OPINION - COLABORACIONES 2001


 

LA MIRADA

por 

©Antonio Fernández Alba

Arquitecto 

Conferencia de presentación del libro Espacios de la Norma. Lugares de Invención, cedida a Literaturas.com para su publicación. Gracias maestro en nombre de todos nuestro lectores.


LA MIRADA DEL ANGEL DE LA HISTORIA

 - Walter Benjamin nos recrea la mirada del ángel de la historia en los desastres de lo acontecido, mira hacia atrás y continua ¿hacia qué aurora?. Sobrevivir en la esperanza de la nostalgia. El hombre-máquina, la mujer máquina se afanan hoy en discernir las veladuras que aún persisten en las aristas de un cubismo petrificado, "imágenes futuristas" en forma de discursos superpuestos.

- La ciudad se hizo geometría, sentimental y mostrenca, intentando proporcionar lo inconmensurable. Dejó de ser lugar para la vida, y se transformó en tránsito de sentimientos encontrados, velocidad y producción, apasionados dogmas de la nueva condición metropolitana. Ayer "sinfonía de la gran ciudad" (1927), hoy factoría tecnológica del nuevo territorio por donde deambulan los seres técnicos de la era de la información que exploran por las avenidas del consumo la ironía de sus fetiches.

- Nuestro acontecer por estos lugares está relacionado con el bagaje de nuestras pérdidas y nuestra capacidad creadora se enajena en configurar la serie de lo ya visto y  en el múltiple en rituales de permutación simbólica -."Menos es más", "lo pequeño es hermoso", "todo es posible", "la forma sigue a la función". No olvidemos, el recuerdo, nos lo subrayan Deleuze y Guattari: "la piel es materia profunda de la estructura del espacio".

 

LA MIRADA DEL ARQUEOLOGO

 -  Sobre el cuaderno de campo anota los nuevos alfabetos del computador, ventanas abiertas a las taxonomias  de las imágenes de la cultura, vestigios de la vida anterior, la historia sedimentada, que nos permite el encuentro de los naufragios del origen. Fragmentos de formas desintegradas, ennoblecidas con el fluir del tiempo. La forma, en fin, como summa de órdenes aleatorias.

- La representaciones del espacio habitable se han transferido a un entretenimiento con los iconos en la pantalla del ordenador. Rilke lo había advertido, "las cosas vividas y animadas, las cosas que comportan nuestro saber, decaen y no pueden ser sustituidas". El espacio transformado en una referencia esencial a las formas del tiempo. (1)

 La ciudad quedó vencida irremediablemente con sus recuerdos, símbolos y fetiches, como memoria abolida de las cosas, en ella nos queda sólo la mirada de los objetos transitorios, pero los objetos como las cosas, desalojadas del recuerdo, amputadas en su esencia, son efímeras. El cuerpo del hombre hace tiempo que fue arrojado del edén urbano y hoy su alma ya divaga por las geometrías de la angustia, entre colinas de rojas arcillas y menhires de transparente celofán.

 - La metáfora del lugar desde la mirada del arqueólogo debería ser la del construir lugares de acontecimiento donde la materia se modele en simbiosis con la vida.

 (1) Edificios para la ciudad en busca de proyectos originales para aceptar después una replica de series secundarias.

 

LA MIRADA DEL ALQUIMISTA EN EL LABERINTO DEL ARTISTA DIGITAL

 - La  técnica como discurso de dominio lleva implícita la conciencia del drama, (Auschwitz, Chernovil)  centenares de archipiélagos exterminio. En los tiempos de la tecnociencia, nos explican, se construye la realidad a través de imágenes simbólicas. La técnica que argumentaba razones como método de exterminio ha sido relevada por la tecnología (técnica dura) para construir y reproducir la realidad.

- Nada de extraño que los volúmenes arquitectónicos para cumplimentar el código simbólico hayan optado por lo oblicuo en su decadencia, son las formas del arquitecto contemporáneo, que no puede superar a lo largo de un siglo el axioma de Wittgestein; "un espacio vacío habitado por la luz que allí penetra sin lograr ningún combate con la sombra".

- La percepción del alquimista en nuestro tiempo, mezcla sin piedad en el laboratorio de las miradas oblicuas, la metáfora de sensaciones que codifica el artista digital. Signos que vienen a ser como desiertos distantes de su individualidad arrebatada, tangentes sólo por la contingencia del consumo, esa necesidad fingida. Propiedad aplazada, donde también el objeto se ha quedado sin lugar. Su propiedad sólo se adquiere por el otear posesivo, por la percepción transitoria, como mirada mediadora de la identidad perdida.

La mirada entretenida en la calle de los objetos alineados, de la mercancía afamada de los rasgos publicitarios, autógrafos anónimos, marcas registradas, astrolabio del dinero, efímeras consignas, sintagmas benéficos, códigos cromados, arquitecturas en fin de las mil filigranas. La metrópoli como guía de la separación entre hombre y medio  de este epistolario codificado del adiós, desahucio del yo en el habitar de la gran metrópoli.

 

LA MIRADA DEL TESTIGO

 - Observando el constructor romano Cayo Julio Lacer  el puente concluido en acodalada geografía de Alcántara, transcriben los cronista que llegó a sentenciar :"artificio donde la materia se vence a sí misma".

- metáfora del artista como constructor de ingenios que puebla el mundo de objetos encontrados. El arte de construir es un saber y un hacer entre naturaleza y técnica.

-La metáfora que encierra la mirada del testigo se proclama desde el manifiesto del poeta ."la libertad a través de la belleza natural" (1) pero  tal aserto parece que nos conduce a la bruma que hoy nos invade.

- El monumento como algo más que un documento o testamento de oficios. El monumento como estructura simbólica que conserva la memoria "¿Por qué está  mudo el genio del lugar?". Tal vez, porque la mirada del testigo contempla con nostalgia el "triste esplendor de la promesa desvanecida" (2). El hombre disociado dejó el corazón en la ciudad herida y trata ahora, en lo que es ciudad confusa, asimilar con razonada esquizofrenia las promesas que bordean sus luminosos mensajes.

 (1) referencia al texto de Schiller

(2) referencia a Cyril Connolly

 

LA MIRADA DEL SUPERVIVIENTE

 - La ironía suele ser un sentimiento que se desarrolla después del ocaso de la  derrota, quizás para apaciguar la angustia del superviviente. El superviviente de la ciudad se convierte en extraño, ya no tiene patria apacible. Su infancia quedo emparentada con un positivismo tecnocrático y los lugares de su madurez se han transformado en metáforas virtuales, diseño de estetas en permanente espera, oficio más propio del interprete que del creador.

Metáforas en continua metamorfosis que transforman los límites de lo que fue ciudad en redes, esa inteligencia colectiva que nos anuncian para entender las geográficas del ciberespacio.

- Nos enfrentamos a los interrogante de las nuevas escalas. El medio ambiente ya no se edifica como aritmética del canon humano, habrá que cambiar nuestra percepción posiblemente más que nuestras teorías como, con insistencia, advertían los pintores metafísicos de las vanguardias.

 

©Antonio Fernández Alba es arquitecto