ESPECIAL

Infantil y Juvenil

 

Entrevista

 Antonio Ventura

 

por

 ©Luis García

 Madrid, 1954.Cursa estudios de Magisterio en Madrid.Profesor de EGB en varios centros públicos desde 1977.Asesor de CPR entre 1988 y 1990.Desde 1993 es responsable del Area de Literatura Infantil en el Departamento de Orientación e Investigación Educativa de Anaya.Desde 1997.Director de la Colección Sopa de Libros. Desde julio de 2001 Director de Anaya Infantil y Juvenil. Fundador de la revista de Literatura Infantil Babar. Bibliografía:No todas las vacas son iguales,Camelia Ediciones. Caracas, 1999.El Tren Editorial Lóguez. Salamanca, 2000.El pájaro y la princesa Fondo de Cultura Económica. México, 2001.Osos de Cuento Camelia ediciones. Caracas, 2002.La mirada de Pablo Ediciones Siruela, Madrid, 2002. El mar de Darío Imaginarium, Zaragoza, 2002

Luis García.-     Antonio Ventura, un nombre de la literatura infantil a seguir muy de cerca en los próximos años..... ¿Cómo fueron sus comienzos?

 

Antonio Ventura.- Mi relación con la LIJ se remonta al año 1979, cuando monté la primera biblioteca de aula en un colegio público de Gipuzkoa; ya, entonces, era lector asiduo de libros para niños. Desde aquello a hoy, han sido muy variados los ámbitos en los que he trabajado: colaborador editorial, cursos de LIJ, creación de la revista Babar, primero promotor y ahora editor en Anaya, y desde hace tres años aprendiz de autor.

 

 

Pregunta.-     ¿Dónde se encuentra mas a gusto, como escritor de obras infantiles o como Director de Ediciones de Anaya....?

 

Antonio Ventura.- Ambas tareas tienen sus luces y sus sombras. El escritor vive la tensión de eso que llaman el proceso creativo, quizá, lo más apasionante que tiene el oficio de autor; la dirección editorial del sello infantil y juvenil de Anaya supone una enorme responsabilidad que, a veces, le abruma a uno, pero que, en términos generales, es gratificante, condición primera para hacer algo bien.

 

Pregunta.-  ¿Considera bien tratada la literatura infantil por los medios periodísticos y críticos?

 

Antonio Ventura.-    Más que bien o mal, cabría decir suficientemente tratada o no y, sinceramente, creo que no ocupa el espacio que merece.

 

Pregunta.-     Fundó hace trece años la publicación Babar, algo insólito en este país por cuanto  no son comunes este tipo de iniciativas. ¿Cómo nació Babar? 

Antonio Ventura.-  Babar nació como una publicación escolar cuando yo era tutor de un grupo de alumnos en el C.P. “Federico García Lorca” de Araganda del Rey (Madrid). Mi sorpresa fue que, cuando aquellos alumnos terminaron la escolarización obligatoria, y marchaban al Instituto, ellos mismos pidieron continuar con la experiencia. Con algunos de ellos es con quien, hasta hace poco en soporte papel y ahora en red, la publicación sobrevive y creo que con muy buena salud.

  

Pregunta.-     Acaba de publicar la novela La mirada de Pablo... ¿Qué espera de ella? 

 Antonio Ventura.- La mirada de Pablo es mi primera novela, digamos, para niños también. Digo esto por que no creo que se trata de un libro específicamente infantil. Es una crónica, pretendidamente poética, de la mirada de un niño de los años 50 sobre el mundo: un mundo que observa con asombro y ternura. Espero que emocione a unos cuantos lectores, con ello, me sentiría satisfecho.

  

Pregunta.-     ¿Por qué la literatura infantil no acaba de conectar –si es que es así- con el espectro de lectores a los que va dirigida?

 

Antonio Ventura.-    Creo que, fundamentalmente, existen dos, llamémosles, inconvenientes: por una lado, mucho de lo que se publica carece del mínimo interés para cualquier lector; por otro, los niños y los jóvenes han accedido antes a un consumo de ficción en otros soportes (T.V. video consolas, juegos de ordenador) y no necesitan escapar de la realidad a través de la literatura, que os lo que nos pasó a nosotros, además de que en una gran mayoría no dominan el procedimiento de la lectura, es decir, son lectores débiles

 

Pregunta.-   ¿De verdad cree necesarios los planes de incentivación a la lectura?

 

Antonio Ventura.-    Más que necesarios, imprescindibles: lo que está en juego es el animal simbólico que somos. Si no recuperamos la palabra, el primer paso será el dominio, ya lo está siendo, de la demagogia y el siguiente, la estupidez en estado puro. Debemos alcanzar aquello que decía Rodari: “el uso democrático de la palabra por parte de la mayoría, no para que todos sean artistas, sino para que nadie sea esclavo” 

 ©Luis García

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