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Literatura y Gastronomía |
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Articulo - Receta
EN
DONDE SE DA CUENTA DE LA CASAL CASUALIDAD DEL
CASOAR por ©Manolo Villaroel
Manolol
Villarroel, Sotu Cangues (Cangas de Onís)
1952. Cocinero. Obra
literaria *
La cocina de las setas, Prodasa. 1989 *
La cocina, Alvarez. 1991. *
De cocina artesana en Asturias, KRK ediciones.
1998. *
La cocina de las setas de campo, KRK
ediciones. 2000. *
Narves, poesía, Alvarez. 1991. *
D`espluma y azabache, poesía, Cardosu. 1995. *
Todas direcciones / toes direcciones. Antología.
Voces de la última poesía asturiana. Ámbitu
S. L. 2002. *
El libro de los licores, narrativa, Cuadernos
del bandolero. 1999. *
El viejo de la montaña, narrativa, KRK
ediciones. 2000. Ocurre que, algunas veces, fruto de la
casualidad o de la causalidad (¿ tal vez, en
este caso, debería o debiera decir casoalidad
o caosalidad ?) uno va a consultar el
cementerio, un día de Julio, impresionado por
la lectura de: Retrato de un Casoar. Para
cerciorarse de si casoar es, o tal vez invento
(que bien podría) y abre por la página del
tomo correspondiente y encuentra la palabra
Casuar. Dice el cementerio: CASUAR. F. Casoar. It.
Casuario. In. Cassowary. A. Kasuar. Etc. ( Etim.-
Del malayo kassuwaris. ) m. Ornit. (
Cassuarius L. ; Hippalectrys. ) Género de
corredoras, de la familia de las casuáridas;
aves de gran talla con el cuerpo robusto, la
cabeza desnuda, con una protuberancia córnea,
lateralmente comprimida, que recubre una
eminencia del hueso frontal; el pico largo,
casi recto, con la punta corva; el cuello
corto, desnudo en su primera mitad, con una o
dos carúnculas; las alas muy rudimentarias,
con las rémiges en número de cinco reducidas
á un escapo rígido, sin barbas; el resto del
plumaje constituido por plumas con las barbas
separadas, filamentosas, sin barbas
secundarias; los pies cortos, robustos, con la
uña del dedo medio más larga que el doble de
los otros dos. Todos los casuáres corren muy
velozmente, llevando el cuerpo en posición
casi vertical. En las islas del archipiélago
Indico se les captura con frecuencia cuando jóvenes,
creciendo bien en cautividad y amasándose
completamente; en los pensiles zoológicos se
han reproducido varias veces; son algo
malignos; se les alimenta con pan, granos de
cereal y manzanas, y tienen gran afición a
devorar pequeños vertebrados, especialmente
polluélos de gallina o pato. Y luego continua la busca de casoar; y no
existe en tal necrópolis; y entonces uno
piensa que si es la casualidad del tal Casoar
en galo; y el tal Casoar como mito y su
casualidad que hacen que casualmente se den
tantas casualidades o causalidades o
casoalidades o …. Todo se encadena en una tarde de sol y
huerta, coliflores, y fresas (soñando
chantilly ) y bromas de niños; y yonkies o
quizás más bien yokeis, y que más decir
después de la doble desgracia del casuar o
casoar. ¿ Que se puede decir después de los varios viajes al cementerio? MENÚ
CASUAL O POR CAUSALIDAD O… de primero: COLIFLOR
EMBELLECIDA CON LANGOSTINOS de segundo: MUSLO DE CASOAR
EMBEBIDO EN SU JUGO de postre: FRESAS ENSOÑANDO CHANTILLY COLIFLOR
EMBELLECIDA CON LANGOSTINOS Ingredientes: ½
kg. de coliflor. 16 Colas
de langostinos peladas. ¼ dl.
de brandy. 15 gr.
de mantequilla 4 Tomates pelados y sin semilla. 1 dl. de nata líquida. Zumo de limón. Azúcar. Sal. Lavar la coliflor y cocerla al vapor.
Dejar enfriar y pasarla por el pasapurés.
Sazonar con sal y unas gotas de zumo de limón.
Montar la nata. Mezclar la coliflor y la nata.
Trabajar bien con una cuchara o espátula de
madera. ( Debe quedar una mezcla perfectamente
integrada, lisa y homogénea.) Sazonar con sal los langostinos. Poner
una sartén a fuego lento con la mantequilla.
Cuando esté derretida la mantequilla, se
incorporan los langostinos, se fríen
ligeramente. Se rocían con el brandy y se le
da fuego. Se retiran los langostinos de la sartén
y se reservan. En la misma sartén se pone el
tomate, se tapa y se deja cocer quince
minutos. Se pasa por el pasapurés y se sazona
con un vuelo de sal y una pizca de azúcar. Se cubre el fondo de cuatro platos con la
salsa de tomate. Se forman bolas de coliflor
con una cuchara y se colocan cuatro en cada
plato. Sobre cada bola de coliflor se coloca
una cola de langostino. Se sirve de seguido. MUSLO
DE CASUAR EMBEBIDO EN SU JUGO Ingredientes: 1 Muslo de casuar bien limpio de
plumas. 600 gr.
de patatas peladas y cortadas en rodajas
gruesas. 2 Cebollas cortadas en tiras finas. 1
dl. de vino
blanco seco. 2 dl. de consomé. Aceite de oliva. Sal. Sazonar con sal el muslo de casuar.
Untarlo con aceite. Colocarlo en una fuente de
horno y meterlo a horno fuerte. Cuando coja
color por la parte superior darle la vuelta,
dejar que dore. Regar con el vino blanco.
Mantener en horno media hora. Sazonar con sal las patatas. En una
fuente de horno colocar una capa de patatas,
sobre ella una capa de cebolla, y así
alternando las capas hasta finalizar con una
capa de patatas. Sacar la fuente con el muslo de casuar
del horno y colocarlo sobre las patatas. Colar
los jugos de cocción y regar por encima del
muslo y las patatas de tal modo que queden
bien impregnadas. Se mete la fuente al horno
se deja diez minutos, se riega con el consomé
y se vuelve a hornear otros diez minutos. Se
sirve bien caliente en la misma fuente. FRESAS
ENSOÑANDO CHANTILLY Ingredientes: ½ kg.
de fresas lavadas, escurridas y cortadas en
lonchas finas. ¼ L.
de nata líquida. 55 gr.
de azúcar. Licor de fresa. Canela en polvo. Espolvorear las fresas con un vuelo de azúcar.
Montar la nata con cincuenta gramos de azúcar.
Poner en un plato recogido un vuelo de azúcar
y otro de canela molida. Poner en un plato
hondo un chorro de licor de fresa. Tomar
cuatro copas de cristal y mojar los bordes en
el licor de fresa. A continuación pasar
ligeramente los bordes de las copas por la
mezcla de canela y azúcar. Repartir entre las cuatro copas las
fresas. Colocar en manga pastelera, provista
de boquilla rizada del número ocho, el
chantilly y repartirlo entre las cuatro copas.
Espolvorear por encima un vuelo de canela.
Meter en la nevera hasta el momento de servir.
EN
DONDE SE CUENTAN LAS COSTUMBRES DE LOS
HEMIDACTILUS TURCICUS Y SE DA LA RECETA DE SU
VINAGRE Y DE LA ENSALADA DE AMOR Los hemidáctilus túrcicus tomaron la costumbre de comer de espaldas al sol, y dormir también en el mismo sentido. Con el calor así cogido, almacenan azúcares bajo la piel, de esa forma, los besinos que se dan en la nuca les saben más dulces.
VINAGRE
DE HEMIDACTILUS TURCICUS Ingredientes: 1
Hemidáctilus túrcicus
hembra. 1 Hemidáctilus túrcicus macho. 1 L. de vinagre de sidra. 12
Pétalos de rosa. Cójanse una pareja de hemidáctilus túrcicus,
con tacto suave, al final de la témpora de
verano, a pleno sol y cuando se están
besando; deposítense en una vasija de barro,
mejor si está revestido su interior con un
metal noble, en cuyo fondo se abran dispuesto
los pétalos de rosa. Viértase el vinagre, en
chorro fino. Déjese al sol hasta que los
hemidáctilus túrcicus afloren a la
superficie, retírense con cuidado de no
lastimarlos y vuélvanse al lugar en donde se
cogieron, dándoles a cada uno un terrón de
azúcar. Fíltrese el vinagre y embotéllese.
Almacénese en sitio oscuro, seco, fresco y
aireado. Es un vinagre exquisito para aliñar
ensaladas de amor, pues es afectivo y
predispone a la ternura.
ENSALADA
DE AMOR Ingredientes para dos raciones,
aconsejable degustar con la enamorada o el
enamorado: Vinagre de hemidáctilus túrcicus. Caviar 2 Docenas de camarones pelados. 1 Trufa cortada en láminas muy
finas. 1
Manzana pelada y cortada en láminas muy
finas; aliñada con unas gotas de zumo de limón. 24 Pétalos
de rosa. 1 Hoja de ajedrea picada muy fina. 1 Rama de perejil picada muy fina. 24 Piñones. 1
Clara de huevo. 25 gr.
de azúcar. Pimienta negra molida. Canela en polvo. Aceite de cártamo. Regar los pétalos de rosa con unas gotas
de vinagre, dejar reposar y remover de vez en
cuando para que se impregnen bien. Montar la clara de huevo a punto de
nieve, incorporar el azúcar y seguir montando
hasta que quede muy sólida. Poner una cacerola
al fuego con agua hasta un tercio de su
capacidad, cuando comience a hervir, bajar la
intensidad del fuego. Hacer, con ayuda de dos
cucharas, cuatro bolas con el merengue,
ponerlas en el agua. Dejar cocer hasta que
aumenten un tercio su volumen. Retirar con una
espumadera y colocar sobre una rejilla o
escurridor. Sazonar con un vuelo de pimienta las
colas de camarón. Poner a fuego lento un cazo
con una fina capa de vinagre. Cuando comience a
hervir, incorporar los camarones. Dar un ligero
hervor. Sacar y escurrir. Majar en un mortero el perejil, la
ajedrea y los piñones. Cuando estén bien
machacados, regar con unas gotas de vinagre y
de aceite de cártamo, trabajando hasta
conseguir una salsa lisa, fluida y homogénea.
Sazonar con un vuelo de pimienta y un polvo de
canela. Tomar dos platos amplios y bonitos.
Colocar las láminas de manzana formando una
espiral partiendo del centro de cada plato.
Alrededor de la manzana se colocan los pétalos
de rosa. Cubrir la manzana con la salsa. Sobre la salsa se depositan las bolas de
merengue. Se adornan las bolas con las láminas
de trufa y caviar intercalados. Alrededor se
colocan los camarones formando una corona. Se acompaña el plato con discretas libaciones de un vino blanco ligero o cava. Es plato recomendado en noches de luna llena, elaborado con manos plenas de ternura, y propicias a la caricia
©Manolo Villaroel
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