento a un relato breve, esencial e intenso, en el que se narra una experiencia singular que termina imprevisiblemente.

No hay que olvidar que bajo la misma etiqueta de cuento se esconde n dos géneros bien diferentes. Uno es el cuento popular, más antiguo que la misma escritura, que ha vivido, y sigue viviendo, al margen de la literatura escrita. El otro, el cuento literario, constituye la forma literaria más nueva, posterior incluso a la novela. Como señala Baquero Goyanes, éste es un género que apareció en el momento oportuno, cuando todos los restantes géneros literarios habían alcanzado la madurez y perfección. El cuento es un género nuevo, nacido para una sensibilidad nueva también, refinada, sólo dable en un siglo –en las postrimerías de un siglo- febrilmente entregado a la literatura.

Para Octavio Picón el cuento era antes la relación de un suceso falso o de pura invención y se ha convertido en la narración de un episodio de la vida real; o a lo menos tan bien imaginado que lo parezca. Pero se le sigue llamando cuento.

Maestros del cuento fueron los miembros de la generación del 98 que dieron un cambio radical a la manera de enfrentarse con el género, cuando los cuentos en la prensa diaria y en las revistas cumplían  el papel de medio de entretenimiento. Hubo autores con una obra breve o cuentística digna de atención como Unamuno, Valle-Inclán, Azorín, Baroja, Vicente Blasco Ibañez, Gabriel Miró, Ramón Gómez de la Serna, etc.

En el entorno de la dictadura primorriverista y de la guerra civil, la nómina de autores de libros interesantes de cuentos es larga: José Díaz Fernández, Rosa Chacel, Samuel Ros, etc.

La que pudiéramos considerar la primera promoción posterior a la guerra civil ha escrito cuentos interesantes. Esta primera promoción la componen entre otros: Torres Ballester, Camilo José Cela, M. Delibes, etc.

Dentro del famoso < grupo del medio siglo>, para reflejar una época riquísima en autores devotos del género: J. Eduardo Zúñiga, C. Martín Gaite, A. María Matute, etc.

A mediados de los años sesenta el cuento ha dejado de llamarse así, para adquirir la denominación de relato. En este cambio de nombre hubo acaso un propósito de lo que se podría calificar << discriminación intelectual>>, que pretendía aclarar posibles confusiones con el cuento popular, o con el infantil. Aquello supuso una singular claudicación, porque el concepto de cuento, con todas sus posibles confusiones, remite a esa sustancia obligada de narratividad que, sin embargo, en el relato no resulta tan exigente, ya que cualquier narración, hasta un atestado de la guardia civil, podría presentarse bajo tal etiqueta.

La precariedad literaria de la posguerra, acosada por la censura y la brutalidad ambiental del franquismo, tuvo a su favor que los cuentos podían ser conocidos a través de su publicación, aunque fuese, por paradoja, en las propias revistas culturales del Régimen. La gran época de los premios coincide con un período en que, multiplicada y absorbida la producción cuentística por esos concursos institucionales tan numerosos, los libros de narrativa breve dejan de tener presencia editorial.

Desde 1975 se puede hablar ciertamente de renacimiento. El cuento en España es atendido por las editoriales literarias y ofrece bastantes autores y autoras que escriben cuentos con asiduidad y los reúnen en libros.

Entre los nacidos en la guerra, la posguerra y la pertinaz sequía de los cuarenta, cuentos de R. Doménech, Ana María Navales, J. Alfaya, etc.

Según García Pavón las tendencias dominantes de los cuentos eran tres: la falta e fantasía, la ausencia de humor y una gran preocupación por el estilo.

 

            ¿ QUÉ  COMETIDO TIENE EL CÍRCULO CULTURAL FARONI ?

Quince Líneas es un libro que ofrece un total de 78 relatos hiperbreves realizados por autores diferentes. Es importante mostrar una visión en  conjunto del libro que nos ofrece los creadores de esta idea, es decir, el Círculo Cultural Faroni encargado de seleccionar y editar estos relatos. Por lo tanto más que ofrecer el análisis biográfico de los autores de los relatos es interesante plantear las bases literarias que se cimientan en este Círculo.

  El Círculo Cultural Faroni nació una tarde de otoño de 1992, según unos en el cafetín Croche de El Escorial; otros dicen que en la trastienda de una pajarería de la calle Maudes.  Sin saber certeramente cual de los dos lugares podría haber sido testigo de este germen; lo que nos otorga ya desde esta visión es un recuerdo al pasado, quizás a rememorar las tertulias de escritores y corrientes como la generación del 98.

Es como un despertar al recuerdo y, como refiere Luís Landero en el prólogo, son  “esas conjeturas las que conspiran en la memoria para otorgarle a la realidad un vago aroma de leyenda. El Círculo es una hermandad tan joven que se ha ganado ya el  prestigio de la bruma sobre su origen”. Esta idea nos establece las bases para comprender algo más de su formación; se inicia entre un “aroma de leyenda” (como ya he mencionado) donde sus componentes cohabitan entre ese sueño que sería la creación literaria y la realidad.

Por eso quizás es determinante esta fusión de sueño y realidad que Landero utiliza al enumerar a los principales componentes:

“ El presidente del Círculo ejerce de funcionario internacional, pero su verdadera vocación es la de trompeta alta en un grupo de salsa. presenta además un show de coloquios en Televallecas y no hace mucho lo vi motorizado, embutido en cuero, con gafas de pionero de  la aviación y un foulard al viento, con una bella señorita(...) atravesando velozmente la provincia de Cuenca.

El vicepresidente, que es un tipo jovial, e incluso jocundo, con barba de bacteriólogo o de villano de folletín romántico, trabaja de abogado y asesor parlamentario, pero en su otra vida es picador de toros, y debutó en Yeste en 1987. Otros directivos, que lucen de traductores, letrados o guionistas, han  rozado la gloria o lo están tramitando para convertirse en violinistas, cantores líricos, marqueses, jueces de línea o entrenadores de boxeo”. 

http://www.literaturas.com/faroni/Prologo%20de%20quince%20lineas.htm 

 Es un círculo donde se inserta el propio autor del prólogo Luís landero: nació en Alburquerque (Badajoz) en 1948 en una familia de campesinos que emigró a Madrid en 1960. Para costearse los estudios de bachillerato y después de filología Hispánica ejerció los más diversos oficios.

  Siempre en Madrid, fue profesor ayudante en la sección filología francesa de la Universidad Complutense y profesor de lengua y literatura españolas en un instituto de bachillerato. En la actualidad, enseña literatura en la Escuela de Arte Dramático de Madrid. En 1989, Tusquest Editores publicó su primera novela “Juegos de la edad tardía “, que, al año siguiente, no sólo recibió el Premio Nacional y el Premio de la Crítica, sino que, convertida ya en obra de referencia, sigue entusiasmado a miles de lectores tanto en España como en el extranjero, donde ha sido traducida a nueve idiomas.

 http://www.literaturas.com/faroni/Luis%20Landero.htm 

    Todos los componentes no pierden ese ilusionismo con que nos lo describe el autor mencionado. Es como un resurgir de un grupo que pretende reflejar, como dentro de la cotidianidad del día a día no se renuncia a lo que se quiso ser. Es una búsqueda de los deseos que se tenían perdidos para hacerlos realidad.

 Landero se define y los define "como un palimpsesto bajo cuya escritura aparente, que es la crónica exacta de la actualidad discurre otra, desvanecida por el tiempo y al sueño, que nos cuenta al trasluz una historia borrosa, hecha de la sustancia tenue y elemental de los mejores versos, y que a veces  es sólo ese monólogo de ruido y furia que hemos oído mascullar a los viejos desmemoriados, a los borrachos  y a los locos: el lenguaje de la inocencia todavía posible, donde se evocan sin pudor los pormenores de esa vida anterior que algunas religiones han hecho también suyas, otorgando un carácter sagrado y cósmico a lo que quizá sólo sea el laboreo usual de la memoria: la memoria que sueña el pasado, y que teje nuestra biografía apócrifa, como tantas veces Antonio Machado nos sugiere en sus versos. “

  Toda esta ideología del Círculo viene sintetizado en el personaje Faroni de donde toma el nombre el Círculo Cultural.

Faroni es un personaje de ficción creado por los protagonistas de Juegos de la Edad Tardía.

Este personaje es creado sobre el modelo de sus antiguos sueños, de las ilusiones ya perdidas y hasta traicionados: dos tipos romos y otoñales que primero inventan y luego usurpan la identidad del héroe  que ellos, en la bullanga de la juventud aspiraron a ser. De  modo que el Círculo Cultural al igual que el personaje  del que recibe el nombre, pretende reflejar toda la filosofía que entraña este personaje. Mas que un personaje es un sueño, el de la recuperación de los mismos.

En síntesis este círculo se inicia bajo una idea que se concretiza en un personaje ficticio de la novela cuyo autor es ahora ujier honorífico del Círculo Cultural Faroni.

El Círculo además de fomentar la cultura desde diferentes materias. Y previo realización de un manifiesto y sus fines que posteriormente comentaré. Ofrece un Premio Internacional de Relato Hiperbreve donde  los relatos no superan las quince líneas. Con este motivo surge el libro Quince Líneas.

Este libro es una selección de esas historias hiperbreves, que vienen a ser poco más que sonetos en prosa.  Es esa escritura lunática y convulsa, hecha de transgresiones, de  excesos, de arbitrariedades, de imprevistos y sobre todo de vigor y que, saltando por sobre toda norma, atropella y arrastra caudalosamente cuanto encuentra a su paso. 

Es el estilo de Shakespeare, de Nietzche, del  Melville  o Unamuno. También la brevedad, de Gracián  o Quevedo. Y por lo tanto el relato perfecto sería el que todo lo dijera, el que todo lo omitiera, y el que en su estilo fuese a un tiempo complejo, sencillo, calculador, sentimental, sereno  y turbulento. Demasiado para la vida, que es también hiperbreve. ( Tomado del Prólogo por Luís Landero).

 http://www.literaturas.com/faroni/Quince%20Lineas.htm 

  ¿ HASTA DÓNDE PODEMOS CONSIDERAR UN RELATO COMO CUENTO O PROSA POÉTICA? 

      En un primer momento y antes de adentrarnos en un estudio más profundo del libro Quince líneas debemos considerar dentro de que tipo de género habrá que clasificarlo. Por lo tanto en este comienzo se encuentra la primera dificultad pues se puede denominar prosa poética, cuento, relato. Hay críticos como José M° Merino en su obra “ Cien años de cuentos” que lo clasificarían dentro de los “relatos que se basan en su brevedad como supuestos ficciones la única razón de su existencia”. Es una crítica bastante negativa pues ya el propio Azorín al definir el género cuento dijo ”que era a  prosa lo que el soneto al verso, por eso de la limitación. En este sentido se podría considerar a los “relatos hiperbreves” como especie de cuentos.

O se podría establecer similitudes como hizo Cortázar  entre el mundo de la narrativa y de la imagen, al comparar la novela con el cine y el cuento con la fotografía, y que podría ser engañosa, ya que parece afectar inevitablemente al movimiento. Por lo tanto nuestros relatos al ser tan breves experimentan esa sensación fotográfica que tiene el cuento. De todos modos Cortázar se refirió con esto al hecho de que la novela, como el cine, encuentra su significación en la sucesiva acumulación de elementos, mientras que el cuento parte de un acontecimiento para significar. Justamente como el cuento significarían nuestros relatos. En resumen, en el cuento, el hecho narrativo debe producirse con la mayor intensidad, en la menor extensión posible.

El termino cuento ha triunfado, pero cabe preguntar a que relato se aplica y a continuación se expondrá una serie de definiciones que delimitan un acercamiento al género relato o bien un “sucedáneo” que podría ser el cuento.

No es la extensión lo que determina el carácter del relato que puede ser llamado cuento; hay mucho más que eso, aunque, por otro lado no es posible encerrar un cuento en una forma narrativa larga. A continuación enfrentaré este género a otros con los que presentan puntos de contacto:

Novela y cuento no son formas homogéneas, sino extrañas entre sí. Aunque en algunas épocas ambas se han desarrollado simultáneamente, es claro que la novela es fundamentalmente análisis, mientras que el cuento es síntesis.

Como establece B.M.EICHENBAUM “Sobre la teoría de la prosa”, la novela está emparentada con la historia y el relato de viajes, mientras que el cuento lo está con el chiste o la anécdota, y como en ellos, todos los elementos tienden hacia la conclusión. En tanto que el novelista procede por acumulación, el cuentista lo hace por selección.

Si entendemos que el cuento se caracteriza por la secuencialidad, por el absoluto predominio de la trama, cabría considerar a la novela corta como un género en el que la importancia del argumento queda compensada por la presencia del espacio, del ambiente, una novela condensada podría convertirse, pienso, en una novela corta apreciable, pero nunca en un verdadero cuento. Entre cuento y poema a pesar de las enormes diferencias de todo tipo, hay un punto de contacto que no paso inadvertido a doña Emilia Pardo. Esto escribió en el prólogo a sus “Cuentos de amor”(1898):

“Noto particular analogía entre la concepción del cuento y la de la poesía lírica: una y otra es rápida como un chispazo y muy intensas –porque ello obliga la brevedad, condición precisa del cuento-. Cuento original que no se concibe de súbito, no cuaja nunca”.

 

COMENTARIO DEL MANIFIESTO

El manifiesto es una muestra de esa vuelta a corrientes anteriores como futuristas y surrealistas. El círculo reivindica aspectos sociales y políticos

Que les toca vivir en su tiempo.

Critica a la escasez de valores, así como a la uniformidad de pensamiento, es decir, el esteticismo del español contemporáneo.

Reivindicar más atención a la literatura y las bellas artes. Además metafóricamente rechazan la falta de intelectualidad “Sancho sois y en Sancho os convertiréis.

En definitiva es un canto a la intelectualidad y a la búsqueda de las ideas.

Algunas de ellas que presenta el manifiesto toman la base de otros manifiestos a favor de la cultura como puede ser el surrealista, que concretamente también hace mención a la locura.

Así en el manifiesto del círculo literario Faroni se dice lo siguiente:

“Ante la decadencia de nuestra existencia: Si os pellizcan ¿no gritáis?.

Acaso, si os preguntan ¿no respondéis?. Si estáis locos ¿no os hacéis acompañar?.

Y respondemos (primer manifiesto surrealista):

No será el miedo o la locura lo que nos obligue a bajar la bandera de la imaginación. (...) Contrariamente, la actitud realista me parece hostil a todo género de  elevación intelectual y moral. (Los surrealistas reivindicaban la imaginación frente a la realidad, quizás nuestro círculo esté más cercano a la idea del sueño para hacerse realidad).

Le tengo horror por considerarlo resultado de la mediocridad, del odio, y de vacíos sentimientos de suficiencia. Esta actitud es la que ha engendrado en nuestros días esos libros ridículos y esas obras teatrales insultantes (...) traicionó a la ciencia y al arte, al buscar halagar al público en sus gustos más rastreros; (...) Esa actitud llega a perjudicar la actividad de las mejores inteligencias, ya que la ley del mínimo esfuerzo termina por imponerse a estos al igual que las demás (...).

Pues bien ambos manifiestos reivindican como aspecto fundamental “lo que se puede a llegar a ser”, es decir, luchar para lograr los deseos que como decía Luis Landero se mantienen en la memoria. Y no permanece estático ante la situación cultural.

http://www.literaturas.com/faroni/El%20Manifiesto..htm 

CÍRCULO CULTURAL FARONI: SUS FINES

  Una vez leído el articulo y sin saber que se trata, fácilmente podríamos ubicar el texto en el 98 época de la regeneración que tenía como cometido y según Marañón “de un lado, el intento de edificar la grandeza intelectual de España, con el material genuino, intensificado y depurado, pero sin mezcla, en lo sustancial de nada exótico.  De otro el deseo de fundir la vena tradicional en la ancha corriente universal del saber, pero también a la mayor gloria de la patria”.

  Con ello no trato de imponerle a este círculo literario el apelativo regeneracionista, pero en ciertas concepciones presentan bastantes similitudes sobretodo en el intento de edificar la grandeza intelectual. Idea que también podemos encontrar con la llegada de la ilustración.

http://www.literaturas.com/faroni/Los%20Fines%20del%20Circulo..htm 

INFLUENCIAS

  Se intuyen tres influencias fundamentales: la de los grandes rusos, tan fructífera en Baroja, la de Hemingway y otros escritores de la última generación, que se trasluce en la gente del “grupo del medio siglo”, y la de Kafka. Creo que la de Kafka es la más firme, sobretodo a partir de los setenta, y que en muchos grandes jóvenes se filtra a través de Borjes y Cortázar y se recuela a través de Calvino y de cierta joven literatura norteamericana que, según creo no es tampoco ajena la influencia de Hemingway, tan admirador de Baroja.

RELATOS ELEGIDOS

    La selección para el comentario ha sido bastante difícil debido a la variedad de relatos y a la genialidad de los autores.

En nuestra muestra se ha mantenido un criterio literario tomando como candidatos aquellos que poseían bien relación con la literatura como “Danae literae” o por la carencia. En este sentido nos fijamos en su forma y curioso contenido como “Lógica”. 

        La gran tragedia del Queen Adelaida por Miguel Baquero

                        Es uno de los relatos que podría asemejarse a una novela en su estructura inicial: Prólogo – Capítulo uno – Capítulo dos.

Pues lo  convencional es que un relato no se divide en  capítulos debido a su brevedad, por lo tanto desde un primer momento se está jugando con la estructura externa. Es como si se tratase de un resumen de cada uno de los capítulos de la novela  que recibía el mismo título y donde narraría la inundación del barco hasta llegar a hundirse...

En este sentido se establece el relato en un espacio determinado, un barco que está encallado y que va a hundirse. Por otra parte el tiempo no es anticipador de los acontecimientos sino que es el propio de las descripciones que ofrece en el momento.

Además los personajes que aparecen son convincentes; son el reflejo de la resignación tanto el camarero como el pasajero no tienen más salida que esta. Aunque el final  posiblemente pueda quedar abierto, como si los capítulos continuasen...

Hormiga soluble por Pablo Baler

           El relato es un claro ejemplo de la temática que se estudian en las características generales, es decir, la relación entre el sueño y la realidad, pero quizás se trate de una temática superficial pues realmente Hormiga soluble es una clara visión de lo que es el surrealismo.

 El propio personaje que emplea es real, Bretón creador del manifiesto surrealista y el máximo representante del surrealismo.

Establece una narración en primera persona donde la opinión de lo que será sus pensamientos sobre el surrealismo “sueño y realidad”.

No se debe olvidar que el propio Círculo Cultural Faroni fomenta esta idea.

Por otra parte aparece el narrador que tan solo se limita a describir los hechos que suceden a continuación, cuando mata a la hormiga...

“La deja caer sobre el abdomen rojo y unta los restos viscosos sobre las granulaciones de papel”.

Con respecto al espacio comentar la ausencia de este, pues no incide en ningún espacio concretamente. Y este tratamiento del espacio también puede estar vinculado al de tiempo, pues este no es importante en el relato sino que ciertamente su duración es la del relato en si, y lo del lector al leer. Por lo tanto con este se hace partícipe al lector.

  Su estilo es predominantemente el transmitir sensaciones sirviéndose de sinestesias como “unta los restos viscosos”donde se fusiona tacto y vista. Y como finalmente concluye escuetamente con una frase y un símbolo R.I.P. que deja al lector a libre interpretación bien a pensar en el movimiento surrealista o simplemente como un hecho más. 

            Lógica por Hellén Ferrero

                Otra de las características además de la brevedad, es también la importancia del título que puede ser un dato importante o una clave para entender el porqué de la redacción. Un claro ejemplo de ello es el relato Lógica, quizás uno de los más cortos que pueden ofrecer este libro Quince Líneas. Es un relato que se podría denominar de choque aunque puede resultar como un chiste de mal gusto.

La característica  principal es se presenta como una afirmación y con una naturalidad por parte de los personajes que a pesar de no ser descritos podría deducirse que están casados o son pareja. Así, deduciendo, el relato puede llenarse de descripciones, significaciones,... colmarlo del espacio que nos muestra, eso sí en la imaginación.

Pero lo cierto es que tal vez solamente es un dictamen que se dice y queda en el olvido.

 

  CONCLUSIÓN

Quince líneas es un libro innovador y además contemporáneo que nos ofrece una visión panorámica del relato. Es un claro ejemplo de este género que según Roland Barthes puede ser soportado por el lenguaje articulado, oral o escrito, por la imagen, fija o móvil, pues bien podrían ser escenas de películas, por el gesto y por la combinación ordenada de todas las sustancias. El relato es una Concepción universal en donde puede estar presente el mito, “Aquiles y la vida”, la leyenda, “Axiotea”, la fábula, el cuento, “Mariposa”, la novela, la epopeya, la Historia, “Cometida”, la tragedia, “La gran tragedia del Queen Adelaida”, el drama, “Ledipóptero”, la comedia, la pantomima, el cuadro pintado, “Fucsia”,  el  vitral, el cine, las tiras cómicas, las noticias policiales, las conversaciones.

Además el relato está presente en todos los tipos, en todos los lugares, en todas  las sociedades; el relato comienza con la historia misma de la humanidad.

 No hay ni ha habido jamás en parte alguna un pueblo sin relatos; todas las clases, todos los grupos humanos tienen sus relatos; el relato se burla de la buena y de la mala literatura; internacional, transhistórico, transcultural el relato está allí como la vida.

Todos estos relatos de Quince Líneas son claros ejemplos de las características que ha analizado Roland Barthes por eso este libro nos demuestra el poder del relato para recopilar tantas características.

Aunque ciertamente se tendrá que diferenciar la concepción del relato que se ofrece en Quince Líneas como cúmulo de talento o genio del relator o autor. Frente a la pura convención de un relato que sigue las formas estructurales convencionales. No por ello pensemos que estos relatos no presentan unidades y reglas.

Es un libro que fomenta las sensaciones y motiva la reflexión del lector, desde el más puro ingenio, el relato de “choque” que puede causarnos repulsión “Alucinación Fatal”.

Pensemos que la genialidad no tiene porque estar bajo un formato de grandes dimensiones, pues la esencia puede ocupar Quince Líneas tan solo.

  AGRADECIMIENTOS

        Queremos agradecer a José Ignacio Fernández, presidente del Círculo Cultural Faroni por la maravillosa ayuda que nos prestó para la documentación del trabajo.

 Además felicitar al Círculo Cultural ya que es gratificante  pensar que siguen existiendo soñadores que han conseguido mantener vivo el espíritu generacional y cultural. 

©Laura García Navarro y Irene Román Gutiérrez

Más información del Círculo Cultural Faroni http://www.literaturas.com/faroni/index.htm 

 

BIBLIOGRAFÍA 

v     Historia de la literatura española e hispanoamericana. Dtor. Emilio Palacios Fernández. Ediciones Orgaz 1980. 

v     Cien años de cuentos (1898-1998). Antología del cuento español en castellano. María Merino. Ediciones Alfaguara 1998.

  Análisis estructural del relato (Comunicaciones), R. Barthes y varios autores. Ed. Contemporánea 1970.

  Manifiesto del surrealismo. Andre Breton. Ed. Guadarrama. Madrid 1969

 

OBRAS CONSULTADAS

  Las raíces históricas del cuento. Vladimir Propp. Ed. Fundamentos. Madrid 1998.

 Narraciones. Jorge Luis Borges. Biblioteca Básica Salvat. Navarra. 1970.

 Historia de la literatura universal Tomo VIII y IX. Martin de Riquer y J. María Valverde.

 Historia de la literatura española, José García López. Ed. Vicen-Vives, Barcelona 1961.

 

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