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OPINION -
COLABORACIONES 2001
“EN
VERDAD OS DIGO”
por
©Rosy
Paláu
Necesitamos relacionar el espíritu y la materia, y no dejar el espíritu en esa vagancia que aunque nos haya producido buena música
y buena poesía, nos ha costado también tantos delirios de
grandeza.
J.J.
Arreola

"La
Historia entre columnas" de Miguel Angel Ojeda
“
Todas las personas interesadas en que el camello pase por el ojo de
una aguja, deben inscribir su nombre en la lista de patrocinadores
del experimento Niklaus”.
La
mirada se abre ante lo inesperado. Juan José Arreola, escritor
mexicano, nacido en Zapotlán el grande, hoy Ciudad Guzmán, Jalisco
(1918), autor de los
libros “Varia invención”, “Confabulario” (al que pertenece
este cuento), y “La feria”, entre otros, no deja de sorprender a
los lectores con su prosa rica y diversa. Impregnada de fantasía,
humor e ironía, logra la aspiración de todo escritor: La palabra
justa.
Hombre
de memoria prodigiosa, ajedrecista, amante del teatro, que ya desde
1930 había ejercido varios oficios, desde vendedor ambulante hasta
mozo de cuerda, coincide con los grupos que renovaron la literatura
mexicana y se coloca junto a otro gran escritor del silencio, Juan
Rulfo. Aunque en sus temas sobre la vida provinciana adopta un
estilo realista, sus textos más importantes son mayormente fantásticos.
Cuentos que provocan desde la extrañeza el encuentro con un ser que
se asoma hacia su verdadera identidad. Si en Rulfo nos absorbe la
atmósfera mágica del Llano en llamas, la frustración de un México
rural ante el fracaso de una revolución, en Arreola es notoria la búsqueda
de un humanismo que reconcilie al hombre consigo mismo.
“De
hoy en adelante me propongo ser un escritor asequible, y no sólo
por el bajo precio que ahora tengo en el mercado, sino por el
profundo cambio que se opera en mi espíritu y en mi voluntad estilística....
Vivo rodeado de sombras clásicas y benévolas que protegen mi sueño
de escritor”, palabras que confirman su posición ante el drama de
ser y estar en el mundo.
Desde
entonces, nos alumbra con la luz de su prosa alucinante. En él lo
irreal fluye con naturalidad y los personajes son ellos mismos
objetos fantásticos. Se
ampara en lo que dijera André Gide. “Yo sólo fui capaz de crear
una forma bella, para que una idea más bella viniera a
habitarla”.
“En
verdad os digo”. Cuento construido a partir de la sentencia de
Jesucristo, nos provoca ya desde el inicio el sobresalto, el desafío
a la razón. Si bien el lector conoce la enseñanza, se queda
absorto ante la posibilidad de que un camello logre pasar por el ojo
de una aguja. Arreola juega con nuestras dudas, nos abre la puerta y
provoca el deseo de asomarse, somos una de las piezas del tablero de
su imaginación, del tablero de las elucubraciones de ese “sabio
mortífero”, el Dr. Niklaus, “que manipula el uranio, el cobalto
y el hidrógeno”. Su fin, la salvación del alma de los ricos.
El
lector de pronto, se detiene, piensa que en un mundo donde ya casi
todo es posible gracias a la tecnología, el plan no resulta tan
descabellado, pero muy pronto comprende. No se trata de la argucia
de la imagen en una computadora, ni de la mera disolución del
animal que permita volverlo líquido y pasarlo fácilmente, sino de
la pretensión de un hecho real.
Sí,
es posible “disolver al camello en una solución de ácido sulfúrico
y destilarla por el ojo de la aguja mediante una clepsidra de
vapor” como lo han hecho ya aquellos que el Dr. Niklaus llama
estafadores, pero la aventura va más allá: No basta que el camello
pase por un chorro de electrones sino de organizar los electrones en
átomos, los átomos en moléculas y las moléculas en células,
reconstruyendo inmediatamente el camello en su forma original.
Hasta
aquí la duda se alarga y el autor, imagino, se ríe de nosotros,
cuando aclara: La única dificultad del Dr. Niklaus, es la carencia
de una planta atómica propia y extensa como ciudad y en la hora
presente, ironiza, el comité sólo cuenta con el camello y la
aguja. La aguja, hecha de portentoso metal inclasificable
y una gran caravana de camellos que los protectores de
animales han donado convencidos del proyecto inofensivo, además de
un fantástico dromedario blanco.
¿Hacia
dónde nos arrastra?, ¿ Hacia qué nueva sentencia moral?. “ El
Dr. Niklaus se niega a trabajar con un presupuesto que no sea elástico”,
por lo tanto los suscriptores deben cumplir con paciencia sus cuotas
para el pago de un proyecto cuyo plazo puede extenderse durante
varias generaciones.
Lo
que antes fue asombro, luego duda, ahora nos acerca lentamente a un final, mientras la metáfora se
mantiene . La salida es
genial.
“Niklaus
ofrece dos probables resultados, el fracaso y el éxito” y los dos
convergen en el mismo destino. La salvación.
Si
se logra tener éxito, el Doctor
convertirá a los empresarios en accionistas millonarios de una
empresa de transportes. Los hombres del mañana viajarán en un
instante y sin peligro en ráfagas electrónicas. “ La posibilidad
de un fracaso es más halagadora. Los ricos empobrecidos por sus
agotadoras inversiones entrarán fácilmente en el reino de los
cielos aunque el camello no pase”.
Profundo
moralista, Arreola profetisa en éste cuento el peligro de una
humanidad inmersa en los progresos de la ciencia. Para leerlo hay
que estar preparados para descubrir la realidad bajo las capas de
apariencia muchas veces absurda. Observador de la naturaleza humana,
sus textos son sin lugar a dudas una fusión entre el espíritu y la
pasión estética que logra muchas veces la perfección.
Cuarto
hijo de unos padres que tuvieron catorce, autodidacta, aunque a los
12 años ya leía a Baudelaire, a Whitman y a los que él nombra
fundadores de su estilo: Papini y Marcel Schwob. Autor amante de
textos breves,( él mismo ha dicho “prefiero los gérmenes a los
desarrollos voluminosos”), hacedor de un lenguaje profundo que
trasciende con su estilo impecable y exacto, Arreola nos cuenta en
sus obras lo que él dice aprendió en las pocas horas que su boca
estuvo gobernada por el otro.
©Rosy
Paláu es escritora
Obras
del autor:
Gunther
Stupenhorst (l946)
Varia
invención (l949)
Cinco
cuentos (1951)
Confabulario
(l952)
La
hora de todos (teatro, l954)
Confabulario
y varia invención (1955)
Confabulario
total (l962)
La
feria (l963)
Bibliografía:
Confabulario
definitivo (Edición de Carmen Mora l987)


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